<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028</id><updated>2011-10-16T04:42:34.163-02:00</updated><title type='text'>Verdades de Fe</title><subtitle type='html'>En este blog publicaremos la versión textual del programa radial "Verdades de Fe", transmitido por Radio María Uruguay. El objetivo de este programa es presentar y explicar la doctrina de la fe católica.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>62</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7032994385304476995</id><published>2011-08-20T08:14:00.002-03:00</published><updated>2011-08-20T08:16:40.852-03:00</updated><title type='text'>Nuevo libro de Daniel Iglesias Grèzes: En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del séptimo título de su Colección “Fe y Razón”. Se trata de una obra del Ing. &lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;Daniel Iglesias&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt; Grèzes&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;: &lt;i style=""&gt;En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes. &lt;/i&gt;Próximamente, esta misma obra será publicada por &lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;la  Editorial &lt;i style=""&gt;Vita Brevis&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;, dentro de su Colección InfoCatólica.&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este libro de 204 páginas es la primera parte de una trilogía apologética que el autor, si Dios quiere, completará algún día. Su tema es la “demostración religiosa”, el primero de los tres pasos del proceso apologético que tiende hacia la fe católica. Por consiguiente, se trata de &lt;b style=""&gt;una propuesta y una defensa racionales del monoteísmo cristiano.&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El libro, cuya corrección y diseño estuvo a cargo del propio autor, contiene &lt;b style=""&gt;una presentación del Pbro. Dr. &lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;Antonio  Bonzani&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay&lt;/b&gt; “Monseñor Mariano Soler”, un prólogo, dieciocho capítulos, agrupados en dos Partes (1. Dios – 2. El hombre y la religión), un epílogo, tres apéndices y una bibliografía recomendada. A continuación reproducimos los títulos de los capítulos:&lt;span style=""&gt; &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;1. Nuevos datos de la ciencia que apuntan hacia el Creador – 2. El origen del universo – 3. Creación y evolución. Aclaraciones preliminares – 4. Creación y evolución no se oponen – 5. El milagro de los monos literatos – 6. Más críticas al darwinismo – 7. Posturas insatisfactorias sobre el darwinismo y el movimiento ID en ambientes católicos – 8. Las pruebas clásicas de la existencia de Dios – 9. Las pruebas de la existencia de Dios que parten del hombre – 10. Objeciones contra la existencia de Dios – 11. El conocimiento de Dios según la doctrina católica – 12. Dios puede hacer milagros – 13. La finalidad del universo – 14. Un encuentro con el nuevo ateísmo – 15. Errores comunes del pensamiento ateo – 16. ¿Qué es el hombre? – 17. Las implicaciones antropológicas de la vida moral – 18. El hombre, ser religioso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El libro puede ser adquirido, usando una tarjeta internacional, como libro impreso o como libro electrónico (&lt;i style=""&gt;e-book&lt;/i&gt;), en &lt;i style=""&gt;Lulu,&lt;/i&gt; el mayor sitio de auto-publicación del mundo, en la siguiente dirección: &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/product/paperback/en-el-principio-era-el-logos/16268562"&gt;http://www.lulu.com/product/paperback/en-el-principio-era-el-logos/16268562&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Allí se permite ver la tapa y algunas páginas del libro. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;::: El libro electrónico cuesta US$ 4. Es descargado inmediatamente por el comprador en formato PDF.&lt;/b&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;::: El libro impreso cuesta US$ 10 más el costo de envío desde Estados Unidos. &lt;/b&gt;&lt;i style=""&gt;Lulu&lt;/i&gt; ofrece varios modos de envío, que difieren entre sí en costo, rapidez y grado de seguridad. Es recomendable utilizar una forma de envío “rastreable” (garantizada por Lulu). Se puede comprar cualquier cantidad de ejemplares (de uno en adelante). &lt;i style=""&gt;Lulu&lt;/i&gt; imprime la cantidad de ejemplares pedida y los envía al comprador. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;*****&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Texto de la contratapa:&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“Dos cosmovisiones principales se disputan la adhesión de las mentes y los corazones de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente en el ámbito de nuestra civilización occidental: el cristianismo y el ateísmo materialista.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una forma sencilla de captar la diferencia esencial entre estas dos cosmovisiones es dirigir la mirada a los orígenes. Para la fe cristiana, en el principio no era el caos, ni la confusión, ni la oscuridad, ni el azar, ni la nada, ni el vacío, ni el absurdo, ni el sinsentido (como postulan las diversas variantes del materialismo), sino el &lt;i style=""&gt;Logos&lt;/i&gt;, la Palabra o Razón, la Palabra  Razonable, que estaba en Dios y era Dios. El Dios que es Luz y Vida es también el inteligentísimo Diseñador que, en el principio, creó el cielo y la tierra, todo lo visible y lo invisible, dotando a nuestro universo material de ingeniosas y elegantes estructuras matemáticas. El &lt;i style=""&gt;Logos&lt;/i&gt; no es un subproducto tardío del azar y la necesidad, sino que existía en el principio, desde siempre, porque es Dios. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nunca se insistirá lo suficiente sobre este hecho, que sitúa a la religión cristiana a una distancia abismal de cualquier forma de irracionalismo. La misma palabra griega &lt;i style=""&gt;Logos&lt;/i&gt; (=discurso racional, ciencia), que está en la raíz del nombre de tantas ciencias, designa al Hijo único de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, Aquel que, en la plenitud de los tiempos, se anonadó a Sí mismo en el misterio de la Encarnación.”&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;*****&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Daniel Iglesias  Grèzes nació en Montevideo (Uruguay) en 1959. Se graduó como Ingeniero Industrial (Opción Electrónica) en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en 1985, como &lt;i style=""&gt;Magíster&lt;/i&gt; en Ciencias Religiosas en el Centro Superior Teológico Pastoral en 1996 y como Bachiller en Teología en el Instituto Teológico del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” en 1997.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es socio fundador de la Obra Social  Pablo VI, de la  Sección Uruguay de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino y del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Fue miembro del Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” y de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar, Encargado de Redacción de la Revista &lt;i style=""&gt;Pastoral Familiar&lt;/i&gt;, miembro del IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo y conductor del programa &lt;i style=""&gt;Verdades de Fe&lt;/i&gt; en Radio María Uruguay.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En 1999, junto con el Lic. Néstor Martínez y el Diác. Jorge  Novoa, creó &lt;i style=""&gt;Fe y Razón&lt;/i&gt;,&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; un sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; de teología y filosofía cuyo propósito es contribuir a la evangelización de la cultura en fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica y difundir la obra de Santo Tomás de Aquino y otros grandes pensadores cristianos. En 2003 una encuesta de &lt;i style=""&gt;Catholic.net&lt;/i&gt; incluyó a &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt; entre los doce portales católicos favoritos del mundo de habla hispana. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Desde 2006 &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Daniel Iglesias&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; ha&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; editado 59 números de &lt;/span&gt;la revista virtual &lt;i style=""&gt;Fe y Razón&lt;/i&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;. Además, desde 2009 ha editado los títulos de la Colección de Libros &lt;i style=""&gt;Fe y Razón&lt;/i&gt; y desde 2010 colabora con el&lt;/span&gt; portal español InfoCatólica, mediante su &lt;i style=""&gt;blog&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://infocatolica.com/blog/razones.php"&gt;Razones para nuestra esperanza&lt;/a&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;T&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ambién es autor de&lt;/span&gt; los siguientes cuatro libros:&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;::: &lt;i style=""&gt;Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;:::&lt;i style=""&gt; Cristianos en el mundo, no del mundo. Escritos de teología moral social y temas conexos&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;:::&lt;i style=""&gt; Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina católica&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;:::&lt;i style=""&gt; Sintió compasión de ellos. Escritos teológico-pastorales&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7032994385304476995?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7032994385304476995/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7032994385304476995' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7032994385304476995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7032994385304476995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2011/08/nuevo-libro-de-daniel-iglesias-grezes.html' title='Nuevo libro de Daniel Iglesias Grèzes: En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-8721583395592933784</id><published>2011-01-16T09:10:00.002-02:00</published><updated>2011-01-16T09:12:22.599-02:00</updated><title type='text'>Colección de Libros "Fe y Razón"</title><content type='html'>Te invito a descargar gratuitamente los cinco libros de la Colección "Fe y Razón".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedes acceder a ella presionando el enlace del título.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz Domingo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-8721583395592933784?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://stores.lulu.com/feyrazon' title='Colección de Libros &quot;Fe y Razón&quot;'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/8721583395592933784/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=8721583395592933784' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8721583395592933784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8721583395592933784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2011/01/coleccion-de-libros-fe-y-razon.html' title='Colección de Libros &quot;Fe y Razón&quot;'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-453413934297530238</id><published>2010-04-17T20:10:00.001-03:00</published><updated>2010-04-17T20:13:46.908-03:00</updated><title type='text'>Fundación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_VckByWKRf9E/S8pAgi7YovI/AAAAAAAAACk/5ybZoVM5hpQ/s1600/CCCFR-Fundacion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5461248426016023282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_VckByWKRf9E/S8pAgi7YovI/AAAAAAAAACk/5ybZoVM5hpQ/s320/CCCFR-Fundacion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sábado 27/03/2010, en la Parroquia Nuestra Señora de Bzommar de la ciudad de Montevideo (Uruguay), se realizó la asamblea fundacional de la asociación civil &lt;strong&gt;Centro Cultural Católico “Fe y Razón”.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras una oración inicial a cargo del Párroco del lugar (Pbro. Gustavo Calvete), fueron presentados los antecedentes y los motivos de la creación del Centro referido. Se recordó que, desde 1999 hasta la fecha citada, “Fe y Razón” fue un grupo no formal, que produjo un sitio web (&lt;a href="http://www.feyrazon.org/"&gt;http://www.feyrazon.org/&lt;/a&gt;), una revista virtual (&lt;a href="http://www.revistafeyrazon.blogspot.com/"&gt;http://www.revistafeyrazon.blogspot.com/&lt;/a&gt;), una incipiente colección de libros (&lt;a href="http://stores.lulu.com/feyrazon"&gt;http://stores.lulu.com/feyrazon&lt;/a&gt;) y un evento académico (la Jornada Conmemorativa del 10º Aniversario de “Fe y Razón”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación se leyeron, comentaron y aprobaron los estatutos de la nueva entidad. Destacamos los siguientes puntos de dichos estatutos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· La sede de la nueva asociación estará localizada en Montevideo.&lt;br /&gt;· La asociación tendrá los siguientes fines:&lt;br /&gt;o Fomentar la cultura, con espíritu cristiano.&lt;br /&gt;o Desarrollar iniciativas para la evangelización de la cultura.&lt;br /&gt;o Promover y defender la doctrina católica, incluyendo la Doctrina Social de la Iglesia.&lt;br /&gt;· Para ser admitido como socio se requiere tener al menos 18 años de edad y profesar la fe católica.&lt;br /&gt;· En caso de disolución de la asociación, los bienes que existieren serán destinados a la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”.&lt;br /&gt;· La primera Comisión Directiva y la primera Comisión Fiscal, que deberán actuar hasta el 31/08/2012, estarán integradas de la siguiente forma:&lt;br /&gt;o Comisión Directiva: Lic. Néstor Martínez, Diác. Jorge Novoa, Ing. Daniel Iglesias, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Carlos Barbé (titulares); Sr. Santiago Raffo, Dr. Pedro Gaudiano, Prof. Ivannah Toniolo, Sra. Alejandra Cabrera, Ing. María Chifflet (suplentes).&lt;br /&gt;o Comisión Fiscal: Dr. Gustavo Ordoqui, Dr. Eduardo Casanova, Dra. Dolores Torrado (titulares); Pbro. Eliomar Carrara, Pbro. Gustavo Calvete, Mons. Miguel Barriola (suplentes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Asamblea eligió al Pbro. Eliomar Carrara como consejero espiritual del Centro. Además, encomendó al Dr. Gustavo Ordoqui la gestión ante el Ministerio de Educación y Cultura del reconocimiento de la personería jurídica de la asociación; y al Lic. Néstor Martínez y el Ing. Daniel Iglesias, la gestión ante la autoridad eclesiástica del reconocimiento de la nueva entidad como asociación privada de fieles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente los socios presentes intercambiaron ideas en orden a la elaboración de un plan de trabajo para el año 2010. Luego de la definición de algunas cuestiones organizativas, la primera Asamblea General concluyó con una oración final y un pequeño brindis.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-453413934297530238?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/453413934297530238/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=453413934297530238' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/453413934297530238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/453413934297530238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2010/04/fundacion-del-centro-cultural-catolico.html' title='Fundación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VckByWKRf9E/S8pAgi7YovI/AAAAAAAAACk/5ybZoVM5hpQ/s72-c/CCCFR-Fundacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-5053674224389421606</id><published>2010-04-15T07:15:00.000-03:00</published><updated>2010-04-15T07:17:09.864-03:00</updated><title type='text'>La fe reafirmada (Daniel Iglesias - Néstor Martínez)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Reproduzco aquí nuestra respuesta a un artículo anticatólico publicado por un semanario uruguayo durante la pasada Semana Santa. Por favor haga clic sobre el título de esta entrada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name="2400588875376759611"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-5053674224389421606?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://revistafeyrazon.blogspot.com/2010/04/la-fe-reafirmada-daniel-iglesias-nestor.html' title='La fe reafirmada (Daniel Iglesias - Néstor Martínez)'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/5053674224389421606/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=5053674224389421606' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5053674224389421606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5053674224389421606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2010/04/la-fe-reafirmada-daniel-iglesias-nestor.html' title='La fe reafirmada (Daniel Iglesias - Néstor Martínez)'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7087762911046633902</id><published>2009-10-18T10:08:00.000-02:00</published><updated>2009-10-18T10:10:53.152-02:00</updated><title type='text'>Declaración sobre los aspectos bioéticos de las próximas elecciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Comunicado Nº 3/09&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ante la próxima instancia electoral, y dados los muchos temas de naturaleza bioética que se juegan en esta coyuntura, el Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” cumple con su obligación de aportar desde su punto de vista específico al discernimiento de los católicos y de muchas personas que, aún sin compartir la fe de la Iglesia, son sensibles a la natural dignidad y los derechos de la persona humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Papa Benedicto XVI nos ha recordado recientemente los “principios no negociables” que deben regir la conducta de los católicos en el ámbito público y por tanto en el terreno político y concretamente el electoral (1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo, siguiendo la enseñanza del Papa, conviene aclarar que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Estos principios no son verdades de fe, aunque reciban de la fe una nueva luz y confirmación. Están inscritos en la misma naturaleza humana y, por tanto, son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia en su promoción no es, pues, de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosa. Al contrario, esta acción es tanto más necesaria cuanto más se niegan o tergiversan estos principios, porque eso constituye una ofensa contra la verdad de la persona humana, una grave herida causada a la justicia misma.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Somos en efecto conscientes de que, confirmados por la tradición bíblica, estos principios derivan simplemente de una recta comprensión racional de lo que es el ser humano, y son suscritos y apoyados por una gran cantidad de personas pertenecientes a un amplio abanico de posturas filosóficas, incluyendo ateos, agnósticos, creyentes de varias religiones y hermanos cristianos de otras confesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto de los principios no negociables en cuestión, nos dice el Papa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Por lo que atañe a la Iglesia católica, lo que pretende principalmente con sus intervenciones en el ámbito público es la defensa y promoción de la dignidad de la persona; por eso, presta conscientemente una atención particular a principios que no son negociables. Entre éstos, hoy pueden destacarse los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural;&lt;br /&gt;— reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social;&lt;br /&gt;— protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En plena sintonía con la enseñanza pontificia, la Conferencia Episcopal del Uruguay ha señalado recientemente las pautas que deben clarificar el discernimiento electoral de los católicos (2). De ellas extractamos las que guardan relación más inmediata con la competencia de este Instituto Arquidiocesano de Bioética:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“2. Juzgar con sentido crítico las políticas concretas por su manera de encarar el problema global de la vida humana en el Uruguay de hoy, atendiendo especialmente a la defensa del derecho de todo ser humano a la vida, desde la concepción, pasando por todas las etapas de su desarrollo, hasta la muerte natural. (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Poner como condición necesaria de nuestro apoyo a las distintas propuestas la defensa de la familia basada en el matrimonio estable de un varón y una mujer y la coherencia de esas propuestas con la consecuente visión de la sexualidad humana y su significado. Reclamar la plena y real libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que, conscientes de lo que está en juego en esta particular coyuntura electoral para nuestro país en relación con estos valores y principios, exhortamos a todos los católicos, y en general a todas las personas preocupadas por realizar éticamente su opción electoral, a tomar estas pautas como guía, con la certeza de estar así contribuyendo al mejor futuro para nuestro país.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) &lt;em&gt;Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en unas jornadas de estudio sobre Europa organizadas por el Partido Popular Europeo&lt;/em&gt;, Jueves 30 de marzo de 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Conferencia Episcopal del Uruguay, &lt;em&gt;Documento Pastoral de los Obispos para las comunidades cristianas. Pautas para el discernimiento político en año electoral&lt;/em&gt;, Florida, 28 de abril de 2009.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7087762911046633902?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7087762911046633902/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7087762911046633902' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7087762911046633902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7087762911046633902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2009/10/declaracion-sobre-los-aspectos.html' title='Declaración sobre los aspectos bioéticos de las próximas elecciones'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-5811168303224301612</id><published>2009-09-29T08:42:00.000-03:00</published><updated>2009-09-29T08:43:07.457-03:00</updated><title type='text'>Fe y Razón cumple 10 años - Entrevista en InfoCatólica</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer el portal español InfoCatólica publicó una entrevista a Daniel Iglesias Grèzes, uno de los tres fundadores y responsables del sitio web "Fe y Razón". Dicha entrevista está centrada en el tema del 10º aniversario de "Fe y Razón". Se puede acceder a ella haciendo clic en el título de esta entrada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-5811168303224301612?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://infocatolica.com/?t=noticia&amp;cod=4384' title='Fe y Razón cumple 10 años - Entrevista en InfoCatólica'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/5811168303224301612/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=5811168303224301612' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5811168303224301612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5811168303224301612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2009/09/fe-y-razon-cumple-10-anos-entrevista-en.html' title='Fe y Razón cumple 10 años - Entrevista en InfoCatólica'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-8430803392697526102</id><published>2009-09-26T06:52:00.001-03:00</published><updated>2009-09-26T06:53:45.157-03:00</updated><title type='text'>Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de Fe y Razón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tenemos el agrado de informar que el miércoles 4 de noviembre de 2009, de 19:00 a 22:00, en el Aula Magna “Pablo VI” de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Juan 2666 casi San Fructuoso - Montevideo), tendrá lugar la &lt;strong&gt;Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (&lt;a href="http://www.feyrazon.org/"&gt;www.feyrazon.org&lt;/a&gt;), bajo el lema “&lt;em&gt;Hacia una nueva evangelización de la cultura&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este evento académico, el primero que organiza el &lt;em&gt;Centro Cultural Católico “Fe y Razón”&lt;/em&gt;, comenzará con unas palabras de bienvenida a cargo del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay, y continuará con diversas ponencias, a cargo de los siguientes expositores: Pbro. Dr. Miguel Barriola (Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica), Dr. Pedro Gaudiano (Docente de la Facultad de Teología del Uruguay), Dr. Gustavo Ordoqui (Miembro de la Pontificia Academia Pro Vida), Pbro. Miguel Pastorino (Director del Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo), Ing. Daniel Iglesias, Lic. Néstor Martínez y Diác. Jorge Novoa (Co-Directores de &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo clic en el título de esta entrada, se accede a la agenda completa del evento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ya invitamos cordialmente a la Jornada a todos los lectores y amigos de &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Equipo de Dirección de &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-8430803392697526102?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.feyrazon.org/Revista/FeyRazon-AgendaJornada.htm' title='Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de Fe y Razón'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/8430803392697526102/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=8430803392697526102' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8430803392697526102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8430803392697526102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2009/09/jornada-conmemorativa-del-10_26.html' title='Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de Fe y Razón'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7002758317253842755</id><published>2008-09-01T12:01:00.000-03:00</published><updated>2008-09-01T12:06:08.082-03:00</updated><title type='text'>Mis primeros cuatro libros de teología están en Internet</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ing. Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De febrero a mayo de 2008 publiqué cuatro libros de teología en el sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; de auto-publicación gratuita &lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt;. Se trata de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica&lt;/em&gt;. Tiene 178 páginas y tres partes: 1) Creo en Dios. 2) Creo en Jesucristo. 3) Creo en la Iglesia. Expone los motivos racionales de credibilidad de la fe católica. El Epílogo contiene un test de conocimientos sobre la doctrina católica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;Cristianos en el mundo, no del mundo. Escritos de teología moral social y temas conexos&lt;/em&gt;. Tiene 168 páginas y siete partes: 1) Vida humana. 2) Matrimonio y familia. 3) Libertad de educación. 4) Católicos y vida pública. 5) Cristianismo e ideologías. 6) Algunos desafíos éticos actuales. 7) Teología e historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina católica&lt;/em&gt;. Tiene 182 páginas y 15 capítulos que tratan diversos temas de Biblia, teología dogmática, moral y liturgia. En el Epílogo se reflexiona sobre la situación religiosa del Uruguay.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;Sintió compasión de ellos. Escritos teológico-pastorales.&lt;/em&gt; Tiene 156 páginas y tres partes: 1) Discusiones en torno a la Conferencia de Aparecida. 2) Aportes al IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo. 3) Otros escritos teológico-pastorales. El Epílogo trata acerca de un tema de teología dogmática: si la Iglesia es “sacramento del mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nací en Montevideo (Uruguay) en 1959. Estoy casado y tengo tres hijos. Soy Ingeniero Industrial Opción Electrónica, Magister en Ciencias Religiosas y Bachiller en Sagrada Teología. Además, soy socio fundador de la &lt;a href="http://www.osp6.blogspot.com/"&gt;Obra Social Pablo VI&lt;/a&gt; y de la Sección Uruguay de la &lt;a href="http://www.sita.cl/"&gt;Sociedad Internacional Tomás de Aquino&lt;/a&gt; y miembro del &lt;a href="http://www.cabmontevideo.blogspot.com/"&gt;Instituto Arquidiocesano de Bioética "Juan Pablo II"&lt;/a&gt;. Fui miembro de la &lt;a href="http://pastoralfamiliar.feyrazon.org/"&gt;Comisión Nacional de Pastoral Familiar&lt;/a&gt;, Encargado de Redacción de la &lt;a href="http://pastoralfamiliar.feyrazon.org/"&gt;Revista Pastoral Familiar&lt;/a&gt; (dependiente de la Conferencia Episcopal del Uruguay), miembro del &lt;a href="http://www.ivsinodo.blogspot.com/"&gt;IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo&lt;/a&gt; y conductor del programa &lt;a href="http://www.verdadesdefe.blogspot.com/"&gt;Verdades de Fe&lt;/a&gt; en Radio María Uruguay. Mi blog personal es &lt;a href="http://www.lmillau.blogspot.com/"&gt;Meditaciones Cristianas&lt;/a&gt;. Soy co-director del sitio web &lt;a href="http://www.feyrazon.org/"&gt;Fe y Razón&lt;/a&gt; y de la &lt;a href="http://www.revistafeyrazon.blogspot.com/"&gt;revista virtual gratuita Fe y Razón&lt;/a&gt;, lugares donde he desarrollado la parte principal de mi apostolado en Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.feyrazon.org/"&gt;Fe y Razón&lt;/a&gt; fue fundado en 1999 por tres católicos uruguayos (Diác. Jorge Novoa, Lic. Néstor Martínez y yo). Es un sitio web de teología y filosofía cuyo propósito es contribuir a la evangelización de la cultura en fidelidad al Magisterio de la Iglesia y difundir la obra de Santo Tomás de Aquino, G. K. Chesterton y otros grandes pensadores cristianos. Entre otras cosas, contiene:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;· Secciones de Filosofía, Apologética, Teología, Biblia, Moral, Liturgia, Familia, etc.&lt;br /&gt;· Un &lt;em&gt;Forum&lt;/em&gt;, donde los lectores pueden participar expresando ideas, comentarios, críticas, etc.&lt;br /&gt;· La revista virtual gratuita &lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt;, con 25 números publicados y más de 600 suscriptores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Fe y Razón&lt;/em&gt; tiene unas 15.000 visitas por mes, fundamentalmente desde casi todos los países de habla hispana. Ocupa el primer lugar entre unas 100.000 páginas web en una búsqueda en Google con las palabras clave "Fe y Razón". En 2003 una encuesta del portal &lt;a href="http://catholic.net/" target="_blank"&gt;Catholic.net&lt;/a&gt; incluyó a Fe y Razón en una lista de los doce portales católicos favoritos del mundo de habla hispana, junto al sitio oficial de la Santa Sede y a prestigiosos portales como el propio &lt;a href="http://catholic.net/" target="_blank"&gt;Catholic.net&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://encuentra.com/" target="_blank"&gt;Encuentra.com&lt;/a&gt;, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/"&gt;Lulu&lt;/a&gt; es el principal mercado en línea de contenido digital. Tiene más de un millón de usuarios registrados y ha publicado más de 300.000 obras de autores de más de 80 países diferentes. Cada semana publica unos 4.000 títulos nuevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis libros de teología pueden ser comprados por Internet en &lt;a href="http://stores.lulu.com/diglesias"&gt;http://stores.lulu.com/diglesias&lt;/a&gt;, en cualquiera de las siguientes dos modalidades:&lt;br /&gt;· como libro impreso (&lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt; imprime un ejemplar y lo envía por correo al comprador);&lt;br /&gt;· o como descarga del texto en formato PDF.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen accesos directos a mis libros en:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2115187"&gt;www.lulu.com/content/2115187&lt;/a&gt; - &lt;em&gt;Razones para nuestra esperanza.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2135878"&gt;www.lulu.com/content/2135878&lt;/a&gt; - &lt;em&gt;Cristianos en el mundo, no del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2398541"&gt;www.lulu.com/content/2398541&lt;/a&gt; - &lt;em&gt;Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2473284"&gt;www.lulu.com/content/2473284&lt;/a&gt; - &lt;em&gt;Sintió compasión de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Se permite ver la tapa, las primeras páginas y el índice de cada libro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7002758317253842755?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://stores.lulu.com/diglesias' title='Mis primeros cuatro libros de teología están en Internet'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7002758317253842755/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7002758317253842755' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7002758317253842755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7002758317253842755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2008/09/mis-primeros-cuatro-libros-de-teologa.html' title='Mis primeros cuatro libros de teología están en Internet'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-4277413870269843493</id><published>2008-08-31T12:26:00.000-03:00</published><updated>2008-08-31T12:28:50.242-03:00</updated><title type='text'>Descarga gratis mi libro “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio”</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ing. Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En abril de 2008 publiqué el libro “&lt;em&gt;Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina católica&lt;/em&gt;” en el sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; de auto-publicación gratuita &lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt;. Este libro de 182 páginas y 15 capítulos trata diversos temas de Biblia, teología dogmática, moral y liturgia. En el Epílogo se reflexiona sobre la situación religiosa del Uruguay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede ver la tapa, las primeras páginas y el índice del libro en:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2398541"&gt;www.lulu.com/content/2398541&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desde allí se puede descargar gratuitamente todo el libro en formato PDF.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para abrir el archivo PDF se requiere el programa gratuito &lt;em&gt;Adobe Reader&lt;/em&gt;, disponible en la gran mayoría de las computadoras. En caso de no tener ese programa en tu PC, puedes bajarlo gratuitamente desde &lt;a href="http://www.adobe.com/es/products/acrobat/readstep2.html"&gt;http://www.adobe.com/es/products/acrobat/readstep2.html&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También puedes comprar el libro en formato impreso, para lo cual debes indicar:&lt;br /&gt;· Nombre del comprador.&lt;br /&gt;· Dirección postal.&lt;br /&gt;· Datos de una tarjeta internacional.&lt;br /&gt;· Cantidad de ejemplares deseados (uno o más).&lt;br /&gt;· Método de envío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt; imprime el o los ejemplares solicitados y los envía por correo al comprador desde los EE.UU. Por ejemplo, el envío internacional &lt;em&gt;standard&lt;/em&gt; a Uruguay de un libro de este tamaño cuesta alrededor de US$ 3, costo que se suma al precio del libro impreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente dirección puedes encontrar u obtener mis cuatro libros de teología publicados hasta el momento: &lt;a href="http://stores.lulu.com/diglesias"&gt;http://stores.lulu.com/diglesias&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-4277413870269843493?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://stores.lulu.com/diglesias' title='Descarga gratis mi libro “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio”'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/4277413870269843493/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=4277413870269843493' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/4277413870269843493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/4277413870269843493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2008/08/descarga-gratis-mi-libro-id-por-todo-el.html' title='Descarga gratis mi libro “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio”'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-6205303211350258366</id><published>2008-08-31T12:21:00.002-03:00</published><updated>2008-10-11T07:53:20.848-02:00</updated><title type='text'>Descarga gratis mi libro “Razones para nuestra esperanza”</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ing. Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En febrero de 2008 publiqué el libro “&lt;em&gt;Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica&lt;/em&gt;” en el sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; de auto-publicación gratuita &lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro de 178 páginas es una exposición de algunos de los motivos racionales de credibilidad de la fe católica. Tiene un prólogo, tres partes y un epílogo:&lt;br /&gt;· Parte 1 - Creo en Dios.&lt;br /&gt;· Parte 2 - Creo en Jesucristo.&lt;br /&gt;· Parte 3 - Creo en la Iglesia.&lt;br /&gt;· Epílogo - Test elemental de teología católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede ver la tapa, las primeras páginas y el índice del libro en:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.lulu.com/content/2115187"&gt;www.lulu.com/content/2115187&lt;/a&gt; .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desde allí se puede descargar gratuitamente todo el libro en formato PDF.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para abrir el archivo PDF se requiere el programa gratuito &lt;em&gt;Adobe Reader&lt;/em&gt;, disponible en la gran mayoría de las computadoras. En caso de no tener ese programa en tu PC, puedes bajarlo gratuitamente desde &lt;a href="http://www.adobe.com/es/products/acrobat/readstep2.html"&gt;http://www.adobe.com/es/products/acrobat/readstep2.html&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También puedes comprar el libro en formato impreso, para lo cual debes indicar:&lt;br /&gt;· Nombre del comprador.&lt;br /&gt;· Dirección postal.&lt;br /&gt;· Datos de una tarjeta internacional.&lt;br /&gt;· Cantidad de ejemplares deseados (uno o más).&lt;br /&gt;· Método de envío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lulu&lt;/em&gt; imprime el o los ejemplares solicitados y los envía por correo al comprador desde los EE.UU. Por ejemplo, el envío internacional &lt;em&gt;standard&lt;/em&gt; a Uruguay de un libro de este tamaño cuesta alrededor de US$ 3, costo que se suma al precio del libro impreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente dirección se encuentran mis cuatro libros de teología publicados hasta el momento: &lt;a href="http://stores.lulu.com/diglesias"&gt;http://stores.lulu.com/diglesias&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-6205303211350258366?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://stores.lulu.com/diglesias' title='Descarga gratis mi libro “Razones para nuestra esperanza”'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/6205303211350258366/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=6205303211350258366' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/6205303211350258366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/6205303211350258366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2008/08/descarga-gratis-mi-libro-razones-para.html' title='Descarga gratis mi libro “Razones para nuestra esperanza”'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-4432987675246780334</id><published>2007-09-30T08:49:00.000-03:00</published><updated>2007-09-30T08:56:32.283-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 12/07: La “Nueva Era”</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 12 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la “Nueva Era” o “&lt;em&gt;New Age&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Leeremos el documento «&lt;em&gt;Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era&lt;/em&gt;», de los Consejos Pontificios para la Cultura y para el Diálogo Interreligioso, de fecha 20/09/2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El comienzo del tercer milenio no sólo llega dos mil años después del nacimiento de Cristo, sino también en una época en que los astrólogos creen que la Era de Piscis –conocida para ellos como la era cristiana– está tocando a su fin. Estas reflexiones se refieren a la Nueva Era, que recibe su nombre de la inminente Era astrológica de Acuario. La Nueva Era es uno de los muchos intentos de dar sentido a este momento histórico con que la cultura (especialmente la occidental) se ve bombardeada. Resulta difícil ver con claridad qué hay de compatible e incompatible respecto al mensaje cristiano. Por eso parece que es este el momento oportuno para ofrecer una valoración cristiana del pensamiento de la Nueva Era y del movimiento de la Nueva Era como conjunto.&lt;br /&gt;Para muchos, el término «Nueva Era» se refiere a un momento decisivo de la historia. Según los astrólogos, vivimos en la Era de Piscis, que ha estado dominada por el cristianismo y que será reemplazada por la nueva era de Acuario a comienzos del tercer milenio. La Era de Acuario adquiere una enorme importancia en el movimiento de la Nueva Era, en gran medida a causa del influjo de la teosofía, el espiritismo y la antroposofía, así como de sus antecedentes esotéricos.&lt;br /&gt;Quienes subrayan el inminente cambio del mundo expresan a menudo el deseo de dicho cambio, no tanto en el mundo mismo cuanto en nuestra cultura, en nuestro modo de relacionarnos con el mundo. Esto es especialmente manifiesto en quienes acentúan la idea de un Nuevo Paradigma de vida. Es un enfoque atractivo, puesto que en algunas de sus manifestaciones, los hombres no son espectadores pasivos, sino que desempeñan un papel activo en la transformación de la cultura y en la creación de una nueva conciencia espiritual. En otras manifestaciones, se atribuye un mayor poder a la progresión inevitable de los ciclos naturales. En cualquier caso, la Era de Acuario es una visión, no una teoría. Pero la Nueva Era es una tradición amplia, que incorpora muchas ideas sin vinculación explícita con el cambio de la Era de Piscis a la Era de Acuario. Entre ellas hay visiones moderadas, pero muy generalizadas, de un futuro en el que habrá una espiritualidad planetaria junto a las religiones individuales, instituciones políticas planetarias que complementarán las locales, entidades económicas globales más participativas y democráticas, una mayor importancia de las comunicaciones y la educación, un enfoque mixto de la salud que combinará la medicina profesional y la auto-curación, una comprensión del yo más andrógina, y formas de integrar la ciencia, la mística, la tecnología y la ecología. Una vez más, esto demuestra el profundo deseo de una existencia satisfactoria y saludable para la raza humana y para el planeta. Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.&lt;br /&gt;Las siguientes preguntas pueden ser el modo más simple para evaluar algunos de los elementos centrales del pensamiento y de la práctica de la Nueva Era desde una perspectiva cristiana. El término Nueva Era se refiere a las ideas que circulan acerca de Dios, el hombre y el mundo, las personas con quienes pueden dialogar los cristianos en torno a temas religiosos, el material publicitario para grupos de meditación, terapias y demás, las declaraciones explícitas sobre la religión, etcétera. Algunas de estas preguntas aplicadas a personas e ideas que no lleven explícitamente la etiqueta Nueva Era pondrían de manifiesto otros vínculos, implícitos o inconscientes, con todo el ambiente Nueva Era.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Dios es un ser con quien mantenemos una relación, algo que se puede utilizar, o una fuerza que hay que dominar?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El concepto de Dios propio de la Nueva Era es un tanto vago, mientras que el concepto cristiano es muy claro. El Dios de la Nueva Era es una energía impersonal, en realidad una extensión o componente particular del cosmos; Dios en este sentido es la fuerza vital o alma del mundo. La divinidad se encuentra en cada ser, en una gradación que va «desde el cristal inferior del mundo mineral hasta e incluso más allá del mismo Dios Galáctico, del cual no podemos decir absolutamente nada, salvo que no es un hombre, sino una Gran Conciencia». En algunos escritos «clásicos» de la Nueva Era, está claro que los seres humanos deben considerarse a sí mismos como dioses, lo cual se desarrolla en unas personas más plenamente que en otras. Ya no hay que buscar a Dios más allá del mundo, sino en lo hondo de mi yo. Incluso cuando «Dios» es algo exterior a mí, está ahí para ser manipulado.&lt;br /&gt;Esto es muy diferente de la concepción cristiana de Dios, Creador del cielo y de la tierra y fuente de toda vida personal. Dios es en sí mismo personal, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y ha creado el universo a fin de compartir la comunión de su vida con las personas creadas. «Dios, que "habita una luz inaccesible", quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos. Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas». Dios no se identifica con el principio vital entendido como el «Espíritu» o «energía básica» del cosmos, sino que es ese amor, absolutamente diferente del mundo, que está sin embargo presente en todo y conduce a los seres humanos a la salvación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Hay un único Jesucristo o existen miles de Cristos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En la literatura de la Nueva Era Cristo es presentado con frecuencia como un sabio, un iniciado o un avatar entre muchos, mientras que en la tradición cristiana es el Hijo de Dios. He aquí algunos puntos comunes de los enfoques New Age:&lt;br /&gt;– El Jesús histórico, personal e individual, es distinto del Cristo universal, eterno, impersonal;&lt;br /&gt;– Jesús no es considerado el único Cristo;&lt;br /&gt;– La muerte de Jesús en la Cruz, o bien se niega, o bien se reinterpreta para excluir la idea de que pudiera haber sufrido como Cristo;&lt;br /&gt;– Los documentos extrabíblicos (como los evangelios neo gnósticos) son considerados fuentes auténticas para el conocimiento de aspectos de la vida de Cristo que no se hallan en el canon de la Escritura. Otras revelaciones en torno a Cristo, proporcionadas por entidades, guías espirituales y maestros venerables o incluso por las Crónicas Akasha, son básicas para la cristología de la Nueva Era;&lt;br /&gt;– Se aplica un tipo de exégesis esotérica a los textos bíblicos para purificar al cristianismo de la religión formal que impide el acceso a su esencia esotérica.&lt;br /&gt;En la tradición cristiana Jesucristo es el Jesús de Nazaret del que hablan los Evangelios, el hijo de María y Unigénito de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, revelación plena de la Verdad divina, único Salvador del mundo: «por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre ».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El ser humano: ¿existe un único ser universal o hay muchos individuos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;«El objetivo de las técnicas de la Nueva Era es reproducir los estados místicos a voluntad, como si fueran un asunto de material de laboratorio. El renacer, el biofeedback, el aislamiento sensorial, los mantras, el ayuno, la privación de sueño y la meditación trascendental, son intentos para controlar esos estados y experimentarlos continuamente». Todas estas prácticas crean una atmósfera de debilidad (y vulnerabilidad) psíquica. Cuando el objeto del ejercicio consiste en reinventarnos a nosotros mismos, se plantea realmente la pregunta acerca de quién soy «yo». El «Dios interior» y la unión holística con todo el cosmos subrayan esta pregunta. Las personalidades individuales aisladas serían patológicas para la Nueva Era (según su particular psicología transpersonal). Pero «el verdadero peligro es el paradigma holístico. La Nueva Era es un pensamiento basado sobre una unidad totalitaria y precisamente por eso es un peligro». Con un tono más suave: «Somos auténticos cuando nos "hacemos cargo" de nosotros mismos, cuando nuestra opción y nuestras reacciones fluyen espontáneamente de nuestras necesidades más profundas, cuando nuestro comportamiento y nuestros sentimientos manifiestos reflejan nuestra plenitud personal». El Movimiento por el Potencial Humano es el ejemplo más claro de la convicción de que los seres humanos son divinos, o contienen una chispa divina dentro de sí mismos.&lt;br /&gt;El enfoque cristiano procede de las enseñanzas de la Escritura respecto a la naturaleza humana. Hombres y mujeres han sido creados a imagen y semejanza de Dios y Dios los trata con gran consideración, para sorpresa del salmista (cf. Ps 8). La persona humana es un misterio plenamente revelado sólo en Jesucristo, y de hecho se hace auténtica y adecuadamente humana en su relación con Cristo por medio del don del Espíritu. Esto está muy lejos de la caricatura del antropocentrismo atribuido al Cristianismo y rechazado por muchos autores y seguidores de la Nueva Era.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Nos salvamos a nosotros mismos o la salvación es un don gratuito de Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La clave estriba en descubrir qué o quién creemos que nos salva. ¿Nos salvamos a nosotros mismos por nuestras propias acciones, como suele ser el caso en las explicaciones de la Nueva Era, o nos salva el amor de Dios? Las palabras claves son realización de uno mismo, plenitud del yo y auto-redención. La Nueva Era es esencialmente pelagiana en su manera de entender la naturaleza humana. Para los cristianos, la salvación depende de la participación en la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y de una relación personal directa con Dios, más que de una técnica cualquiera. La condición humana, afectada como está por el pecado original y por el pecado personal, sólo puede ser rectificada por la acción de Dios: el pecado es una ofensa contra Dios, y sólo Dios puede reconciliarnos consigo. En el plan salvífico divino, los seres humanos han sido salvados por Jesucristo, quien, como Dios y hombre, es el único mediador de la redención. En el cristianismo, la salvación no es una experiencia del yo, una inmersión meditativa e intuitiva dentro de uno mismo, sino mucho más: el perdón del pecado, el ser levantado desde las profundas ambivalencias del propio ser, el apaciguamiento de la naturaleza mediante el don de la comunión con un Dios amoroso. El camino hacia la salvación no se halla sencillamente en una transformación autoprovocada de la conciencia, sino en la liberación del pecado y de sus consecuencias, que conduce a luchar contra el pecado que hay en nosotros mismos y en la sociedad que nos rodea. Esto nos conduce necesariamente hacia una solidaridad amorosa con nuestros hermanos necesitados.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Continuamos el programa Nº 12 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la “Nueva Era” o “&lt;em&gt;New Age&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;Continuamos leyendo el documento &lt;em&gt;«Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era»&lt;/em&gt;, de los Consejos Pontificios para la Cultura y para el Diálogo Interreligioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Inventamos la verdad o la abrazamos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La verdad para la Nueva Era tiene que ver con buenas vibraciones, correspondencias cósmicas, armonía y éxtasis, experiencias placenteras en general. Se trata de encontrar la propia verdad en función del bienestar. La valoración de la religión y de las cuestiones éticas obviamente está relacionada con las propias sensaciones y experiencias.&lt;br /&gt;En la doctrina cristiana, Jesucristo se presenta como «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). A sus seguidores se les pide que abran su vida entera a él y a sus valores, en otras palabras, a un conjunto objetivo de exigencias que forman parte de una realidad objetiva asequible en definitiva por todos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La oración y la meditación: ¿hablamos con nosotros o con Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La tendencia a confundir la psicología y la espiritualidad aconseja recalcar que muchas de las técnicas de meditación ahora en uso no son oración. A menudo son una buena preparación para la oración, y nada más, aun cuando conduzcan a un estado de placidez mental o de bienestar corporal. Las experiencias que se obtienen son realmente intensas, pero quedarse en ese plano es quedarse solo, sin estar todavía en presencia del Otro. Alcanzar el silencio puede enfrentarnos al vacío más que al silencio contemplativo del amado. También es cierto que las técnicas para profundizar en la propia alma son, en definitiva, una llamada a nuestra propia capacidad de alcanzar lo divino, o incluso a llegar a ser divinos. Si descuidan que es Dios quien va en búsqueda del corazón humano, no son oración cristiana. Aun cuando se considera como un vínculo con la Energía Universal, «esta "relación" fácil con Dios, donde la función de Dios se concibe como la satisfacción de todas nuestras necesidades, revela el egoísmo que hay en el corazón de la Nueva Era».&lt;br /&gt;Las prácticas de la Nueva Era no son realmente oración, pues suelen tratarse de introspección o de fusión con la energía cósmica, en contraste con la doble orientación de la oración cristiana, que comprende la introspección pero que es, sobre todo, un encuentro con Dios. La mística cristiana, más que un mero esfuerzo humano, es esencialmente un diálogo que «implica una actitud de conversión, un éxodo del yo del hombre hacia el Tú de Dios». «El cristiano, también cuando está solo y ora en secreto, tiene la convicción de rezar siempre en unión con Cristo, en el Espíritu Santo, junto con todos los santos para el bien de la Iglesia».&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Nos sentimos tentados a negar el pecado o aceptamos que exista tal cosa?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En la Nueva Era no existe un verdadero concepto de pecado, sino más bien el de conocimiento imperfecto. Lo que se necesita es iluminación, que puede alcanzarse mediante particulares técnicas psicofísicas. A quienes participan en actividades de la Nueva Era no les dirán qué tienen que creer, qué tienen que hacer o no hacer, sino: «Hay mil maneras de explorar la realidad interior. Ve adonde te conduzcan tu inteligencia y tu intuición. Confía en ti». La autoridad se ha trasladado de Dios al interior del yo. Para la Nueva Era, el problema más serio es la alienación respecto a la totalidad del cosmos, en lugar de un fracaso personal o pecado. El remedio consiste en lograr estar cada vez más inmerso en la totalidad del ser. En algunos escritos y prácticas de la Nueva Era, está claro que una sola vida no basta, por lo que tiene que haber reencarnaciones que permitan a las personas realizar su potencial pleno.&lt;br /&gt;En la perspectiva cristiana, «la realidad del pecado, y más particularmente del pecado de los orígenes, sólo se esclarece a la luz de la Revelación divina. Sin el conocimiento que ésta nos da de Dios no se puede reconocer claramente el pecado, y se siente la tentación de explicarlo únicamente como un defecto de crecimiento, como una debilidad psicológica, un error, la consecuencia necesaria de una estructura social inadecuada, etc. Sólo en el conocimiento del designio de Dios sobre el hombre se comprende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse mutualmente». «El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana». «El pecado es una ofensa a Dios... se levanta contra el amor que Dios nos tiene y aparta de Él nuestros corazones... El pecado es así "amor de sí hasta el desprecio de Dios"».&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Se nos anima a rechazar o a aceptar el sufrimiento y la muerte?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Algunos autores de la Nueva Era ven el sufrimiento como algo impuesto sobre el yo, como un mal karma o, al menos, como un fallo del dominio de nuestros propios recursos. Otros se centran en los métodos para alcanzar el éxito y la riqueza (e.g. Deepak Chopra, José Silva et al.). En la Nueva Era, la reencarnación se ve con frecuencia como un elemento necesario para el crecimiento espiritual, una etapa de la evolución espiritual progresiva que comenzó antes de que naciéramos y continuará después de que muramos.&lt;br /&gt;Tanto la unidad cósmica como la reencarnación son irreconciliables con la creencia cristiana de que la persona humana es un ser único, que vive una sola vida de la que es plenamente responsable: este modo de entender la persona pone en cuestión tanto la responsabilidad personal como la libertad. Los cristianos saben que «en la cruz de Cristo no sólo se ha cumplido la redención mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido. Cristo –sin culpa alguna propia– cargó sobre sí "el mal total del pecado".&lt;/em&gt; &lt;em&gt;La experiencia de este mal determinó la medida incomparable de sufrimiento de Cristo que se convirtió en el precio de la redención... El Redentor ha sufrido en vez del hombre y por el hombre. Todo hombre tiene su participación en la redención. Cada uno está llamado también a participar en ese sufrimiento mediante el cual se ha llevado a cabo la redención. Está llamado a participar en ese sufrimiento por medio del cual todo sufrimiento humano ha sido también redimido. Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo».&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Hay que eludir el compromiso social o hay que buscarlo positivamente?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Buena parte de lo que hay en la Nueva Era es una descarada autopromoción, pero algunas figuras relevantes del movimiento defienden que es injusto juzgar todo el movimiento por una minoría de personas egoístas, irracionales y narcisistas, o dejarse deslumbrar por algunas de sus prácticas más extravagantes, que son un obstáculo para ver en la Nueva Era una búsqueda espiritual y una espiritualidad auténticas.&lt;br /&gt;La fusión de los individuos en el yo cósmico, la relativización o abolición de la diferencia y de la oposición en una armonía cósmica es inaceptable para el cristianismo. Donde hay verdadero amor, tiene que haber un « otro », una persona, diferente. Un verdadero cristiano busca la unidad en la capacidad y en la libertad del otro para decir « sí » o « no » al don del amor. En el cristianismo, la unión se ve como comunión y la unidad como comunidad.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Nuestro futuro, ¿está en las estrellas o hemos de ayudar a construirlo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Nueva Era que ahora está amaneciendo estará poblada por seres perfectos, andróginos, que estén al mando total de las leyes cósmicas de la naturaleza. En este escenario, el cristianismo tiene que ser eliminado y dejar paso a una religión global y a un nuevo orden mundial.&lt;br /&gt;Los cristianos están en un estado de vigilancia constante, preparados para los últimos días, cuando vuelva Cristo. La Nueva Era de los cristianos comenzó hace dos mil años con Cristo, que no es otro que «Jesús de Nazaret; él es la Palabra de Dios hecha hombre para la salvación de todos». Su Espíritu Santo está presente y activo en los corazones de los individuos, en «la sociedad y en la historia, en los pueblos, las culturas y las religiones». En realidad, «el Espíritu del Padre, derramado abundantemente por el Hijo, es quien todo lo anima». Vivimos ya en los últimos tiempos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Una necesidad: acompañamiento y formación sólida&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;¿Cristo o Acuario? La Nueva Era casi siempre tiene que ver con «alternativas»: una visión alternativa de la realidad, o una manera alternativa de mejorar la propia situación presente (magia). Las alternativas no ofrecen dos posibilidades, sino únicamente la posibilidad de escoger una cosa frente a otra. En términos religiosos, la Nueva Era ofrece una alternativa a la herencia judeocristiana. La Era de Acuario se concibe como la que sustituirá a la Era de Piscis, predominantemente cristiana. Los pensadores de la Nueva Era son plenamente conscientes de esto. Algunos de ellos están convencidos de que es inevitable el cambio que se avecina, mientras que otros están además activamente comprometidos en su llegada. Quienes se preguntan si es posible creer al mismo tiempo en Cristo y en Acuario conviene que sepan que se hallan ante una alternativa excluyente, «aut-aut, o esto o aquello». «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro» (Lc 16, 13). A los cristianos les basta pensar en la diferencia entre los Magos de Oriente y el rey Herodes para darse cuenta de los tremendos efectos que conlleva la opción a favor o en contra de Cristo. No debemos olvidar nunca que muchos de los movimientos que han alimentado la Nueva Era son explícitamente anticristianos. Su postura frente al cristianismo no es neutral, sino neutralizadora: a pesar de lo que se suele decir sobre la apertura a todos los puntos de vista religiosos, el cristianismo tradicional no es considerado sinceramente una alternativa aceptable. De hecho, con frecuencia queda bien claro que no «hay cabida tolerable para el cristianismo auténtico», incluso con argumentos que justifican un comportamiento anticristiano. Esta oposición, que inicialmente se limitaba a los ambientes enrarecidos de quienes van más allá de una vinculación superficial con la Nueva Era, ha comenzado recientemente a penetrar en todos los niveles de la cultura «alternativa», que ejerce una poderosa fascinación, sobre todo en las sofisticadas sociedades occidentales.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El comienzo del Tercer Milenio ofrece un auténtico kairós para la evangelización. Las mentes y los corazones están abiertos como nunca antes a recibir información seria sobre la visión cristiana del tiempo y de la historia de la salvación. La prioridad no debería consistir tanto en poner de relieve las carencias de otros enfoques, sino más bien regresar constantemente a las fuentes de nuestra propia fe, para poder ofrecer una presentación adecuada y sólida del mensaje cristiano. Podemos estar orgullosos de lo que se nos ha confiado y por eso hemos de resistir a las presiones de la cultura dominante y no enterrar esos dones. Uno de los instrumentos más útiles de que disponemos es el Catecismo de la Iglesia Católica. Tenemos también una inmensa herencia de caminos de santidad en las vidas de los cristianos del pasado y del presente. Allí donde el rico simbolismo cristiano, sus tradiciones artísticas, estéticas y musicales es desconocido o ignorado, los cristianos han de realizar una enorme labor en beneficio propio y, en definitiva, de todos aquellos que buscan una experiencia o una mayor conciencia de la presencia de Dios. El diálogo entre los cristianos y las personas seducidas por la Nueva Era, tendrá mayores garantías de éxito si tiene en cuenta la atracción que ejercen el mundo de las emociones y el lenguaje simbólico. Si nuestra tarea consiste en conocer, amar y servir a Jesucristo, tiene una importancia capital comenzar con un buen conocimiento de la Sagrada Escritura. Pero, sobre todo, salir al encuentro del Señor Jesús en la oración y en los sacramentos, que son precisamente los momentos de santificación de nuestra vida ordinaria, y el camino más seguro para encontrar el sentido de todo el mensaje cristiano.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, ruego a Dios que te conceda encontrarte con Jesucristo, fuente del agua viva, que da la vida eterna.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 12 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;1º de octubre de 2007&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-4432987675246780334?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/4432987675246780334/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=4432987675246780334' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/4432987675246780334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/4432987675246780334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/09/programa-n-1207-la-nueva-era.html' title='Programa Nº 12/07: La “Nueva Era”'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-2636120110127298317</id><published>2007-09-30T08:42:00.000-03:00</published><updated>2007-09-30T08:48:40.449-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 11/07: Masonería y Catolicismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 11 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la incompatibilidad entre la masonería y el catolicismo.&lt;br /&gt;Comenzaremos con una exposición del tema basada en gran parte en un artículo publicado en Aciprensa, titulado &lt;em&gt;“¿Por qué un católico no puede ser masón?”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;A lo largo de su historia la Iglesia católica ha condenado y desaconsejado a sus fieles la pertenencia a asociaciones contrarias a la fe cristiana o que podían poner en peligro esa fe. Entre estas asociaciones se encuentra la masonería.&lt;br /&gt;Actualmente, la legislación se rige por el Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, que, en su canon 1374, señala:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación ha de ser castigado con entredicho".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Esta nueva redacción, sin embargo, supuso novedades respecto al Código de 1917: la pena no es automática y no se menciona expresamente a la masonería como asociación que conspira contra la Iglesia.&lt;br /&gt;Previendo posibles confusiones, un día antes de que entrara en vigor la nueva ley eclesiástica del año 1983, fue publicada una declaración firmada por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ella se señala que el criterio de la Iglesia no ha variado en absoluto con respecto a las anteriores declaraciones, y la nominación expresa de la masonería se había omitido por incluirla junto a otras asociaciones. Se indica, además, que los principios de la masonería siguen siendo incompatibles con la doctrina de la Iglesia, y que los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la Sagrada Comunión.&lt;br /&gt;La Iglesia ha condenado siempre la masonería. En el siglo XVIII los Papas lo hicieron con mucha fuerza, y en el XIX persistieron en ello. En el Código de Derecho Canónico de 1917 se excomulgaba a los católicos que dieran su nombre a la masonería, y en el de 1983 el canon de la excomunión desaparece, junto con la mención explícita de la masonería, lo que ha podido crear en algunos la falsa opinión de que la Iglesia poco menos que aprueba a la masonería.&lt;br /&gt;Es difícil hallar un tema sobre el que las autoridades de la Iglesia católica se hayan pronunciado tan reiteradamente como en el de la masonería: desde 1738 a 1980 se conservan no menos de 371 documentos sobre la masonería, a los que hay que añadir las abundantes intervenciones de los dicasterios de la Curia Romana y, a partir sobre todo del Concilio Vaticano II, las no menos numerosas declaraciones de las Conferencias Episcopales y de los obispos de todo el mundo. Todo ello está indicando que nos encontramos ante una cuestión importante.&lt;br /&gt;Casi desde su aparición, la masonería generó preocupaciones en la Iglesia. Clemente XII, en "&lt;em&gt;In eminenti&lt;/em&gt;", había condenado a la masonería. Más tarde, León XIII, en su encíclica &lt;em&gt;"Humanum genus"&lt;/em&gt;, de 20 de abril de 1884, la calificaba de organización secreta, enemigo astuto y calculador, negadora de los principios fundamentales de la doctrina de la Iglesia.&lt;br /&gt;El canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 establecía que &lt;em&gt;"los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Este delito consistía en primer lugar en dar el nombre o inscribirse en determinadas asociaciones. En segundo lugar, la inscripción se debía realizar en alguna asociación que maquinase contra la Iglesia: se entendía que maquinaba aquella sociedad que, por su propio fin, ejerce una actividad rebelde y subversiva o las favorece, ya por la propia acción de los miembros, ya por la propagación de la doctrina subversiva; que, de forma oral o por escrito, actúa para destruir la Iglesia, esto es, su doctrina, autoridades en cuanto tales, derechos, o la legítima potestad civil. En tercer lugar, las sociedades penalizadas eran la masonería y otras del mismo género, con lo cual el Código de Derecho Canónico establecía una clara distinción: mientras que el ingreso en la masonería era castigado automáticamente con la pena de excomunión, la pertenencia a otras asociaciones tenía que ser explícitamente declarada como delictiva por la autoridad eclesiástica en cada caso.&lt;br /&gt;Algunos de los motivos que fundamentaron la condena de la masonería por parte de la Iglesia católica fueron el carácter secreto de la organización, el juramento que garantizaba ese carácter oculto de sus actividades y los complots perturbadores que la masonería llevaba a cabo en contra de la Iglesia y los legítimos poderes civiles. La pena establecía directamente la excomunión, estableciéndose además una pena especial para los clérigos y los religiosos en el canon 2336.&lt;br /&gt;También se recordaban las condiciones establecidas para proceder a la absolución de esta excomunión, que consistían en el alejamiento y la separación de la masonería, reparación del escándalo del mejor modo posible, y cumplimiento de la penitencia impuesta.&lt;br /&gt;Las consecuencias de la excomunión incluían, por ejemplo, la privación de la sepultura eclesiástica y de cualquier misa exequial, de ser padrinos de bautismo, de confirmación, de no ser admitidos en el noviciado, y el consejo -en este caso a las mujeres- de no contraer matrimonio con masones, así como la prohibición al párroco de asistir a las nupcias sin consultar con el Ordinario.&lt;br /&gt;A partir de la celebración del Concilio Vaticano II, se dio un incipiente diálogo entre masones y católicos. En algunos países (sobre todo Francia, Países Escandinavos, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos) se empezó a cuestionar la actitud católica ante la masonería, revisando desde la historia los motivos que llevaron a la Iglesia a adoptar su actitud condenatoria y pretendiendo que se hiciera una mayor distinción entre la masonería regular, ortodoxa, tradicional, religiosa y aparentemente apolítica, y la masonería irregular, irreligiosa, política y heterodoxa.&lt;br /&gt;Estos motivos y las más o menos constantes peticiones llegadas de varias partes del mundo a Roma, diálogos y debates, hicieron que, entre 1974 y 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe retomase los estudios sobre la masonería y publicase tres documentos que supusieron una nueva interpretación del canon 2335. En este ambiente de cambios, no extraña que el cardenal Krol, arzobispo de Filadelfia, preguntase a la Congregación para la Doctrina de la Santa Fe si la excomunión para los católicos que se afiliaban a la masonería seguía estando en vigor. La respuesta a su pregunta la dio la Congregación a través de su Prefecto, en una carta de 19 de julio de 1974. En ella se explica que, durante un amplio examen de la situación, se había hallado una gran divergencia en las opiniones, según los países. La Sede Apostólica no creía oportuno, consecuentemente, elaborar una modificación de la legislación vigente hasta que se promulgara el nuevo Código de Derecho Canónico. Se advertía, sin embargo, en la carta, que existían casos particulares, pero que continuaba la misma pena para aquellos católicos que diesen su nombre a asociaciones que realmente maquinasen contra la Iglesia, mientras que para los clérigos, religiosos y miembros de institutos seculares seguía rigiendo la prohibición expresa para su afiliación a cualquiera de las asociaciones masónicas.&lt;br /&gt;Las dudas no tardaron en plantearse: ¿cuál era el criterio para verificar si una asociación masónica conspiraba o no contra la Iglesia?; y ¿qué sentido y extensión debía darse a la expresión conspirar contra la Iglesia?&lt;br /&gt;Esta situación algo confusa comenzó a ser aclarada por la declaración del 28 de abril de 1980 de la Conferencia Episcopal Alemana sobre la pertenencia de los católicos a la masonería. Esta declaración explicaba que, durante los años 1974 y 1980, se habían mantenido numerosos coloquios oficiales entre católicos y masones; que por parte católica se habían examinado los rituales masónicos de los tres primeros grados; y que los obispos católicos habían llegado a la conclusión de que había oposiciones fundamentales e insuperables entre ambas partes:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"La masonería&lt;/em&gt; -decían los obispos alemanes-&lt;em&gt; no ha cambiado en su esencia. La pertenencia a la misma cuestiona los fundamentos de la existencia cristiana."&lt;/em&gt; Las principales razones alegadas para ello fueron las siguientes: la cosmología o visión del mundo de los masones es relativista y subjetivista y no se puede armonizar con la fe cristiana; el concepto de verdad es, asimismo, relativista, negando la posibilidad de un conocimiento objetivo de la verdad, lo que no es compatible con el concepto católico; también el concepto de religión es relativista y no coincide con la convicción fundamental del cristianismo. El concepto masónico de Dios, simbolizado a través del "Gran Arquitecto del Universo" es de tipo deísta. Este concepto está transido de relativismo, lo cual mina los fundamentos de la concepción de Dios de los católicos. Según la doctrina masónica, no hay ningún conocimiento objetivo de Dios en el sentido del Dios personal del monoteísmo.&lt;br /&gt;El 17 de febrero de 1981, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una declaración en la que afirma de nuevo la excomunión para los católicos que den su nombre a la secta masónica y a otras asociaciones del mismo género, con lo cual, la actitud de la Iglesia acerca de la masonería permanece invariable hasta nuestros días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación leeremos la última “Declaración sobre la Masonería” de la Congregación para la Doctrina de la Fe.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.&lt;br /&gt;Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.&lt;br /&gt;Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.&lt;br /&gt;No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981.&lt;br /&gt;El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.&lt;br /&gt;Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Esta Declaración está firmada por el Cardenal Prefecto Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 11 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la incompatibilidad entre la masonería y el catolicismo.&lt;br /&gt;A continuación leeremos un artículo publicado el 23 de febrero de 1985 en la página 1 de la edición italiana de &lt;em&gt;L’Osservatore Romano&lt;/em&gt;, en el cual se reflexiona sobre la imposibilidad de conciliar la fe cristiana con la masonería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una declaración sobre las asociaciones masónicas. A poco más de un año de su publicación puede ser útil ilustrar brevemente el significado de este documento.&lt;br /&gt;Desde que la Iglesia comenzó a pronunciarse acerca de la Masonería, su juicio negativo sobre ésta ha estado inspirado en múltiples razones, prácticas y doctrinales. La Iglesia no ha juzgado a la Masonería solamente por ser responsable de actividad subversiva en contra suya, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia, en particular en la Encíclica Humanum genus de León XIII (20-4-1884), el Magisterio de la Iglesia ha denunciado en la Masonería ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica. Para León XIII se trataba esencialmente de un naturalismo racionalista, inspirador de sus planes y de sus actividades en contra de la Iglesia. En su carta al pueblo italiano Custodi (8-12-1892) escribía: «Recordemos que el cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, al punto de que inscribirse en una significa separarse del otro».&lt;br /&gt;No se podía, por tanto, dejar de tomar en consideración las posiciones de la Masonería desde el punto de vista doctrinal, cuando en los años 1970-1980 la S. Congregación mantenía correspondencia con algunas conferencias episcopales particularmente interesadas en este problema, con motivo del diálogo sostenido entre personalidades católicas y representantes de algunas logias que se declaraban no hostiles o incluso favorables a la Iglesia.&lt;br /&gt;Un estudio más a fondo ha llevado a la S. Congregación para la Doctrina de la Fe a reafirmarse en la convicción de la imposibilidad de fondo para conciliar los principios de la Masonería y los de la fe cristiana.&lt;br /&gt;Prescindiendo, por lo tanto, de la consideración del comportamiento práctico de las diversas logias, de la hostilidad al menos en la confrontación con la Iglesia, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, con su declaración del 26-11-83, ha intentado colocarse en el nivel más profundo y, por otra parte, esencial del problema: esto es, en el plano de la imposibilidad de conciliar los principios, y lo que ello significa en el plano de la fe y de sus exigencias morales.&lt;br /&gt;Partiendo de este punto de vista doctrinal, en continuidad con la posición tradicional de la Iglesia -como lo testimonian los documentos de León XIII arriba citados-, se derivan seguidamente las necesarias consecuencias prácticas, que valen para todos aquellos fieles que eventualmente estuvieren inscritos en la Masonería.&lt;br /&gt;En algunos sectores se ha dado por objetar, respecto de las afirmaciones sobre la imposibilidad de conciliar los principios, que sería esencial a la Masonería precisamente el hecho de no imponer ningún «principio», en el sentido de una posición filosófica o religiosa que sea obligatoria para todos sus miembros, sino por el contrario de acoger a todos, más allá de los límites de las diversas religiones y visiones del mundo, hombres de buena voluntad basados en valores humanos comprensibles y aceptados por todos.&lt;br /&gt;La Masonería constituiría un punto de cohesión para todos aquellos que creen en el Arquitecto del universo y se sienten comprometidos en la lucha por aquellos ordenamientos morales fundamentales que están definidos por ejemplo en el decálogo; la Masonería no alejaría a nadie de su religión, sino por el contrario constituiría un incentivo para un mayor compromiso.&lt;br /&gt;Los múltiples problemas históricos y filosóficos que se esconden en tales afirmaciones no pueden ser discutidos aquí. Después del Concilio Vaticano II ciertamente no es necesario subrayar que la Iglesia Católica alienta una colaboración entre todos los hombres de buena voluntad. Sin embargo, asociarse a la Masonería va evidentemente más allá de esta legítima colaboración y tiene un significado de mucha mayor relevancia y especificidad.&lt;br /&gt;Antes que nada se debe recordar que la comunidad de los «Liberi Muratori» y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de símbolos de carácter extremadamente impositivo. La rígida disciplina del secreto que allí domina refuerza a la postre el peso de la interacción de signos e ideas. Para los inscritos este clima reservado comporta, entre otras cosas, el riesgo de terminar siendo un instrumento de estrategias para ellos desconocidas.&lt;br /&gt;Incluso si se afirma que el relativismo no se asume como un dogma, sin embargo se propone de hecho una concesión simbólica relativista, y por lo tanto el valor relativizante de tal comunidad moral-ritual, lejos de poder ser eliminado, resulta por el contrario determinante.&lt;br /&gt;En tal contexto, las diversas comunidades religiosas a las que pertenecen los miembros de las logias no pueden ser consideradas sino como simples institucionalizaciones de un anillo más amplio e inasible. El valor de esta institucionalización se muestra, por tanto, inevitablemente relativo, respecto a esta verdad más amplia, la cual se manifiesta más fácilmente en la comunidad de la buena voluntad, esto es en la fraternidad masónica.&lt;br /&gt;Aun así, para un cristiano católico no es posible vivir su relación con Dios de una manera doble, es decir, escindiéndola en una forma humanitario-supraconfesional y en una forma interior-cristiana. Éste no puede cultivar relaciones de dos tipos con Dios, ni expresar su relación con el Creador por medio de formas simbólicas de dos especies. Ello sería algo completamente distinto a aquella colaboración, que le es obvia, con todos aquellos que están comprometidos en la realización del bien, aunque partan de principios diversos. Por otro lado, un cristiano católico no puede al mismo tiempo participar de la plena comunión de la fraternidad cristiana y, por otra parte, mirar a su hermano cristiano, desde la perspectiva masónica, como a un «profano».&lt;br /&gt;Incluso si, como ya se ha dicho, no hubiese una obligación explícita de profesar el relativismo como doctrina, aún así la fuerza relativizante de una tal fraternidad, por su misma lógica intrínseca, tiene en sí la capacidad de transformar la estructura del acto de fe de un modo tan radical que no sea aceptable por parte de un cristiano «que ama su fe».&lt;br /&gt;Este trastorno en la estructura fundamental del acto de fe se da, además, usualmente de un modo suave y sin ser advertido: la sólida adhesión a la verdad de Dios, revelada en la Iglesia, se convierte en una simple pertenencia a una institución, considerada como una forma representativa particular junto con otras formas representativas, a su vez más o menos posibles y válidas, de cómo el ser humano se orienta hacia las realidades eternas.&lt;br /&gt;La tentación de ir en esta dirección es hoy tanto más fuerte cuanto que ésta corresponde plenamente a ciertas convicciones predominantes en la mentalidad contemporánea. La opinión de que la verdad no puede ser conocida es característica de su crisis general.&lt;br /&gt;Precisamente considerando todos estos elementos, la declaración de la S. Congregación afirma que la inscripción en la masonería «permanece prohibida por la Iglesia» y los fieles que se inscriben en ella «están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión».&lt;br /&gt;Con esta última expresión, la S. Congregación indica a los fieles que tal inscripción constituye objetivamente un pecado grave y, precisando que los que se adhieren a una asociación Masónica no pueden acceder a la S. Comunión, quiere iluminar la conciencia de los fieles sobre una grave consecuencia a la que deben llegar en caso de adherirse a una logia masónica.&lt;br /&gt;La S. Congregación declara, finalmente, que «no le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas, con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido arriba establecido». Con este fin el texto hace también referencia a la declaración del 17 de febrero de 1981, que ya reservaba a la Sede Apostólica todo pronunciamiento sobre la naturaleza de estas asociaciones que implicase la derogación de la ley canónica entonces vigente (can. 2335).&lt;br /&gt;Igualmente, el nuevo documento emitido por la S. Congregación para la Doctrina de la Fe en noviembre de 1983 expresa idénticas intenciones de reserva en relación a pronunciamientos que no coincidan con el juicio aquí formulado sobre la imposibilidad de conciliar los principios de la masonería con la fe católica, sobre la gravedad del acto de inscribirse en una logia y sobre la consecuencia que de ello se derive para el acceso a la Santa Comunión. Esta disposición indica que, no obstante la diversidad que pueda subsistir entre las obediencias masónicas, en particular en cuanto a su postura declarada hacia la Iglesia, la Sede Apostólica vuelve a encontrar en ellos principios comunes que piden una misma valoración por parte de todas autoridades eclesiásticas.&lt;br /&gt;Al hacer esta declaración, la S. Congregación para la Doctrina de la Fe no ha pretendido desconocer los esfuerzos realizados por quienes, con la debida autorización de este dicasterio, han buscado establecer un diálogo con representantes de la Masonería. Pero, desde el momento en que existía la posibilidad de que se difundiese entre los fieles la errada opinión de que ahora ya era lícita la adhesión a una logia masónica, ha considerado como su deber hacer de su conocimiento el pensamiento auténtico de la Iglesia sobre este asunto y ponerlos en guardia ante una pertenencia incompatible con la fe católica.&lt;br /&gt;En efecto, sólo Jesucristo es el Maestro de la Verdad y sólo en Él pueden los cristianos encontrar la luz y la fuerza para vivir según el designio de Dios, trabajando por el verdadero bien de sus hermanos."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Espero que estas reflexiones te hayan ayudado a comprender que existe una incompatibilidad de fondo entre la masonería y el catolicismo.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Sede de la Sabiduría, ruego a Dios que te haga conocer la amplitud y el esplendor la verdad revelada por Jesucristo, Palabra de Dios hecha carne para la salvación de los hombres.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 11 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;24 de septiembre de 2007.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-2636120110127298317?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/2636120110127298317/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=2636120110127298317' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2636120110127298317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2636120110127298317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/09/programa-n-1107-masonera-y-catolicismo.html' title='Programa Nº 11/07: Masonería y Catolicismo'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-2221662412463861322</id><published>2007-09-30T08:36:00.000-03:00</published><updated>2007-09-30T08:41:40.556-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 10/07: La libertad de enseñanza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 10 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la libertad de enseñanza.&lt;br /&gt;La libertad de enseñanza es uno de los derechos humanos básicos y uno de los aspectos más trascendentes de la libertad. Es un derecho complejo, que abarca al menos los siguientes tres aspectos: el derecho a enseñar, el derecho a aprender y el derecho a elegir maestro.&lt;br /&gt;El derecho a enseñar consiste en que toda persona (en principio) está autorizada a transmitir a otros su ciencia o creencia.&lt;br /&gt;El derecho a aprender consiste en que toda persona, en función sólo de su capacidad intelectual, puede pretender adquirir la misma cultura o instrucción que los más favorecidos por la fortuna.&lt;br /&gt;El derecho a elegir maestro implica la existencia de múltiples organismos de enseñanza e igualdad de prerrogativas y libertad de elección entre ellos. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre reconoce este derecho y lo atribuye prioritariamente a los padres (suponiendo que los hijos son menores de edad): &lt;em&gt;"Los padres tienen por prioridad el derecho de escoger la clase de educación de sus hijos."&lt;/em&gt; (Artículo 26.3). Naturalmente, en caso de haber alcanzado la mayoría de edad, el ejercicio de este derecho corresponde a los propios educandos.&lt;br /&gt;La Constitución Nacional de la República Oriental del Uruguay garantiza la libertad de enseñanza: &lt;em&gt;"Queda garantida la libertad de enseñanza. La ley reglamentará la intervención del Estado al solo objeto de mantener la higiene, la moralidad, la seguridad y el orden públicos. Todo padre o tutor tiene derecho a elegir, para la enseñanza de sus hijos o pupilos, los maestros e instituciones que desee."&lt;/em&gt; (Artículo 68).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación reflexionaremos sobre la relación entre la libertad de enseñanza y la libertad religiosa.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La libertad de enseñanza está estrechamente ligada a la libertad religiosa. La existencia de la libertad de enseñanza exige que no se imponga una religión o filosofía y que se respete el pluralismo intelectual. En lo referente a la libertad religiosa, el problema de la libertad de enseñanza incluye los siguientes tres aspectos principales:&lt;br /&gt;· La enseñanza de la religión y la moral en el sistema público de educación.&lt;br /&gt;· La libertad de las instituciones privadas de enseñanza.&lt;br /&gt;· La financiación de las instituciones privadas de enseñanza.&lt;br /&gt;Nos preguntaremos cuál es la mejor forma de garantizar la libertad de enseñanza en relación con la libertad religiosa y analizaremos críticamente las diversas soluciones propuestas a este problema. En teoría, la libertad de enseñanza podría alcanzarse de dos maneras:&lt;br /&gt;· Con un sistema de educación neutral en todo lo relativo a la religión y a la filosofía (llamaremos solución "laicista" a esta primera alternativa).&lt;br /&gt;· Con un sistema de educación que refleje de la mejor manera posible los deseos de los ciudadanos en todo lo relativo a la transmisión de valores religiosos y filosóficos (llamaremos solución "moderna" a esta segunda alternativa).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar analizaremos la solución laicista.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El sistema laicista surgió en Estados Unidos y Francia a fines del siglo XVIII. Si bien en este sistema, junto a las instituciones de enseñanza públicas (laicas), se permite la existencia de instituciones de enseñanza privadas (de hecho mayoritariamente confesionales), el Estado financia en forma exclusiva y total a las instituciones públicas, gracias a lo cual la educación pública es gratuita, mientras que la educación privada debe ser paga. Debido a la gran influencia de los dos países mencionados, el sistema laicista se impuso en buena parte del mundo, incluyendo nuestro país.&lt;br /&gt;Siguiendo a Horacio Terra Arocena, distinguiremos el laicismo liberal, que procura mantenerse neutral en las cuestiones religiosas y filosóficas, del laicismo tutorial, que tiene una orientación antirreligiosa consecuente y militante.&lt;br /&gt;En la práctica, en la educación laica estas dos tendencias básicas se entremezclan en variadas proporciones. A grandes rasgos se podría afirmar que en el Uruguay predominó el laicismo tutorial en la primera mitad del siglo XX, mientras que en la segunda mitad se impuso el laicismo liberal.&lt;br /&gt;El sistema laicista presenta los siguientes inconvenientes graves:&lt;br /&gt;La educación debe tender al desarrollo integral del hombre. Es imposible alcanzar ese desarrollo integral ignorando la dimensión religiosa del ser humano, que forma parte de su esencia.&lt;br /&gt;Los laicistas sostienen que, si los padres así lo desean, la escuela laica puede ser complementada con una educación religiosa aparte, por ejemplo la catequesis parroquial. Pero en verdad es inadecuado enseñar la religión cristiana como una materia aislada, sin relación alguna con las demás materias (literatura, historia, filosofía, etc.), que además son enseñadas con un espíritu indiferente u hostil a la fe. El cristianismo es una cosmovisión; tiene relación con todos los campos del saber, aunque respete su autonomía relativa.&lt;br /&gt;El laicismo liberal es en principio menos nocivo que el laicismo tutorial. No obstante, en último análisis la educación filosóficamente neutra propugnada por el laicismo liberal es inviable, por lo cual esta tendencia corre el grave riesgo de convertirse en un laicismo tutorial implícito y tal vez hasta inconsciente. En la práctica la supuesta neutralidad es suplantada con frecuencia por una actitud de desvalorización de lo religioso o de propaganda sistemática de una filosofía secularista, en el fondo atea.&lt;br /&gt;La elección de un tipo de enseñanza debería basarse fundamentalmente en su valor intrínseco. Sin embargo, de hecho la enseñanza es tan cara que, a falta de un sistema de subsidios a las instituciones privadas de enseñanza, se cae en una situación en la cual, para grandes sectores de la población, la libertad de enseñanza se convierte en un principio teórico sin vigencia real. Los padres que desean dar a sus hijos una educación religiosa deben afrontar costos que muchas veces están más allá de sus posibilidades económicas, por lo cual deben conformarse con los colegios públicos laicos. Esta situación injusta impide el acceso a la enseñanza religiosa de la mayoría de las familias de ingresos bajos o medio bajos y hace que dicha enseñanza quede más o menos reservada a las clases de ingresos altos o medio altos. En estas circunstancias no hay igualdad de oportunidades y el derecho de elección de los padres está muy erosionado. Las consecuencias del injusto sistema de subsidios son más dramáticas en países subdesarrollados, como los de nuestra América Latina.&lt;br /&gt;Las instituciones católicas de enseñanza no tienen fines de lucro, pero deben cobrar sus servicios para poder solventar sus gastos de funcionamiento y las inversiones necesarias para ampliar o mejorar sus servicios. A menudo otorgan becas a alumnos provenientes de familias de bajos ingresos. Pero este recurso es limitado, por lo cual se produce el fenómeno del "elitismo", injustamente achacado a dichas instituciones, pues en verdad es causado por el sistema impuesto por el Estado.&lt;br /&gt;La supuesta gratuidad de la enseñanza pública no es real, por dos motivos:&lt;br /&gt;a) Los alumnos deben afrontar gastos considerables para proveerse de material de estudio.&lt;br /&gt;b) El subsidio estatal que sostiene al sistema público de enseñanza proviene en definitiva de todos los contribuyentes, mediante el pago de impuestos.&lt;br /&gt;Todos los ciudadanos deben pagar sus impuestos, pero el Estado los emplea para beneficiar sólo a algunos, aquellos que prefieren la enseñanza laica. Al pagar sus impuestos, un ciudadano católico, como el resto de los ciudadanos, contribuye al financiamiento de la enseñanza pública laica. Pero, si quiere dar a sus hijos una educación católica, él debe pagar además una cuota mensual a una institución privada de enseñanza. De modo que, a diferencia de un ciudadano partidario de la enseñanza laica, él debe pagar dos veces: Una vez, forzado por la Ley, para pagar un sistema de enseñanza del cual no se beneficia, y otra vez para pagar el tipo de enseñanza de su preferencia. Esta discriminación representa una grave injusticia. De este modo el Estado privilegia indebidamente a sus propias instituciones de enseñanza en perjuicio de su competencia privada y favorece deslealmente la educación laica en desmedro de la educación religiosa. Dada esta situación, no es extraño que en Uruguay, como en muchos otros países, el sistema público de educación acapare una amplia mayoría de los estudiantes, en todos los niveles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Analicemos ahora lo que hemos llamado la solución moderna.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La solución moderna se basa en el siguiente principio básico: El Estado no debe contentarse con tolerar la libertad de enseñanza, sino que debe promoverla activamente, para que ella alcance su máxima extensión posible. Esta promoción de la libertad de enseñanza se alcanza por medio de la equiparación de todas las instituciones de enseñanza, sean públicas o privadas. Así el Estado hace posible que todos los padres den a sus hijos el tipo de educación que desean para ellos.&lt;br /&gt;Se destaca en primer plano el hecho de que todas las instituciones de enseñanza (públicas o privadas) prestan un inestimable servicio público que las hace merecedoras del apoyo estatal. Por lo tanto el Estado no trata a los sistemas privados de enseñanza como una competencia peligrosa de su propio sistema de enseñanza, sino como servicios alternativos ofrecidos a la sociedad. Queda entonces relegado a un segundo plano el tema de la gestión de las instituciones de enseñanza, que puede ser llevada a cabo por organismos públicos o privados. El ideal de esta tendencia es la equiparación total, que implica un reparto equitativo de los subsidios estatales entre las instituciones de enseñanza públicas y privadas.&lt;br /&gt;La idea de la equiparación implica también a veces la posibilidad de brindar clases de religión optativas en las instituciones públicas, que por lo demás ofrecen una educación laica.&lt;br /&gt;Los padres pueden optar por enviar o no a sus hijos a la clase de religión y elegir la religión de su preferencia. Los profesores de religión son nombrados por las Iglesias o comunidades respectivas y el Estado paga sus sueldos.&lt;br /&gt;Estas ideas no son utópicas: En muchos países europeos y americanos se ha puesto en práctica una gran variedad de sistemas concretos que se acercan más o menos a la equiparación. Además existe una tendencia hacia la equiparación total.&lt;br /&gt;Un caso particular de esta tendencia es el sistema del "bono escolar": El Estado entrega mensualmente un bono a cada estudiante para que con él pague el total o una parte del costo de su educación en una institución pública o privada. El Estado puede entregar bonos a todos los estudiantes o sólo a los de menores ingresos. El sistema del "bono escolar" se está difundiendo rápidamente en los Estados Unidos; en la actualidad se aplica en varios Estados.&lt;br /&gt;Comparando la solución moderna con la solución laicista, se pueden citar los siguientes argumentos a favor de la solución moderna:&lt;br /&gt;La libertad de enseñanza y la libertad religiosa están mucho mejor tuteladas en el sistema moderno que en el sistema laicista, puesto que el Estado, procediendo con criterio igualitario, ofrece a los ciudadanos, no un mero permiso, sino la ayuda económica que necesitan para desarrollar el tipo de escuela que ellos mismos desean.&lt;br /&gt;En el fondo el laicismo desprecia la religión y por eso intenta imponer un humanismo secularista cuyo propósito declarado es evitar que la libertad religiosa de los niños sea violada por medio de una educación religiosa. En cambio, la solución moderna valora positivamente la educación religiosa y por consiguiente busca promoverla de acuerdo con las creencias de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 10 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la libertad de enseñanza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comenzaremos la segunda parte del programa esbozando una visión cristiana del problema de la libertad de enseñanza.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En los países de tradición católica, en el problema de la libertad de enseñanza vista desde la perspectiva de la libertad religiosa intervienen tres agentes principales: los padres, el Estado y la Iglesia.&lt;br /&gt;La responsabilidad de la enseñanza de los niños es ante todo de los padres. Ellos son los titulares de los derechos del niño, en particular del derecho a aprender y del derecho a elegir maestro. Los padres deben gozar de una verdadera libertad de elección de escuela.&lt;br /&gt;El Estado tiene e1 derecho de ordenar la educación para el bien común, pero no para imponer una determinada orientación filosófica, ideológica, política o económica. Su papel es complementario, subsidiario. Los poderes públicos, a fin de defender las libertades de los ciudadanos, deben velar por la justicia distributiva, repartiendo la ayuda de los fondos públicos de tal manera que los padres puedan elegir libremente, según su conciencia, la escuela para sus hijos. El Estado debe conceder a los padres los medios que precisan para ejercer ese derecho y establecer las normas que una escuela debe cumplir para poder ser subvencionada por toda la sociedad.&lt;br /&gt;El papel que le corresponde a la Iglesia es promover la enseñanza para penetrarla del Espíritu de Cristo y ponerse así al servicio de la construcción de un mundo más humano. A la Iglesia, Maestra de la verdad revelada por Cristo, le corresponde ante todo el derecho a enseñar. La libertad de la Iglesia implica necesariamente la posibilidad de transmitir libremente la fe cristiana, incluso a través de las instituciones de enseñanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación leeremos parte de una declaración de la Conferencia Episcopal Uruguaya del día 12 de noviembre de 1990, que, frente a algunos hechos coyunturales, volvió a explicitar la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la libertad de enseñanza:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La libertad de enseñanza consagrada en la Constitución (…) no es efectivamente respaldada en los hechos, como correspondería en una sociedad pluralista y respetuosa de los Derechos Humanos.&lt;br /&gt;La educación básica es un deber. La libre elección de maestros e instituciones para cumplir con ese deber es un derecho de los padres. Pero para poder ejercer este derecho y cumplir con el deber de educar a sus hijos, los padres deben pagar una cuota, además de los impuestos con que todos contribuyen a la enseñanza estatal. Los padres de menores recursos, que constituyen la mayoría en nuestros colegios, tienen casi imposibilitado el acceso a este derecho.&lt;br /&gt;La democracia, que por definición es pluralista, exige el respeto a las convicciones de los padres, sean éstos agnósticos, católicos u otros. Para lograrla sería necesario emprender un proceso que cree un sistema de escuela gratuita para todos y que contemple las diversas convicciones.&lt;br /&gt;Esta expectativa de padres y educadores llevó al Papa Juan Pablo II a decir cuando estuvo entre nosotros: "Abrigo el deseo de que los responsables aseguren que las subvenciones estatales sean distribuidas de tal manera que los padres, sin distinción de credo religioso o de convicciones cívicas, sean verdaderamente libres en el Ejercicio de elegir la educación de sus hijos sin tener que soportar cargas inaceptables." […]&lt;br /&gt;También declaramos que la gravedad e importancia de la educación nos obliga a proclamar desde ahora la firme decisión de dar los pasos necesarios para que todos los padres alcancen&lt;/em&gt; &lt;em&gt;la efectiva posesión del derecho constitucional a la libertad de elegir la enseñanza que prefieran para sus hijos."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación haremos una reflexión sobre la historia nacional.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Desde la segunda mitad del siglo XIX se impuso entre los gobernantes e intelectuales del Uruguay la corriente de pensamiento liberal-racionalista, como un reflejo tardío de la Revolución Francesa. En nuestro país, como en otros países de América y de Europa, esa corriente tuvo características fuertemente anticristianas. Se intentó de mil maneras debilitar la influencia de la Iglesia en la sociedad, a través de un vasto programa de secularización. Antes de la separación de la Iglesia y el Estado, el triunfo principal de los liberales fue la reforma educativa de José Pedro Varela durante la dictadura del Cnel. Lorenzo Latorre, que permitió desarrollar un sistema de enseñanza estatal centralizado con una doctrina oficial: el laicismo.&lt;br /&gt;La educación laicista fue presentada como una neutralidad respetuosa de las diferentes creencias religiosas de los ciudadanos. Pero en materia educativa la neutralidad es imposible (recordemos las palabras de Jesucristo: "&lt;em&gt;El que no está conmigo está contra mí&lt;/em&gt;"). La supuesta neutralidad es en realidad una oculta toma de posición que desestima la dimensión fundamental del hombre (la dimensión religiosa), favoreciendo el agnosticismo, la indiferencia religiosa o incluso el ateísmo.&lt;br /&gt;La escuela laica logró ampliamente uno de los resultados buscados por sus creadores: Generaciones enteras de uruguayos fueron formadas en ambientes donde el nombre de Cristo y el signo de la Cruz estaban proscriptos. En la práctica, se ha mantenido a muchísimos uruguayos en un estado de asombrosa ignorancia en materia religiosa. Esta ignorancia es mayor en los jóvenes formados en familias descristianizadas. Peor aún, muchos han sido inducidos a adoptar una actitud agnóstica o indiferente ante el problema religioso. A consecuencia de su formación, el hombre uruguayo tiende a ser menos religioso y más anticlerical que el latinoamericano típico.&lt;br /&gt;El laicismo triunfante produjo además otro efecto nefasto: Se intentó, y en buena medida se logró, convertir a 1a fe cristiana en un asunto meramente privado, sin incidencia en la vida publica. Se procuró reducir la religión a una cuestión meramente individual, sin repercusiones políticas, económicas, sociales, culturales, etc. Se procuró aislar a los católicos en un &lt;em&gt;ghetto&lt;/em&gt;, encerrarlos "en la sacristía". Se quiso sofocar a la Iglesia. La Iglesia sobrevivió, pero el proyecto laicista se impuso y el secularismo penetró hondamente en la mentalidad uruguaya. Los católicos perdieron gran parte de su influencia en la sociedad uruguaya, a pesar de muchas iniciativas bien inspiradas, como la Acción Católica.&lt;br /&gt;Posteriormente, el Concilio Vaticano II renovó la Iglesia universal. El mensaje antiguo y siempre verdadero del Evangelio fue presentado al hombre moderno en un lenguaje nuevo. La Iglesia católica, por obra del Espíritu Santo, fue revitalizada y se hizo más claramente presente en la sociedad. De entre los muchos documentos emanados del Concilio, cabe destacar aquí las declaraciones &lt;em&gt;Dignitatis humanae&lt;/em&gt;, sobre la libertad religiosa, y &lt;em&gt;Gravissimum educationis&lt;/em&gt;, sobre la educación cristiana de la juventud.&lt;br /&gt;Las dos visitas del Papa Juan Pablo II al Uruguay fortalecieron a la Iglesia uruguaya y contribuyeron a reanimar a los católicos uruguayos a profesar su fe públicamente y con alegría. Además, la creación de la Universidad Católica del Uruguay, con reconocimiento oficial, terminó con un prolongado monopolio estatal de la educación superior (situación casi única en América).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;La tarea educativa tiene una enorme importancia para la Iglesia. Gran parte de la suerte de la nueva evangelización se jugará en el ámbito de la educación, por lo cual debemos extremar los esfuerzos para que la educación católica llegue a todos los que desean recibirla.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios que los cristianos uruguayos nos animemos a impulsar iniciativas concretas a favor de la libertad de educación, que sirvan de apoyo para la nueva evangelización de nuestro descristianizado Uruguay.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 10 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;10 de septiembre de 2007&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-2221662412463861322?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/2221662412463861322/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=2221662412463861322' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2221662412463861322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2221662412463861322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/09/programa-n-1007-la-libertad-de-enseanza.html' title='Programa Nº 10/07: La libertad de enseñanza'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-5260111149785158065</id><published>2007-08-19T09:14:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T09:23:31.223-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 9/07: El matrimonio y la familia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 9 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido al matrimonio y la familia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En primer lugar, veremos qué nos dice la Sagrada Escritura sobre el matrimonio y la familia.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26-27) y se cierra con la visión de las "bodas del Cordero" (Ap 19,7.9). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de su "misterio", de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación "en el Señor", todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia.” &lt;/em&gt;(CIC n. 1602).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Dios es Amor”&lt;/em&gt; (1 Jn 4,8). El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, están llamados a amar. Su amor mutuo es muy bueno a los ojos del Creador. Dios bendice este amor con el don de la fecundidad y lo destina a realizarse en el cuidado de la creación: &lt;em&gt;“Y Dios los bendijo y les dijo: «Creced y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra»”&lt;/em&gt; (Gn 1,28).&lt;br /&gt;El hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: &lt;em&gt;“Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» &lt;/em&gt;[…] &lt;em&gt;De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: «Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.”&lt;/em&gt; (Gn 2,18.22-24).&lt;br /&gt;El primer pecado, ruptura del ser humano con Dios, tiene como primera consecuencia la ruptura de la comunión original entre el hombre y la mujer, distorsionada por agravios recíprocos y por relaciones de dominio y concupiscencia. Dios, en su infinita misericordia, da al hombre y la mujer la ayuda de la gracia para sanar las heridas del pecado y realizar la unión de sus vidas según el designio divino original.&lt;br /&gt;Dios ayuda a Israel, su pueblo, a crecer gradualmente en la conciencia de la unidad e indisolubilidad del Matrimonio, mediante la pedagogía de la Ley antigua. El Decálogo que expresa la Alianza del Sinaí entre Yahveh e Israel contiene tres mandamientos referidos directamente al matrimonio o la familia:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;· “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.”.&lt;br /&gt;· “No cometerás adulterio”.&lt;br /&gt;· "No codiciarás […] la mujer de tu prójimo”.&lt;br /&gt;“Contemplando la Alianza de Dios con Israel bajo la imagen de un amor conyugal exclusivo y fiel, los profetas fueron preparando la conciencia del Pueblo elegido para una comprensión más profunda de la unidad y de la indisolubilidad del matrimonio. Los libros de Rut y de Tobías dan testimonios conmovedores del sentido hondo del matrimonio, de la fidelidad y de la ternura de los esposos. La Tradición ha visto siempre en el Cantar de los Cantares una expresión única del amor humano, en cuanto que éste es reflejo del amor de Dios, amor "fuerte como la muerte" que "las grandes aguas no pueden anegar".”&lt;/em&gt; (CIC n. 1611).&lt;br /&gt;La alianza nupcial entre Dios e Israel prefigura y prepara la Alianza nueva y eterna entre Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, y la Iglesia, su Esposa.&lt;br /&gt;Al llegar la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios se hizo carne, naciendo de una Mujer, en el seno de una familia pobre. La mayor parte de la existencia terrena de Jesucristo transcurrió en la apacible intimidad de la Sagrada Familia de Nazareth. De los largos años que van desde su regreso de Egipto hasta el comienzo de su vida pública, los Evangelios narran solamente el episodio del niño Jesús perdido y hallado en el Templo de Jerusalén y luego observan lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Bajó con ellos y vino a Nazareth, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.”&lt;/em&gt; (Lc 2,51-52).&lt;br /&gt;Sometiéndose a su padre legal y a su madre, Jesús cumplió perfectamente el cuarto mandamiento y dio una imagen visible de su obediencia filial a su Padre celestial. Así Jesús inauguró su obra de restauración de la humanidad caída por la desobediencia de Adán y Eva.&lt;br /&gt;Al comienzo de su ministerio público, en una boda en Caná de Galilea, Jesús, a pedido de su Madre, realizó su primera señal milagrosa para la manifestación de su gloria. El milagro de la conversión del agua en vino anuncia simbólicamente “la hora de Jesús”, su entrega amorosa al Padre en la Cruz para la redención de la humanidad y la constitución de la Nueva Alianza.&lt;br /&gt;En su predicación, Jesús enseñó el sentido original de la unión conyugal y subrayó claramente su carácter indisoluble, según el designio divino:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”&lt;/em&gt; (Mt 19,6).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”&lt;/em&gt; (Mc 10,11-12).&lt;br /&gt;Jesucristo no sólo restableció el orden original del matrimonio querido por Dios, sino que otorga la gracia para vivirlo en su nueva dignidad de sacramento, signo de su amor esponsal hacia la Iglesia:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla”&lt;/em&gt; (Ef 5,25-26).&lt;br /&gt;Cristo es el centro de toda la vida cristiana. El vínculo con Él prevalece sobre todos los demás vínculos, incluso los familiares:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.” &lt;/em&gt;(Mt 10,37).&lt;br /&gt;La Iglesia es la familia de Dios en Cristo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»”&lt;/em&gt; (Mt 12,49-50).&lt;br /&gt;Jesucristo llama a algunos hombres y mujeres a seguirlo por el camino de la virginidad o el celibato por el Reino de los Cielos, forma de vida de la que Él mismo es el modelo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.” &lt;/em&gt;(Mt 19,12). Estos hombres y mujeres renuncian al gran bien del matrimonio para ocuparse de las cosas del Señor tratando de agradarle y son un signo que recuerda que también el matrimonio es una realidad que manifiesta el carácter pasajero de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En segundo lugar, presentaremos algunas enseñanzas del Magisterio de la Iglesia sobre el matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Matrimonio es un sacramento al servicio de la comunión y de la misión, un sacramento de la fecundidad cristiana. Confiere una gracia especial para una misión particular al servicio de la construcción de la Iglesia y contribuye especialmente a la comunión eclesial y a la santificación y salvación de los esposos y de otras personas. Es necesario para perpetuar la familia cristiana dentro de la Iglesia, al mismo tiempo que perpetúa la familia humana.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el Matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos, «de manera que ya no son dos, sino una sola carne». Al bendecirlos, Dios les dijo: «Creced y multiplicaos».”&lt;/em&gt; (CICC, n. 337).&lt;br /&gt;El matrimonio es una comunidad íntima y estable de vida y de amor entre un hombre y una mujer, una alianza de toda la vida entre ambos, ordenada por su propia naturaleza al bien y la comunión de los cónyuges, y a la procreación y educación de los hijos. La unión matrimonial es una institución natural: fue fundada por el Creador y fue dotada por Él de leyes propias, de bienes y fines varios. En el caso del pacto conyugal entre bautizados, el matrimonio natural ha sido elevado por Nuestro Señor Jesucristo a la dignidad de sacramento, como signo e instrumento sobrenatural del amor fecundo y la unión indisoluble entre Cristo y la Iglesia. Mediante la mutua entrega y aceptación de los novios se establece entre ellos en forma irrevocable el vínculo matrimonial y se les confiere la gracia propia de un sacramento específico, gracia destinada a la santificación por el amor mutuo y a la capacitación para desempeñar los deberes propios del matrimonio. Jesús enseña que, según el designio original divino, la unión matrimonial es indisoluble: «&lt;em&gt;Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre&lt;/em&gt;». El matrimonio sacramental da su pleno sentido al matrimonio natural, asumiendo y perfeccionando el amor natural de los esposos y convirtiéndolo en fuente de gracias divinas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La comunión primera es la que se instaura y se desarrolla entre los cónyuges; en virtud del pacto de amor conyugal, el hombre y la mujer «no son ya dos, sino una sola carne» y están llamados a crecer continuamente en su comunión a través de la fidelidad cotidana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total.&lt;br /&gt;Esta comunión conyugal hunde sus raíces en el complemento natural que existe entre el hombre y la mujer y se alimenta mediante la voluntad personal de los esposos de compartir todo su proyecto de vida, lo que tienen y lo que son; por esto tal comunión es el fruto y el signo de una exigencia profundamente humana. Pero, en Cristo Señor, Dios asume esta exigencia humana, la confirma, la purifica y la eleva conduciéndola a perfección con el sacramento del matrimonio: el Espíritu Santo infundido en la celebración sacramental ofrece a los esposos cristianos el don de una comunión nueva de amor, que es imagen viva y real de la singularísima unidad que hace de la Iglesia el indivisible Cuerpo místico del Señor Jesús.&lt;br /&gt;El don del Espíritu Santo es mandamiento de vida para los esposos cristianos y al mismo tiempo impulso estimulante, a fin de que cada día progresen hacia una unión cada vez más rica entre ellos, a todos los niveles —del cuerpo, del carácter, del corazón, de la inteligencia y voluntad, del alma-, revelando así a la Iglesia y al mundo la nueva comunión de amor, donada por la gracia de Cristo.”&lt;/em&gt; (FC, n. 19).&lt;br /&gt;Tanto en la Edad Antigua como en la Edad Media el Magisterio de la Iglesia defendió la dignidad, la santidad y la licitud del matrimonio contra la doctrina de diversas sectas de tendencia gnóstica o maniquea, las cuales, debido a su filosofía dualista, despreciaban la materia y consideraban al matrimonio y a la procreación como algo malo. Estas tendencias pueden apreciarse ya en el propio Nuevo Testamento: San Pablo condena como enseñanzas diabólicas las de aquellos que prohíben el matrimonio (cf. 1 Tim 4,1-3).&lt;br /&gt;Los reformadores protestantes negaron la sacramentalidad y el valor religioso del matrimonio. De ahí que, según ellos, la jurisdicción sobre las causas matrimoniales pertenezca al Estado y no a la Iglesia. También sostuvieron la licitud del divorcio, aunque no hubo acuerdo entre ellos acerca de las causas que permiten la disolución del matrimonio. Contra estas doctrinas protestantes, el Magisterio de la Iglesia defendió la sacramentalidad del matrimonio, la identificación del contrato matrimonial con el sacramento, la competencia de la Iglesia sobre las causas matrimoniales, la unidad e indisolubilidad del matrimonio, etc. Por ser una realidad natural y sobrenatural a la vez, el matrimonio debe ser regulado por el Estado y por la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En el deber de transmitir la vida humana y de educarla, lo cual hay que considerar como su propia misión, los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios y como sus intérpretes. &lt;/em&gt;[…] &lt;em&gt;Así, los esposos cristianos, confiados en la divina Providencia y cultivando el espíritu de sacrificio, glorifican al Creador y tienden a la perfección en Cristo cuando con generosa, humana y cristiana responsabilidad cumplen su misión procreadora.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pero el matrimonio no ha sido instituido solamente para la procreación, sino que la propia naturaleza del vínculo indisoluble entre las personas y el bien de la prole requieren que también el amor mutuo de los esposos mismos se manifieste, progrese y vaya madurando ordenadamente.”&lt;/em&gt; (GS, n. 50).&lt;br /&gt;El matrimonio natural es una alianza o consorcio de toda la vida entre un hombre y una mujer, ordenada a los siguientes fines objetivos: el bien de los cónyuges y la generación y educación de los hijos. Ambos fines son elementos esenciales del matrimonio y tienen la misma jerarquía.&lt;br /&gt;Esta misma alianza matrimonial natural, cuando es celebrada entre dos bautizados, ha sido elevada por Nuestro Señor Jesucristo a la dignidad de sacramento, incorporándola así al orden sobrenatural de la gracia. En el matrimonio entre bautizados se da una inseparabilidad entre la realidad natural (el contrato) y la realidad sobrenatural (el sacramento). Por lo tanto, todo contrato matrimonial válido entre bautizados es sacramento del matrimonio; y, recíprocamente, todo sacramento del matrimonio supone un contrato sui generis, que establece un consorcio total en las vidas de un hombre y una mujer. La consecuencia práctica principal de esta inseparabilidad entre contrato y sacramento es la obligatoriedad del matrimonio canónico para todos los bautizados, independientemente de su situación personal en cuanto a la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 9 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado al matrimonio y la familia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación presentaremos una breve reflexión sobre la vocación al amor.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios ha creado al hombre por amor y para el amor. &lt;em&gt;“Dios es Amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”&lt;/em&gt; (1 Jn 4,16). Todos los fieles cristianos están llamados por Dios a la santidad, es decir a la perfección de la caridad en su propia vida. Nuestro Señor Jesucristo es el divino Maestro y Modelo de toda perfección y santidad de vida. La vocación universal a la santidad se realiza en la Iglesia a través de diversos estados de vida y ocupaciones. Los fieles laicos pueden santificarse tanto a través del matrimonio como de la virginidad.&lt;br /&gt;El Orden y el Matrimonio son los dos sacramentos al servicio de la comunión y de la misión de la Iglesia. La preparación para el matrimonio o “pastoral prematrimonial” es pues un proceso de maduración, capacitación y crecimiento vocacional del hombre y de la mujer para una entrega y una misión particular en la Iglesia. Este proceso es continuo y gradual y se lleva a cabo en el seno de la comunidad eclesial. Debido a la actual crisis del matrimonio y de la familia, esta preparación para el matrimonio es actualmente más necesaria y urgente que nunca. La finalidad propia de este proceso es ayudar a cada persona a descubrir su vocación particular y, en caso de vocación matrimonial, a disponer su vida en respuesta a esta llamada divina a un amor conyugal como un camino de santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reflexionaremos ahora sobre el valor institucional del matrimonio y la familia:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“El valor institucional del matrimonio debe ser reconocido por las autoridades públicas; la situación de las parejas no casadas no debe ponerse al mismo nivel que el matrimonio debidamente contraído.”&lt;/em&gt; (CDF, Art. 1, lit. c).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La familia tiene el derecho de existir y progresar como familia.&lt;br /&gt;a) Las autoridades públicas deben respetar y promover la dignidad, justa independencia, intimidad, integridad y estabilidad de cada familia.”&lt;/em&gt; (CDF, Art. 6).&lt;br /&gt;La familia es la expresión fundamental de la naturaleza social del ser humano. Es una comunidad de personas basada en la alianza conyugal, por la cual un hombre y una mujer se entregan y aceptan mutuamente, estableciendo entre sí una comunión íntima de vida y de amor ordenada al bien de ambos y a la procreación y la educación de los hijos. El matrimonio es una institución natural dotada por el Creador de una muy alta dignidad, que debe ser amparada por la ley civil. No corresponde equiparar el matrimonio con ninguna forma de "unión de hecho".&lt;br /&gt;La Constitución Nacional establece que:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La familia es la base de nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad."&lt;/em&gt; (Art. 40). El carácter iusnaturalista de nuestra Constitución (cf. Art. 72) no deja lugar a dudas sobre qué se entiende aquí por “familia”. Está implícito que se trata de la familia basada en el matrimonio monogámico y heterosexual. Por lo tanto, todos los ciudadanos y el mismo Estado debemos colaborar en la defensa y la promoción del matrimonio y la familia, para bien de toda la sociedad.&lt;br /&gt;El secularismo que impregna nuestra cultura concibe al ser humano, la sexualidad, el matrimonio y la familia como realidades totalmente independientes de Dios. Esta ideología conlleva generalmente un relativismo moral que niega o desvirtúa la moral sexual, conyugal y familiar. Con frecuencia se pretende imponer este relativismo moral a través de los medios de comunicación social y de iniciativas políticas y legislativas -tanto nacionales como internacionales- contrarias al derecho a la vida y los derechos de la familia. Se percibe en general una desvalorización del matrimonio, tanto natural como sacramental. Todo esto ha producido una disminución de los matrimonios y un aumento de las uniones de hecho y los divorcios.&lt;br /&gt;La crisis de la familia ha debilitado a las familias cristianas y ha causado el aumento de las familias en situaciones contrarias a la moral cristiana. Son relativamente pocos los uruguayos cuya vida cotidiana está fuertemente influida por sus convicciones religiosas. Muchos católicos se han apartado de la doctrina moral de la Iglesia, conformándose a la mentalidad de este mundo. Esta desviación es grande en los casos del divorcio, las mal llamadas "relaciones sexuales prematrimoniales", las “uniones de hecho”, la fecundación &lt;em&gt;in vitro&lt;/em&gt; y el aborto.&lt;br /&gt;Nuestra cultura actual contiene muchos elementos que atentan gravemente contra el matrimonio y la familia. Están muy extendidas actitudes negativas tales como el individualismo, la competencia desmedida, la indiferencia hacia los demás y el consumismo. El individualismo lleva a ver a los otros como adversarios, incluso dentro de la misma familia. También se ha difundido la mentalidad hedonista, que iguala el placer con la felicidad. Usualmente se privilegian los derechos frente a los deberes. El relativismo característico de la post-modernidad ha generado una cultura superficial. En este contexto la verdad cristiana sobre el matrimonio y la familia es contracultural. El relativismo moral que impregna nuestro ambiente social conduce a negar la existencia de una crisis moral; se trataría sólo de que los valores han cambiado.&lt;br /&gt;En los medios de comunicación social, particularmente la televisión y la Internet, se promueven antivalores, incluso la pornografía y el libertinaje. Esta "contaminación espiritual" ingresa con facilidad al ámbito privado de los hogares y a veces contagia a sus miembros.&lt;br /&gt;Actualmente está en marcha un amplio conjunto de iniciativas políticas y legislativas contrarias al derecho a la vida y a los derechos de la familia. Dentro de ese conjunto se encuentran, por ejemplo, los proyectos de legalización del aborto, de la reproducción humana asistida y de las uniones homosexuales. Estas iniciativas están muy influenciadas por la anticristiana ideología de la “perspectiva de género” y por una filosofía relativista incompatible con la fe cristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;En el contexto de una sociedad secularizada que sufre una enconada embestida contra los derechos y deberes de las familias, los católicos uruguayos hemos de reafirmar nuestra visión de la familia como santuario de la vida, como escuela del más rico humanismo y como un bien para la sociedad, una célula básica para la construcción de una sociedad más justa y fraterna; y, sobre todo, hemos de profesar nuestra fe en el Evangelio de Jesucristo acerca de la vida y la familia, comprometiéndonos a hacer de nuestras familias cristianas, con el auxilio de la Gracia, pequeñas “iglesias domésticas”, en las que los padres ejerzan con amor y responsabilidad su misión de ser “pastores” de sus hijos, guiándolos en el camino hacia el Padre.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios que, contemplando a Jesús, María y José y siguiendo sus huellas, tu familia se convierta cada día más, mediante el encuentro con Jesús, el Señor resucitado, en germen de vida, semilla del Reino y signo de esperanza para nuestro querido país.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 9 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;27 de agosto de 2007&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-5260111149785158065?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/5260111149785158065/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=5260111149785158065' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5260111149785158065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/5260111149785158065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-907-el-matrimonio-y-la.html' title='Programa Nº 9/07: El matrimonio y la familia'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7948913497653191575</id><published>2007-08-19T09:00:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T09:26:08.575-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 8/07: La legítima defensa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 8 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la legítima defensa.&lt;br /&gt;En un mundo perfecto no existiría la violencia. Sin embargo, la moral católica admite algunas formas de violencia legítima. En este programa consideraremos únicamente las formas de violencia legítima que representan una seria amenaza a la vida o la integridad física de una o más personas humanas. Veremos que todas esas formas tienen una estructura común y deben cumplir condiciones análogas para ser moralmente válidas.&lt;br /&gt;El ser humano es esencialmente un ser individual y social a la vez. Es posible agrupar las formas de violencia legítima consideradas en los siguientes cuatro casos:&lt;br /&gt;1) Violencia legítima entre individuos: es el caso de la legítima defensa en sentido estricto.&lt;br /&gt;2) Violencia legítima entre sociedades: es el caso que recibe tradicionalmente el nombre de “guerra justa” y que quizás sería mejor llamar “guerra defensiva”.&lt;br /&gt;3) Violencia legítima de la sociedad frente al individuo: en este apartado podemos incluir las diversas formas legítimas de coacción que el Estado puede ejercer para mantener la ley y el orden, sobre todo el uso legítimo de la violencia por parte de la fuerza policial y la fuerza carcelaria. También aquí se inscribe la cuestión, que más adelante discutiremos, de la pena de muerte.&lt;br /&gt;4) Violencia legítima del individuo frente a la sociedad: es el caso de la legítima insurrección contra un gobierno tiránico.&lt;br /&gt;Intentaremos probar que los tres últimos casos son semejantes al primero, de tal modo que entre los cuatro conforman una estructura general que podríamos denominar “legítima defensa en sentido amplio”.&lt;br /&gt;A continuación citaremos los textos del Catecismo de la Iglesia Católica referidos a esas cuatro formas de violencia legítima:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Sobre la legítima defensa.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“La legítima defensa de las personas y las sociedades no es una excepción a la prohibición de la muerte del inocente que constituye el homicidio voluntario. ‘La acción de defenderse puede entrañar un doble efecto: el uno es la conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor... solamente es querido el uno; el otro, no’.&lt;br /&gt;El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal:&lt;br /&gt;‘Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita... y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fin de evitar matar al otro, pues es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro’.&lt;br /&gt;La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro, del bien común de la familia o de la sociedad.”&lt;/em&gt; (nn. 2263-2265).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;2. Sobre la “guerra justa”.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“El quinto mandamiento condena la destrucción voluntaria de la vida humana. A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, la Iglesia insta constantemente a todos a orar y actuar para que la Bondad divina nos libre de la antigua servidumbre de la guerra.&lt;br /&gt;Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras.&lt;br /&gt;Sin embargo, ‘mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa’.&lt;br /&gt;Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una &lt;strong&gt;legítima defensa mediante la fuerza militar&lt;/strong&gt;. La gravedad de semejante decisión somete a ésta a condiciones rigurosas de legitimidad moral. Es preciso a la vez:&lt;br /&gt;– Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.&lt;br /&gt;– Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.&lt;br /&gt;– Que se reúnan las condiciones serias de éxito.&lt;br /&gt;– Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar. El poder de los medios modernos de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición.&lt;br /&gt;Éstos son los elementos tradicionales enumerados en la doctrina llamada de la ‘guerra justa’.&lt;br /&gt;La apreciación de estas condiciones de legitimidad moral pertenece al juicio prudente de quienes están a cargo del bien común.”&lt;/em&gt; (nn. 2307-2309).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Sobre el poder coactivo del Estado y las penas aplicadas a los delincuentes.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a los agresores de la sociedad que tienen a su cargo.&lt;br /&gt;Las &lt;strong&gt;penas&lt;/strong&gt; tienen como primer efecto el de compensar el desorden introducido por la falta. Cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, tiene un valor de expiación. La pena tiene como efecto, además, preservar el orden público y la seguridad de las personas. Finalmente, tiene también un valor medicinal, puesto que debe, en la medida de lo posible, contribuir a la enmienda del culpable.&lt;br /&gt;Si los medios incruentos bastan para defender las vidas humanas contra el agresor y para proteger de él el orden público y la seguridad de las personas, en tal caso la autoridad se limitará a emplear sólo esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.”&lt;/em&gt; (nn. 2266-2267).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Sobre la insurrección contra la tiranía.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio. El &lt;strong&gt;rechazo de la obediencia&lt;/strong&gt; a las autoridades civiles, cuando sus exigencias son contrarias a las de la recta conciencia, tiene su justificación en la distinción entre el servicio de Dios y el servicio de la comunidad política. ‘Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’. ‘Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres’.&lt;br /&gt;‘Cuando la autoridad pública, excediéndose en sus competencias, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rechazar las exigencias objetivas del bien común; pero les es lícito defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de esta autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica.’.&lt;br /&gt;La &lt;strong&gt;resistencia&lt;/strong&gt; a la opresión de quienes gobiernan no podrá recurrir legítimamente a las armas sino cuando se reúnan las condiciones siguientes: 1) en caso de violaciones ciertas, graves y prolongadas de los derechos fundamentales; 2) después de haber agotado todos los otros recursos; 3) sin provocar desórdenes peores; 4) que haya esperanza fundada de éxito; 5) si es imposible prever razonablemente soluciones mejores.”&lt;/em&gt; (nn. 2242-2243).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es clara la existencia de una analogía entre los cuatro textos citados en lo referente a las condiciones que se deben cumplir para que pueda hablarse de un recurso legítimo a la violencia.&lt;br /&gt;· La violencia que amenaza seriamente la vida o la integridad física de una o más personas humanas, para ser legítima, siempre debe ser una defensa contra una agresión injusta, grave y cierta. Además, salvo en el caso de la pena de muerte, esa agresión debe ser actual.&lt;br /&gt;· La violencia legítima siempre es un último recurso; o sea, sólo es lícito recurrir a la violencia cuando todos los recursos no violentos sean ineficaces.&lt;br /&gt;· La violencia legítima siempre es proporcionada a la agresión; o sea, no debe provocar daños mayores que el que se pretendía evitar.&lt;br /&gt;· Además, en los dos casos de violencia legítima contra una sociedad (“guerra justa” y resistencia a la tiranía), se añaden otras dos condiciones: que la agresión a la que se pretende responder sea prolongada y que la respuesta violenta a esa agresión tenga expectativas fundadas de éxito.&lt;br /&gt;Por otra parte, los textos citados indican que el cumplimiento de todas estas condiciones de moralidad debe ser evaluado en forma estricta o rigurosa, no laxista.&lt;br /&gt;Se puede decir, pues, que todos los casos de violencia legítima son casos de legítima defensa en sentido amplio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 8 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la legítima defensa.&lt;br /&gt;Existe un desarrollo histórico de la doctrina cristiana. Ese desarrollo es análogo al crecimiento de un ser vivo, que crece en el tiempo manteniendo su identidad sustancial.&lt;br /&gt;En la segunda parte del programa veremos que en el reciente Magisterio de la Iglesia se puede constatar la existencia de un desarrollo de la doctrina moral cristiana en lo referente a dos de los casos expuestos: el de la pena de muerte y el de la resistencia violenta a la opresión gubernamental.&lt;br /&gt;Consideraremos en primer término el caso de la &lt;strong&gt;pena de muerte.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 2005, se lee lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Qué pena se puede imponer?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La pena impuesta debe ser proporcionada a la gravedad del delito. Hoy, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquel que lo ha cometido, los casos de absoluta necesidad de pena de muerte «suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos». Cuando los medios incruentos son suficientes, la autoridad debe limitarse a estos medios, porque corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común, son más conformes a la dignidad de la persona y no privan definitivamente al culpable de la posibilidad de rehabilitarse.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Catecismo de la Iglesia Católica – Compendio, n. 469).&lt;br /&gt;Esta novedosa precisión acerca de la pena de muerte ha sido considerada lo suficientemente importante como para formar parte del referido Compendio, a pesar de la forma muy sintética en que éste presenta toda la doctrina cristiana.&lt;br /&gt;El texto citado del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica se refiere al siguiente texto de Juan Pablo II, del año 1995:&lt;br /&gt;&lt;a name="EV.3.2.0.56"&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;“En este horizonte se sitúa también el problema de la &lt;strong&gt;pena de muerte&lt;/strong&gt;, respecto a la cual hay, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, una tendencia progresiva a pedir una aplicación muy limitada e, incluso, su total abolición. El problema se enmarca en la óptica de una justicia penal que sea cada vez más conforme con la dignidad del hombre y por tanto, en último término, con el designio de Dios sobre el hombre y la sociedad. En efecto, la pena que la sociedad impone «tiene como primer efecto el de compensar el desorden introducido por la falta». La autoridad pública debe reparar la violación de los derechos personales y sociales mediante la imposición al reo de una adecuada expiación del crimen, como condición para ser readmitido al ejercicio de la propia libertad. De este modo la autoridad alcanza también el objetivo de preservar el orden público y la seguridad de las personas, no sin ofrecer al mismo reo un estímulo y una ayuda para corregirse y enmendarse.&lt;br /&gt;Es evidente que, precisamente para conseguir todas estas finalidades, &lt;strong&gt;la medida y la calidad de la pena&lt;/strong&gt; deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal, estos casos son ya muy raros, por no decir prácticamente inexistentes.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Juan Pablo II, Carta Encíclica &lt;em&gt;Evangelium vitae&lt;/em&gt;, n. 56).&lt;br /&gt;Aquí el Papa Juan Pablo II menciona, sin criticarla, la existencia de una tendencia progresiva en la Iglesia y en el mundo a pedir la limitación e incluso la abolición de la pena de muerte, en la óptica de una justicia penal cada vez más conforme con la dignidad del hombre. Sin rechazar la doctrina tradicional sobre la pena de muerte, el Papa afirma que, debido a las condiciones reinantes en nuestros días, los casos en que la aplicación de esta pena es necesaria son hoy prácticamente inexistentes, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal. Es posible interpretar estas enseñanzas en el sentido de que, si se lograra en todos los países una organización de la justicia penal más conforme con la dignidad del hombre, la tendencia progresiva a limitar la aplicación de la pena de muerte podría desembocar lícitamente en la total abolición de dicha pena.&lt;br /&gt;Estas enseñanzas papales son coherentes con los siguientes datos relevantes:&lt;br /&gt;a) En 1969 el Papa Pablo VI abolió la pena de muerte en la Ciudad del Vaticano.&lt;br /&gt;b) En las últimas décadas ha sido una práctica muy habitual de la Santa Sede pedir a los Gobiernos clemencia para los condenados a muerte, independientemente de su inocencia o culpabilidad.&lt;br /&gt;c) El día 15/11/2005 los obispos estadounidenses aprobaron (por 237 votos a favor y 4 votos en contra) el documento «&lt;em&gt;Cultura de la vida y pena de muerte&lt;/em&gt;», en el que aseguran que recurrir a la pena de muerte contribuye a alimentar un ciclo de violencia en la sociedad. La declaración afirma que Estados Unidos no puede «&lt;em&gt;enseñar que matar está mal, matando a quienes matan&lt;/em&gt;» y subraya que «&lt;em&gt;la pena de muerte viola el respeto a la vida y dignidad humanas&lt;/em&gt;». El documento describe la pena de muerte como un signo permanente de una «cultura de muerte» en la sociedad estadounidense. &lt;em&gt;«Ha llegado el momento de que nuestra nación abandone la ilusión de que podemos proteger la vida quitando la vida &lt;/em&gt;-afirman los obispos-&lt;em&gt;. Cuando el Estado, en nuestro nombre y con nuestros impuestos, acaba con una vida humana, a pesar de tener alternativas no letales, sugiere que la sociedad sólo puede superar la violencia con violencia».&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;d) El día 7/02/2007 se publicó una declaración de la Santa Sede que apoya las iniciativas contra la pena capital. A continuación reproducimos parte de una noticia del Servicio de Información Vaticano de fecha 7/02/2007 respecto a esa declaración:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Se ha publicado hoy la declaración de la Santa Sede en el congreso mundial sobre la pena de muerte celebrado del 1 al 3 de febrero en París (Francia).&lt;br /&gt;Al igual que en los dos últimos congresos sobre el tema, "la Santa Sede aprovecha esta ocasión para acoger y para afirmar de nuevo su apoyo a todas las iniciativas que quieren defender el valor inherente y la inviolabilidad de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. En esta perspectiva, llama la atención el hecho de que el uso de la pena de muerte es no sólo una negación del derecho a la vida sino también una afrenta a la dignidad humana".&lt;br /&gt;"Mientras la Iglesia Católica sigue sosteniendo que las autoridades legítimas del Estado tienen el deber de proteger a la sociedad de los agresores, y que algunos Estados incluían tradicionalmente la pena capital entre los medios utilizados para lograrlo, hoy es difícil justificar tal opción. Los Estados cuentan con nuevos medios "para preservar el orden público y la seguridad de las personas, no sin ofrecer al mismo reo un estímulo y una ayuda para corregirse y enmendarse". Tales métodos no letales de prevención y de castigo "corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana".&lt;br /&gt;"Toda decisión de pena capital incurre en numerosos peligros", como "el de castigar a personas inocentes; la tentación de fomentar formas violentas de revancha en lugar de una justicia social verdadera; una ofensa clara a la inviolabilidad de la vida humana (...) y para los cristianos, un desprecio de la enseñanza evangélica sobre el perdón".&lt;br /&gt;"La Santa Sede -concluye el texto- reitera su aprecio a los organizadores del Congreso, a los gobiernos (...) y a cuantos trabajan (...) para abolir la pena capital o para imponer una moratoria universal en su aplicación".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pasamos ahora a considerar otro desarrollo doctrinal reciente, referido en este caso a &lt;strong&gt;la legítima insurrección contra la tiranía.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en 2004, leemos lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La lucha armada debe considerarse un remedio extremo para poner fin a una “tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país”. La gravedad de los peligros que el recurso a la violencia comporta hoy evidencia que es siempre preferible el camino de la resistencia pasiva, “más conforme con los principios morales y no menos prometedor del éxito”.”&lt;/em&gt; (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 401).&lt;br /&gt;La segunda parte de este texto introduce, con respecto a la doctrina tradicional sobre la insurrección legítima, una novedad análoga a la recién comentada acerca de la pena de muerte. También en este caso se trata de un desarrollo doctrinal. La doctrina tradicional no sólo no es rechazada, sino que es planteada explícitamente mediante la cita de la carta encíclica &lt;em&gt;Populorum progressio&lt;/em&gt; de Pablo VI. No obstante, a continuación se establece que en la actualidad siempre es preferible recurrir a la “resistencia pasiva”, o sea a la resistencia pacífica, no violenta.&lt;br /&gt;El texto citado del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia se refiere a este texto de la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre libertad cristiana y liberación, del año 1986:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Estos principios deben ser especialmente aplicados en el caso extremo de recurrir a la lucha armada, indicada por el Magisterio como el último recurso para poner fin a una “tiranía evidente y prolongada que atentara gravemente a los derechos fundamentales de la persona y perjudicara peligrosamente al bien común de un país”. Sin embargo, la aplicación concreta de este medio sólo puede ser tenido en cuenta después de un análisis muy riguroso de la situación. En efecto, a causa del desarrollo continuo de las técnicas empleadas y de la creciente gravedad de los peligros implicados en el recurso a la violencia, lo que se llama hoy “resistencia pasiva” abre un camino más conforme con los principios morales y no menos prometedor de éxito.”&lt;/em&gt; (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción &lt;em&gt;Libertatis Conscientia&lt;/em&gt; sobre libertad cristiana y liberación, n. 79).&lt;br /&gt;Nótese que el texto del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia incluso expresa la nueva valoración sobre la aplicación práctica de la doctrina sobre la insurrección legítima de un modo más terminante que la Instrucción &lt;em&gt;Libertatis Conscientia&lt;/em&gt;: la resistencia pacífica “&lt;em&gt;es siempre preferible&lt;/em&gt;” a la resistencia armada.&lt;br /&gt;Es interesante notar que el último texto citado es precedido inmediatamente por el siguiente texto sobre el mito de la revolución:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Determinadas situaciones de grave injusticia requieren el coraje de unas reformas en profundidad y la supresión de unos privilegios injustificables. Pero quienes desacreditan la vía de las reformas en provecho del mito de la revolución, no solamente alimentan la ilusión de que la abolición de una situación inicua es suficiente por sí misma para crear una sociedad más humana, sino que incluso favorecen la llegada al poder de regímenes totalitarios. La lucha contra las injusticias solamente tiene sentido si está encaminada a la instauración de un nuevo orden social y político conforme a las exigencias de la justicia. Ésta debe ya marcar las etapas de su instauración. Existe una moralidad de los medios.”&lt;/em&gt; (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción &lt;em&gt;Libertatis Conscientia&lt;/em&gt; sobre libertad cristiana y liberación, n. 78).&lt;br /&gt;De este modo la Congregación para la Doctrina de la Fe refuta la teoría, muy en boga en los años sesenta y setenta del siglo pasado en ciertos sectores católicos latinoamericanos, sobre la legitimidad moral de las guerrillas marxistas como respuesta popular adecuada a una violencia institucionalizada que los gobiernos latinoamericanos -dictatoriales o democráticos- supuestamente ejercían sobre sus respectivos pueblos para mantenerlos sojuzgados en un régimen capitalista de explotación económica del proletariado por parte de la burguesía. Esta falsa teoría, unida a la teoría igualmente falsa sobre la inevitabilidad del estallido y del triunfo de la revolución socialista por la vía armada, causó enormes daños a las naciones latinoamericanas y a la Iglesia Católica en América Latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Reina de la Paz, ruego a Dios que crezca en ti el compromiso con la paz: paz en las familias, en nuestro país, en la Iglesia y en el mundo.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 8 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;20 de agosto de 2007&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7948913497653191575?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7948913497653191575/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7948913497653191575' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7948913497653191575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7948913497653191575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-8-la-legtima-defensa.html' title='Programa Nº 8/07: La legítima defensa'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7408466175526311513</id><published>2007-08-19T08:44:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T09:26:46.702-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 7/07: La unidad de la Iglesia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 7 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy se refiere a la unidad de la Iglesia. Escuchemos lo que nos enseña al respecto el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, números 161 al 164:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Por qué la Iglesia es una?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Iglesia es una porque tiene como origen y modelo la unidad de un solo Dios en la Trinidad de las Personas; como fundador y cabeza a Jesucristo, que restablece la unidad de todos los pueblos en un solo cuerpo; como alma al Espíritu Santo, que une a todos los fieles en la comunión en Cristo. La Iglesia tiene una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una común esperanza y la misma caridad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Dónde subsiste la única Iglesia de Cristo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La única Iglesia de Cristo, como sociedad constituida y organizada en el mundo, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Sólo por medio de ella se puede obtener la plenitud de los medios de salvación, puesto que el Señor ha confiado todos los bienes de la Nueva Alianza únicamente al colegio apostólico, cuya cabeza es Pedro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo se debe considerar entonces a los cristianos no católicos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En las Iglesias y comunidades eclesiales que se separaron de la plena comunión con la Iglesia católica se hallan muchos elementos de santificación y verdad. Todos estos bienes proceden de Cristo e impulsan hacia la unidad católica. Los miembros de estas Iglesias y comunidades se incorporan a Cristo en el Bautismo; por ello los reconocemos como hermanos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo comprometerse a favor de la unidad de los cristianos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El deseo de restablecer la unión de todos los cristianos es un don de Cristo y un llamamiento del Espíritu; concierne a toda la Iglesia y se actúa mediante la conversión del corazón, la oración, el recíproco conocimiento fraterno y el diálogo teológico."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Por lo tanto, según la doctrina católica, el movimiento ecuménico, cuyo objetivo es restablecer la unión de todos los cristianos, es un don de Dios. En la Iglesia Católica el movimiento ecuménico tomó un fuerte impulso a partir del último Concilio ecuménico, el Vaticano II. A continuación citaremos y comentaremos algunos textos del Concilio Vaticano II referidos al ecumenismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Concilio Vaticano II&lt;/strong&gt;, en el número 8 de la constitución dogmática sobre la Iglesia, &lt;em&gt;Lumen gentium&lt;/em&gt;, &lt;strong&gt;enseña que la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“Ésta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica, y que nuestro Salvador, después de su resurrección, encomendó a Pedro para que la apacentara, confiándole a él y a los demás Apóstoles su difusión y gobierno, y erigió perpetuamente como “columna y fundamento de la verdad”. Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La Iglesia de Cristo es una y única; no está ni puede estar dividida. Esta Iglesia de Cristo subsiste en (o sea, es) la Iglesia católica, porque la substancia de la Iglesia de Cristo permanece en la Iglesia católica. No se dice ni podría decirse otro tanto de ninguna otra Iglesia o Comunidad eclesial.&lt;br /&gt;La Iglesia de Cristo es una realidad actual, presente en la historia, visible en el mundo, no un mero proyecto, ideal o entelequia abstracta. Se trata concretamente de la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de San Pedro (el Papa) y los Obispos en comunión con él (los Obispos católicos), de acuerdo con la voluntad de su Divino Fundador.&lt;br /&gt;Los elementos de santidad y verdad presentes en las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas son bienes propios de la Iglesia católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia católica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Veamos ahora qué enseña el Concilio Vaticano II sobre la relación entre la Iglesia católica y los cristianos no católicos,&lt;/strong&gt; en el número 15 de la constitución dogmática sobre la Iglesia:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro... De esta forma, el Espíritu suscita en todos los discípulos de Cristo el deseo y la actividad para que todos estén pacíficamente unidos, del modo determinado por Cristo, en una grey y bajo un único Pastor. Para conseguir esto, la Iglesia madre no cesa de orar, esperar y trabajar, y exhorta a sus hijos a la purificación y renovación, a fin de que la señal de Cristo resplandezca con más claridad sobre la faz de la Iglesia.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La Iglesia católica reconoce que los cristianos no católicos (en sentido sociológico o jurídico) son verdaderos cristianos, es decir católicos (en sentido teológico), siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana (expresados por ejemplo en el Credo Apostólico).&lt;br /&gt;Los cristianos no católicos pertenecen a la Iglesia católica de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión externamente incompleta con la Iglesia universal.&lt;br /&gt;El Espíritu de Dios suscita en los cristianos el deseo de la unidad perfecta en el modo determinado por Cristo, es decir, en el seno de la Iglesia católica fundada por Él y guiada por el Papa, Pastor supremo a quien Él encomendó el cuidado de su grey. La unidad perfecta de todos los cristianos hará que la Iglesia sea más claramente señal de Cristo, sacramento de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ahora veremos qué enseña el Concilio Vaticano II sobre el objetivo del movimiento ecuménico&lt;/strong&gt;, en el número 1 del decreto sobre el ecumenismo, &lt;em&gt;Unitatis redintegratio.&lt;br /&gt;“Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos es uno de los principales propósitos del Concilio ecuménico Vaticano II. Porque una sola es la Iglesia fundada por Cristo Señor; muchas son, sin embargo, las Comuniones cristianas que a sí mismas se presentan ante los hombres como la verdadera herencia de Jesucristo; todos se confiesan discípulos del Señor, pero sienten de modo distinto y siguen caminos diferentes, como si Cristo mismo estuviera dividido. Esta división contradice abiertamente a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y daña a la causa santísima de la predicación del Evangelio a todos los hombres.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El objetivo del movimiento ecuménico es la restauración de la unidad entre todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo, no la restauración de la unidad de la Iglesia, puesto que la Iglesia nunca ha perdido la unidad, esa característica esencial suya.&lt;br /&gt;Muchas Comuniones cristianas se presentan a sí mismas como la verdadera herencia de Jesucristo, pero no todas pueden serlo en lo que tienen de peculiar y específico (lo que las distingue de las demás y las contrapone a ellas), ya que la verdad es sólo una; la verdad no puede contradecir a la verdad. Todos los discípulos de Cristo deben tener un mismo sentir y un mismo obrar en lo referente a la voluntad de Dios, tal como ésta ha sido revelada por Cristo y transmitida por la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Concilio Vaticano II&lt;/strong&gt;, en el número 3 del decreto sobre el ecumenismo, &lt;strong&gt;enseña que es necesario que los cristianos no católicos se incorporen plenamente a la Iglesia católica.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“Sin embargo, los hermanos separados de nosotros, ya individualmente, ya sus Comunidades e Iglesias, no disfrutan de aquella unidad que Jesucristo quiso dar a todos aquellos que regeneró y convivificó para un solo cuerpo y una vida nueva, y que la Sagrada Escritura y la venerable Tradición de la Iglesia confiesan. Porque únicamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es el auxilio general de salvación, puede alcanzarse la total plenitud de los medios de salvación. Creemos que el Señor encomendó todos los bienes de la Nueva Alianza a un único Colegio apostólico, al que Pedro preside, para constituir el único Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual es necesario que se incorporen plenamente todos los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios. Este pueblo, durante su peregrinación terrena, aunque permanezca sometido al pecado en sus miembros, crece en Cristo y es guiado suavemente por Dios, según sus secretos designios, hasta que llegue gozoso a la entera plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Los cristianos no católicos no disfrutan plenamente de la unidad de la Iglesia. Por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia católica, sacramento universal de salvación, se puede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos.&lt;br /&gt;La Iglesia católica es la verdadera Iglesia de Cristo, aunque permanezca sometida al pecado en sus miembros y no haya alcanzado aún, en su porción terrestre (la Iglesia militante), la entera plenitud de la gloria eterna, que sin embargo pertenece ya a su porción celestial (la Iglesia triunfante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 7 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la unidad de la Iglesia y el ecumenismo. En esta segunda parte continuaremos citando y comentando un documento del Concilio Vaticano II, el decreto sobre el ecumenismo &lt;em&gt;Unitatis redintegratio.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ahora veremos qué nos enseña el Concilio Vaticano II acerca del diálogo ecuménico y las conversiones individuales&lt;/strong&gt;, en el número 4 del decreto sobre el ecumenismo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Todas estas cosas, cuando son realizadas prudente y pacientemente por los fieles de la Iglesia católica bajo la vigilancia de los pastores, contribuyen al bien de la justicia y de la verdad, de la concordia y de la colaboración, del espíritu fraterno y de la unión; para que por este camino, poco a poco, superados los obstáculos que impiden la perfecta comunión eclesiástica, todos los cristianos se congreguen en la única celebración de la Eucaristía, para aquella unidad de una y única Iglesia que Cristo concedió desde el principio a su Iglesia y que creemos que subsiste indefectible en la Iglesia católica y esperamos que crezca cada día hasta la consumación de los siglos.&lt;br /&gt;Es evidente que la labor de preparación y reconciliación de cuantos desean la plena comunión católica se diferencia por su naturaleza de la labor ecuménica; no hay, sin embargo, oposición alguna, puesto que ambas proceden del admirable designio de Dios.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La Iglesia de Cristo, vale decir la Iglesia católica, siempre ha sido, es y será una. La unidad y la indefectibilidad son dones que Cristo concedió desde el principio a Su Iglesia. No obstante, la unidad de la Iglesia puede “crecer” en el tiempo, en la medida en que se realice y manifieste de un modo cada vez más perfecto la unidad y la comunión de todos los cristianos en la única Iglesia y la única Eucaristía, el sacramento del amor.&lt;br /&gt;Es evidente que el diálogo ecuménico no puede oponerse a la labor orientada a apoyar las conversiones individuales de cristianos no católicos hacia el catolicismo, labor que también procede del admirable designio de Dios. Lamentablemente hoy a menudo se tiende a oponer ambos aspectos de la misma tarea evangelizadora, dejándose de lado la búsqueda de conversiones individuales por temor a ofender a nuestros socios en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de “proselitismo”. El proselitismo es condenable cuando se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etcétera). Pero no corresponde descartar, junto a ese falso proselitismo, también el justo empeño en ayudar a conducir a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), para mayor gloria de Dios y bien de las almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por último veamos qué enseña el Concilio Vaticano II sobre la relación entre el ecumenismo y la verdad&lt;/strong&gt;, en el número 11 del decreto sobre el ecumenismo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. Es de todo punto necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El “ecumenismo de la caridad” y el “ecumenismo de la verdad” no deben ser dos iniciativas independientes entre sí. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad. Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.&lt;br /&gt;Existe hoy entre los católicos una tendencia a no discutir con nuestros hermanos separados acerca de los aspectos de la fe cristiana que siguen siendo controvertidos. Si bien es cierto que es más importante lo que nos une que lo que nos separa, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes. La división de los cristianos no se debe a simples malentendidos, que podrían superarse con un poco de buena voluntad, diplomacia y política eclesiástica. Los cismas y herejías que están en el origen de esas divisiones proceden de graves pecados y serios errores que han tenido enormes consecuencias históricas y que no se desvanecerán por sí mismos ni por medio de decretos arbitrarios. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.&lt;br /&gt;La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de terminar, leeremos la parte principal de un importante documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dado el Roma el 29 de junio de 2007. Este documento se titula “&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;”. Presenta cinco preguntas y las respectivas respuestas de la doctrina católica a esas preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;"Primera pregunta: ¿El Concilio Ecuménico Vaticano II ha cambiado la precedente doctrina sobre la Iglesia?&lt;br /&gt;Respuesta:&lt;/strong&gt; El Concilio Ecuménico Vaticano II ni ha querido cambiar la doctrina sobre la Iglesia ni de hecho la ha cambiado, sino que la ha desarrollado, profundizado y expuesto más ampliamente.&lt;br /&gt;Esto fue precisamente lo que afirmó con extrema claridad Juan XXIII al comienzo del Concilio. Pablo VI lo reafirmó, expresándose con estas palabras en el acto de promulgación de la Constitución&lt;/em&gt; Lumen gentium&lt;em&gt;: «Creemos que el mejor comentario que puede hacerse es decir que esta promulgación verdaderamente no cambia en nada la doctrina tradicional. Lo que Cristo quiere, lo queremos nosotros también. Lo que había, permanece. Lo que la Iglesia ha enseñado a lo largo de los siglos, nosotros lo seguiremos enseñando. Solamente ahora se ha expresado lo que simplemente se vivía; se ha esclarecido lo que estaba incierto; ahora consigue una serena formulación lo que se meditaba, discutía y en parte era controvertido». Los Obispos repetidamente manifestaron y quisieron actuar esta intención.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Segunda pregunta: ¿Cómo se debe entender la afirmación según la cual la Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica?&lt;br /&gt;Respuesta: &lt;/strong&gt;Cristo «ha constituido en la tierra» una sola Iglesia y la ha instituido desde su origen como «comunidad visible y espiritual». Ella continuará existiendo en el curso de la historia y solamente en ella han permanecido y permanecerán todos los elementos instituidos por Cristo mismo. «Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos una, santa, católica y apostólica […]. Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él».&lt;br /&gt;En la Constitución dogmática&lt;/em&gt; Lumen Gentium &lt;em&gt;8 la subsistencia es esta perenne continuidad histórica y la permanencia de todos los elementos instituidos por Cristo en la Iglesia católica, en la cual, concretamente, se encuentra la Iglesia de Cristo en esta tierra.&lt;br /&gt;Aunque se puede afirmar rectamente, según la doctrina católica, que la Iglesia de Cristo está presente y operante en las Iglesias y en las Comunidades eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica, gracias a los elementos de santificación y verdad presentes en ellas, el término "subsiste" es atribuido exclusivamente a la Iglesia católica, ya que se refiere precisamente a la nota de la unidad profesada en los símbolos de la fe (Creo en la Iglesia "una"); y esta Iglesia "una" subsiste en la Iglesia católica.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Tercera pregunta: ¿Por qué se usa la expresión "subsiste en ella" y no sencillamente la forma verbal "es"?&lt;br /&gt;Respuesta:&lt;/strong&gt; El uso de esta expresión, que indica la plena identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia católica, no cambia la doctrina sobre la Iglesia. La verdadera razón por la cual ha sido usada es que expresa más claramente el hecho de que fuera de la Iglesia se encuentran "muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica».&lt;br /&gt;«Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia».&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Cuarta pregunta: ¿Por qué el Concilio Ecuménico Vaticano II atribuye el nombre de "Iglesias" a las Iglesias Orientales separadas de la plena comunión con la Iglesia católica?&lt;br /&gt;Respuesta:&lt;/strong&gt; El Concilio ha querido aceptar el uso tradicional del término. "Puesto que estas Iglesias, aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos y, sobre todo, en virtud de la sucesión apostólica, el sacerdocio y la Eucaristía, por los que se unen a nosotros con vínculos estrechísimos", merecen el título de «Iglesias particulares o locales», y son llamadas Iglesias hermanas de las Iglesias particulares católicas.&lt;br /&gt;"Consiguientemente, por la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de estas Iglesias, se edifica y crece la Iglesia de Dios". Sin embargo, dado que la comunión con la Iglesia universal, cuya cabeza visible es el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, no es un simple complemento externo de la Iglesia particular, sino uno de sus principios constitutivos internos, aquellas venerables Comunidades cristianas sufren en realidad una carencia objetiva en su misma condición de Iglesia particular.&lt;br /&gt;Por otra parte, la universalidad propia de la Iglesia, gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, halla precisamente en la división entre los cristianos un obstáculo para su plena realización en la historia.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Quinta pregunta: ¿Por qué los textos del Concilio y el Magisterio sucesivo no atribuyen el título de "Iglesia" a las Comunidades cristianas nacidas de la Reforma del siglo XVI?&lt;br /&gt;Respuesta:&lt;/strong&gt; Porque, según la doctrina católica, estas Comunidades no tienen la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden y, por tanto, están privadas de un elemento constitutivo esencial de la Iglesia. Estas Comunidades eclesiales que, especialmente a causa de la falta del sacerdocio sacramental, no han conservado la auténtica e íntegra sustancia del Misterio eucarístico, según la doctrina católica, no pueden ser llamadas "Iglesias" en sentido propio."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Si eres un cristiano no católico, ten la plena certeza de que los católicos te reconocemos y te amamos como un verdadero cristiano, un hermano en Cristo, aunque entendamos que tu comunión con la Iglesia de Cristo no es aún plena. Mientras tratamos de superar las graves diferencias teológicas que existen todavía entre los cristianos, no perdamos de vista que nos une una misma fe en la Santísima Trinidad y en la Encarnación del Hijo de Dios para nuestra salvación. Esforcémonos en trabajar juntos a favor de la defensa de todos los derechos humanos y de la promoción del desarrollo humano y social integral, según la verdad del Evangelio de Cristo. Sigamos el ejemplo de Jesucristo, quien nos enseña a orar a Dios, nuestro Padre común, para pedirle todo lo que necesitamos, especialmente que crezca la unidad de todos los cristianos en la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, ruego al Espíritu Santo que haga arder en nuestros corazones el deseo de la comunión plena de todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo y que nos guíe día tras día hasta esa unidad completa.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 7 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;13 de agosto de 2007 &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7408466175526311513?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7408466175526311513/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7408466175526311513' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7408466175526311513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7408466175526311513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-7-la-unidad-de-la-iglesia.html' title='Programa Nº 7/07: La unidad de la Iglesia'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-3252451912570858238</id><published>2007-08-19T08:28:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T09:27:39.038-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 6/07: Los principios del protestantismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 6 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a los principios del protestantismo. Los principios fundamentales en los cuales se basó la Reforma protestante son dos: sola fe y sola Escritura:&lt;br /&gt;· El principio protestante de la sola fe dice que el hombre no es justificado por la fe y las obras (como enseña la Iglesia católica), sino sólo por la fe.&lt;br /&gt;· El principio protestante de la sola Escritura dice que la Divina Revelación no es transmitida por la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición (como enseña la Iglesia católica), sino sólo por la Sagrada Escritura.&lt;br /&gt;Utilizaremos ejemplos y argumentos tomados del estupendo libro de Scott y Kimberly Hahn, &lt;em&gt;Roma, dulce hogar. Nuestro camino al catolicismo&lt;/em&gt;, Ediciones Rialp, Madrid 2001. Así veremos que muchas doctrinas protestantes contradicen el principio protestante de la sola Escritura. Trataremos siete de estas doctrinas en el orden en que aparecen en esa narración del dramático camino de conversión al catolicismo del pastor y teólogo presbiteriano Scott Hahn y su esposa Kimberly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En primer lugar, consideraremos el bautismo de los niños.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dentro del protestantismo hay una fuerte corriente (cuyo origen histórico se encuentra en el movimiento anabaptista del siglo XVI) que niega la validez del bautismo de los niños.&lt;br /&gt;A modo de introducción, diremos que Scott Hahn nació y fue criado en un hogar presbiteriano, pero la religión significó poco para él hasta que, durante su juventud, se convirtió gracias al testimonio de la organización protestante &lt;em&gt;Young Life&lt;/em&gt;. Luego estudió teología en una universidad protestante, el &lt;em&gt;Grove City College&lt;/em&gt;, donde conoció a Kimberly, con quien luego se casó. Escuchemos ahora cómo Scott Hahn llegó a descubrir que la doctrina de la invalidez del bautismo de los niños no es bíblica:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En la residencia, algunos de mis amigos empezaron a hablar de ser “rebautizados”. Todos estábamos creciendo juntos en la fe y asistíamos a la congregación local. El ministro –un orador fantástico- estaba enseñando que aquellos que fuimos bautizados de niños nunca fuimos &lt;strong&gt;verdaderamente&lt;/strong&gt; bautizados, y mis amigos parecían seguirle en todo cuanto decía. Al día siguiente nos reunimos para acordar la fecha en que nos “sumergiríamos de verdad”. Pero antes yo les di mi opinión:&lt;br /&gt;-¿No creéis que deberíamos estudiar la Biblia nosotros mismos para asegurarnos de que él está en lo cierto?&lt;br /&gt;Parecía que no me escuchaban.&lt;br /&gt;-¿Cuál es el problema con lo que dice el ministro, Scott? Después de todo, ¿te acuerdas de tu Bautismo? ¿De qué les vale el Bautismo a los bebés si aún no pueden creer?&lt;br /&gt;Yo no estaba seguro, pero sabía que la respuesta no era jugar a “seguir al líder” y basar las creencias sólo en sentimientos, como parecían hacer ellos. De modo que les dije:&lt;br /&gt;-No sé lo que haréis vosotros, pero yo voy a estudiar la Biblia detenidamente antes de lanzarme a bautizarme de nuevo.&lt;br /&gt;A la semana siguiente, ellos se “rebautizaron”.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Durante los meses siguientes leí todo lo que pude encontrar al respecto.&lt;br /&gt;Por aquel entonces, ya había leído la Biblia tres o cuatro veces y estaba convencido de que la clave para comprenderla era el concepto de Alianza. Está en cada página y Dios establece una en cada época. Estudiar la Alianza me dejó clara una cuestión: durante dos mil años, desde el tiempo de Abraham hasta la venida de Cristo, Dios había mostrado a su pueblo que quería que los niños estuvieran en alianza con Él. El modo era sencillo: bastaba darles el signo de la alianza.&lt;br /&gt;En el Antiguo Testamento el signo de entrada a la alianza con Dios era la circuncisión. En el Nuevo Testamento, Cristo había sustituido ese signo por el Bautismo. Pero en ningún sitio leí que Cristo dijera que los niños debían ser excluidos de la alianza; de hecho, le encontré diciendo prácticamente lo contrario: “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis, porque de&lt;/em&gt; [los que son como] &lt;em&gt;ellos es el reino de los cielos” (Mt 19, 14).&lt;br /&gt;También hallé a los Apóstoles imitándole. Por ejemplo, en Pentecostés, cuando Pedro acabó su primer sermón, llamó a todos a aceptar a Cristo, entrando en la Nueva Alianza: “Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es esta promesa y para vuestros hijos…” (Hch 2, 38-39).&lt;br /&gt;En otras palabras, Dios quería que los niños estuvieran en alianza con Él y puesto que en el Nuevo Testamento sólo figura el bautismo como signo para entrar en la Nueva Alianza, ¿por qué no debían ser bautizados los niños de los creyentes? No era, pues, de extrañar –como descubrí en mi investigación- que la Iglesia practicase el bautismo de los niños desde que fue instituida.&lt;br /&gt;Mostré a mis amigos los resultados de mi investigación bíblica, pero no quisieron escucharme y mucho menos discutirlo. De hecho, percibí que el solo hecho de que yo estudiara el tema no les había gustado nada.&lt;br /&gt;Ese día hice dos descubrimientos: Por un lado, comprobé que muchos de los llamados “cristianos de la Biblia” prefieren basar sus creencias en sentimientos, sin &lt;/em&gt;[…] &lt;em&gt;leer detenidamente la Escritura. Por otro lado, descubrí también que la alianza era verdaderamente la clave para comprender toda la Biblia.”&lt;/em&gt; (o. c., pp. 30-32).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En segundo lugar, consideraremos la anticoncepción.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En la actualidad todas las denominaciones protestantes admiten la anticoncepción.&lt;br /&gt;Escuchemos el testimonio de Kimberly Hahn al respecto:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Como protestante, no conocía a nadie que no practicara el control de la natalidad. Había sido orientada e inducida a practicarlo como parte de un comportamiento cristiano razonable y responsable. En los cursos de orientación prematrimonial no nos preguntaban si íbamos a utilizarlo o no, sino qué método pensábamos emplear.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 49-50).&lt;br /&gt;Cuando Kimberly estudió el tema a fondo, descubrió que la doctrina moral protestante sobre la anticoncepción no tiene ningún fundamento válido en la Biblia. Veamos qué sucedió cuando Scott se interesó acerca de ese trabajo académico de su esposa:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“le pregunté qué era eso tan interesante que había descubierto sobre la anticoncepción. Me dijo que hasta 1930 la postura de todas las iglesias respecto a este tema había sido unánime; la anticoncepción era moralmente mala en cualquier circunstancia.&lt;br /&gt;Mi argumento fue:&lt;br /&gt;-Tal vez les llevó todo ese tiempo desprenderse de los últimos vestigios del catolicismo.&lt;br /&gt;Kimberly avanzó un poco más:&lt;br /&gt;-Pero ¿sabes qué razones dan ellos para oponerse al control de la natalidad? Tienen argumentos de más peso de lo que tú crees.&lt;br /&gt;Tuve que admitir que no conocía sus razones. Kimberly […] me dio&lt;/em&gt; [el libro] &lt;em&gt;&lt;strong&gt;El control de la natalidad y la alianza matrimonial&lt;/strong&gt;, de John Kippley […]&lt;br /&gt;Lo vi y pensé: “¿Editorial Litúrgica? ¡Este tipo es un católico! ¡Un papista! ¿Qué hace plagiando la noción protestante de la alianza?” Sentí aún más curiosidad por saber lo que decía. Me senté a leer el libro y, al cabo de un rato, empecé a pensar: “Algo está mal aquí. No puede ser… ¡Lo que dice este hombre es muy sensato!” Estaba demostrando cómo el matrimonio no es un mero contrato que implica un intercambio de bienes y servicios. El matrimonio es una alianza que lleva consigo una interrelación de personas. La tesis principal de Kippley era que toda alianza tiene un acto por el cual se lleva a cabo y se renueva; y que el acto sexual de los cónyuges es un acto de alianza. Cuando la alianza matrimonial se renueva, Dios la utiliza para dar vida. Renovar la alianza matrimonial y usar anticonceptivos equivalía a recibir la Eucaristía para luego escupirla en el suelo.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Comencé a comprender que cada vez que Kimberley y yo realizábamos el acto conyugal, realizábamos algo sagrado; y que cada vez que frustrábamos con los anticonceptivos el poder de dar vida del amor, hacíamos una profanación&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Iglesia católica romana era la única iglesia cristiana en todo el mundo que tenía el valor y la integridad para enseñar esta verdad tan impopular. Yo no sabía qué pensar, así que recurrí a un viejo dicho de familia: “Hasta un cerdo ciego puede encontrar una bellota”. Es decir, después de dos mil años, hasta la Iglesia católica por fin daba en el clavo en algo.&lt;br /&gt;Católica o no, era verdad; así que Kimberley y yo nos deshicimos de los anticonceptivos que estábamos usando y empezamos a confiar en el Señor de un modo nuevo en lo que concernía a nuestro proyecto familiar.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 42-44).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En tercer lugar, consideremos la “sola fe”.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tiempo después, Scott Hahn realizó otro importante descubrimiento:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“descubrí que en ningún lugar enseñó San Pablo que nos salvamos sólo por la fe. El “por la sola fe” (&lt;strong&gt;sola fide&lt;/strong&gt;) no estaba en la Escritura.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para muchos, este hecho no parecería capaz de provocar una gran crisis, pero para alguien empapado de protestantismo y convencido de que el cristianismo dependía de la doctrina de sólo por la fe (&lt;strong&gt;sola fide&lt;/strong&gt;), esto significaba que el mundo se venía abajo.&lt;br /&gt;Recordaba lo que uno de mis teólogos favoritos, el Dr. Gerstner, había dicho una vez en clase: que si los protestantes estaban errados en lo de &lt;strong&gt;sola fide&lt;/strong&gt; y la Iglesia católica tenía razón al sostener que nos salvamos por la fe y las obras, “yo estaría mañana mismo de rodillas delante del Vaticano para hacer penitencia”.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En efecto, toda la Reforma protestante nacía de esa diferencia. Lutero y Calvino habían afirmado frecuentemente que éste era el artículo sobre el cual la Iglesia de Roma se levantaba o se caía; para ellos, ése era el motivo por el cual la Iglesia católica había caído y el protestantismo se levantó de sus cenizas. &lt;strong&gt;Sola fide&lt;/strong&gt; fue el principio esencial de la Reforma y yo estaba llegando ahora al convencimiento de que San Pablo nunca lo enseñó.&lt;br /&gt;En la Carta de Santiago 2, 24, la Biblia enseña que “el hombre se justifica por las obras, y no sólo por la fe”. Además, San Pablo dice en I Corintios 13, 2: “Aunque tenga una fe capaz de mover montañas, si no tengo caridad, no soy nada”.&lt;br /&gt;Para mí supuso una transformación traumática tener que reconocer que en este punto Lutero estaba fundamentalmente equivocado.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 46-48).&lt;br /&gt;Acerca de este punto, Kimberley añade lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Poco a poco llegamos a convencernos de que Martín Lutero había dejado que sus convicciones teológicas personales contradijeran la propia Biblia, a la cual supuestamente había decidido obedecer en lugar de a la Iglesia católica. Él había declarado que la persona no se justifica por la fe obrando en el amor, sino sólo por la fe. Llegó incluso a añadir la palabra “solamente” después de la palabra “justificado” en su traducción alemana de Romanos 3, 28 y llamó a la Carta de Santiago “epístola falsificada” porque Santiago dice explícitamente: “Veis que por las obras se justifica el hombre y no sólo por la fe”.&lt;br /&gt;De nuevo, y por mucho que nos extrañara, la Iglesia católica tenía razón en un punto fundamental de la doctrina”&lt;/em&gt; (Ídem, p. 57).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 6 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a siete principios fundamentales del protestantismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En cuarto lugar, consideraremos la Eucaristía.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Acerca del sacramento de la Eucaristía, Martín Lutero rechazó el dogma católico de la transubstanciación y enseñó la doctrina de la consubstianciación. No obstante, la mayoría de los protestantes actuales niega la presencia real de Cristo en la Eucaristía, contradiciendo la enseñanza explícita de la Biblia.&lt;br /&gt;Veamos qué sucedió cuando el pastor Scott Hahn estudió a fondo el discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm sobre el pan de vida:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“me habían contratado como formador a tiempo parcial en el seminario presbiteriano local. El tema de mi primera clase era el Evangelio de San Juan, sobre el cual estaba predicando también una serie de sermones en la iglesia. &lt;/em&gt;[…] &lt;em&gt;Cuando llegué al capítulo sexto en mi preparación tuve que dedicar semanas de cuidadosa investigación a &lt;/em&gt;[…] &lt;em&gt;Jn 6, 52-68:&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Inmediatamente empecé a cuestionar lo que mis profesores me habían enseñado, y lo que yo mismo estaba predicando a mi congregación, acerca de la Eucaristía como un mero símbolo –un profundo símbolo, es cierto, pero sólo un símbolo-. Después de mucha oración y mucho estudio, vine a darme cuenta de que Jesús no podía hablar simbólicamente cuando nos invitó a comer su carne y beber su sangre; los judíos que le escuchaban no se hubieran ofendido ni escandalizado por un mero símbolo. Además, si ellos hubieran malinterpretado a Jesús tomando sus palabras de forma literal –mientras Él sólo hablaba en sentido metafórico-, le hubiera sido fácil al Señor aclarar ese punto. De hecho, ya que muchos de sus discípulos dejaron de seguirle por causa de esta enseñanza (vers. 60), Jesús hubiera estado moralmente obligado a explicar que sólo hablaba simbólicamente.&lt;br /&gt;Pero Él no lo dijo. Y ningún cristiano, a lo largo de más de mil años, negó la Presencia real de Cristo en la Eucaristía. Eso estaba bien claro.&lt;br /&gt;Así que hice lo que cualquier pastor o profesor de seminario hubiera hecho si quería conservar su trabajo: terminé lo antes que pude mis sermones sobre el Evangelio de San Juan al final del capítulo cinco y prácticamente me salté el seis en mis clases.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 65-66).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En quinto lugar, consideremos la “sola Escritura”.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tiempo después, un alumno hizo al profesor Scott Hahn una pregunta embarazosa que él nunca había escuchado: ¿dónde enseña la Biblia que la Escritura es nuestra única autoridad en materia de fe? Scott dio una respuesta débil que no dejó satisfecho al alumno y luego cambió de tema. Veamos lo que sucedió luego:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Mientras volvía a casa aquella noche, miré las estrellas y murmuré: “Señor, ¿qué está pasando? ¿Dónde enseña la Escritura &lt;strong&gt;sola Scriptura&lt;/strong&gt;?”&lt;br /&gt;Eran dos las columnas sobre las que los protestantes basaban su revolución contra Roma. Una ya había caído y la otra se estaba tambaleando. Sentí miedo.&lt;br /&gt;Estudié durante toda la semana sin llegar a ninguna conclusión. Llamé incluso a varios amigos, pero no hice ningún progreso. Finalmente hablé con dos de los mejores teólogos de América y también con algunos de mis ex profesores. Todos aquellos a los que consultaba se sorprendían de que yo les hiciera esa pregunta y se sentían aún más trastornados cuando yo no quedaba satisfecho con sus respuestas. A un profesor le dije:&lt;br /&gt;-Tal vez sufro de amnesia, pero he olvidado las simples razones por las que los protestantes creemos que la Biblia es nuestra única autoridad.&lt;br /&gt;-Scott, qué pregunta tan tonta.&lt;br /&gt;-Pues déme una respuesta tonta.&lt;br /&gt;-Scott –replicó-, en realidad tú no puedes demostrar la doctrina de &lt;strong&gt;sola scriptura&lt;/strong&gt; con la Escritura. La Biblia no enseña explícitamente que ella sea la única autoridad para los cristianos. En otras palabras, Scott, &lt;strong&gt;sola scriptura&lt;/strong&gt; es en esencia la creencia histórica de los reformadores, frente a la pretensión católica de que la autoridad está en la Escritura y, además, en la Iglesia y la Tradición. Para nosotros, por tanto, ésta es sólo una presuposición teológica, nuestro punto de partida, más que una conclusión demostrada.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Scott, mira lo que enseña la Iglesia católica. Es obvio que la Tradición está equivocada.&lt;br /&gt;-Obviamente está equivocada –asentí-. Pero ¿dónde se condena el concepto de Tradición? Y por otro lado, ¿qué quiso decir Pablo cuando pedía a los Tesalonicenses que se ajustaran a la Tradición tanto escrita como oral? –seguí presionando-. ¿No es irónico? Nosotros insistimos en que los cristianos sólo pueden creer lo que la Biblia enseña; pero la propia Biblia no enseña que ella sea nuestra única autoridad.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 69-70).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En sexto lugar, consideraremos el canon de la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Durante su investigación acerca del principio de sola Escritura, Scott Hahn percibió otras dos gravísimas debilidades de la doctrina protestante: se trata del problema del canon de la Biblia y del problema de la interpretación auténtica de la Biblia. Los consideraremos en ese orden.&lt;br /&gt;El principio protestante de sola Escritura no está en la Escritura, pero podría haberlo estado si Dios lo hubiera querido así. El problema del canon bíblico, en cambio, es absolutamente insoluble desde el punto de vista protestante.&lt;br /&gt;Citaremos a continuación parte del diálogo de Scott Hahn con uno de los teólogos protestantes que consultó en su intento de resolver sus dudas:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Un día me invitó a ir con él a un encuentro con uno de nuestros más brillantes maestros, el doctor John Gerstner, un teólogo calvinista formado en Harvard y de fuertes convicciones anti-católicas.&lt;/em&gt; […]&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿cómo podemos estar seguros de que los veintisiete libros del Nuevo Testamento son en sí mismos la infalible palabra de Dios si fueron falibles Papas y falibles concilios los que nos dieron la lista?&lt;br /&gt;Nunca olvidaré su respuesta:&lt;br /&gt;-Scott, eso sencillamente significa que todo lo que podemos tener es una falible colección de documentos infalibles.&lt;br /&gt;-¿Es eso realmente lo mejor que el cristianismo protestante histórico puede aportar?&lt;br /&gt;-Sí, Scott, todo lo que podemos hacer son juicios probables basados en la evidencia histórica. No tenemos ninguna otra autoridad infalible más que la Escritura.&lt;br /&gt;-Pero, doctor Gerstner, ¿cómo puedo yo saber que realmente es la palabra de Dios infalible la que estoy leyendo cuando abro a Mateo o a Romanos o a Gálatas?&lt;br /&gt;-Como te he dicho, Scott, todo lo que tenemos es una colección falible de documentos infalibles.&lt;br /&gt;De nuevo me sentí muy disconforme con sus respuestas, a pesar de que sabía que él estaba presentando con toda honestidad las tesis protestantes. Mi única respuesta fue:&lt;br /&gt;-Entonces, si las cosas son así, doctor Gerstner, creo que debemos tener la Biblia y la Iglesia. ¡O las dos o ninguna!”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 86 y 92).&lt;br /&gt;La simple evidencia histórica es incapaz por sí misma de garantizar la verdad de una doctrina de fe sobrenatural: que determinados escritos transmiten sin error la Palabra de Dios revelada por Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En séptimo y último lugar, consideraremos el “libre examen” de la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Según la doctrina católica, el cristiano debe interpretar la Biblia en sintonía con la Tradición de la Iglesia y bajo la guía de su Magisterio.&lt;br /&gt;Según la doctrina protestante, cada cristiano debe interpretar la Biblia contando para ello con la asistencia del Espíritu Santo. Ésta es la doctrina conocida como “libre examen”.&lt;br /&gt;Veamos ahora otra parte del diálogo de Scott Hahn con el Dr. John Gerstner, a quien Scott estaba consultando (como último recurso) en busca de ayuda para resolver sus serias dudas teológicas:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“-Scott, si estás de acuerdo en que ahora poseemos la inspirada e inerrante Palabra de Dios en la Escritura, ¿qué más necesitamos entonces?&lt;br /&gt;Le contesté:&lt;br /&gt;-&lt;/em&gt;[…]&lt;em&gt; Desde la época de la Reforma, han ido surgiendo más de veinticinco mil diferentes denominaciones protestantes y los expertos dicen que en la actualidad nacen cinco nuevas a la semana. Cada una de ellas asegura seguir al Espíritu Santo y el pleno sentido de la Escritura. Dios sabe que necesitamos mucho más que eso.&lt;br /&gt;Lo que quiero decir, doctor Gerstner, es que cuando los fundadores de nuestra nación nos dieron la Constitución, no se contentaron sólo con eso. ¿Se imagina lo que tendríamos hoy si lo único que nos hubieran dejado fuera un documento, por muy bueno que sea, junto con la recomendación “Que el espíritu de George Washington guíe a cada ciudadano”? Tendríamos una anarquía, que es precisamente lo que los protestantes tenemos en lo que se refiere a la unidad de la Iglesia… En lugar de eso, nuestros padres fundadores nos dieron algo más que la Constitución; nos dieron un gobierno formado por un presidente, un congreso y una corte suprema, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Constitución. Y si eso es necesario para gobernar un país como el nuestro, ¿qué será necesario para gobernar una Iglesia que abarca el mundo entero?&lt;br /&gt;Por eso, doctor Gerstner, yo estoy empezando a creer que Cristo no nos dejó sólo con su Espíritu y un libro. Es más, en ninguna parte del Evangelio dice nada a los apóstoles acerca de escribir y apenas la mitad de ellos escribieron libros que fueran incluidos en el Nuevo Testamento. Lo que Cristo sí le dijo a Pedro fue: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Por eso me parece más lógico que Jesús nos haya dejado su Iglesia, constituida por el Papa, los obispos y los Concilios, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Escritura.”&lt;/em&gt; (Ídem, pp. 89-90).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Scott Hahn fue recibido en la Iglesia católica en la Vigilia Pascual de 1986.&lt;br /&gt;Kimberly Hahn fue recibida en la Iglesia católica en la Vigilia Pascual de 1990.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios que te conceda comprender y creer que la Iglesia Católica es la Iglesia fundada y sostenida por el mismo Jesucristo.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 6 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;6 de agosto de 2007&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-3252451912570858238?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/3252451912570858238/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=3252451912570858238' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/3252451912570858238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/3252451912570858238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-6-los-principios-del.html' title='Programa Nº 6/07: Los principios del protestantismo'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-8720478358744278990</id><published>2007-08-19T08:15:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T08:27:31.996-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 5/07: El aborto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Bienvenidos al programa Nº 5 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido al aborto.&lt;br /&gt;&lt;a name="69963_1"&gt;&lt;/a&gt;A principios de este mes, la Comisión de Salud Pública del Senado uruguayo aprobó por unanimidad los primeros ocho artículos del proyecto de Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, cuyo principal objetivo es la legalización del aborto voluntario. Este proyecto fue presentado con la firma de doce Senadores del partido de gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la primera parte del programa, consideraremos el contenido de los artículos ya aprobados.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Artículo 1º establece que: “&lt;em&gt;El Estado garantizará condiciones para el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos de toda la población. A tal efecto, promoverá políticas nacionales de salud sexual y reproductiva, diseñará programas y organizará los servicios para desarrollarlos, de conformidad con los principios rectores y éticos que se establecen en los artículos siguientes.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se introduce en nuestra legislación un concepto muy ambiguo y peligroso: los “derechos sexuales y reproductivos”. Según la mayoría de sus propulsores, los “derechos sexuales” incluyen el derecho a la actividad sexual fuera del matrimonio y los “derechos reproductivos” incluyen el derecho a la anticoncepción, la esterilización y el aborto.&lt;br /&gt;La ley no puede reconocer otros derechos humanos que los reconocidos explícitamente por la Constitución Nacional o los “&lt;em&gt;que son inherentes a la personalidad humana o se derivan de la forma republicana de gobierno&lt;/em&gt;” (Art. 72 de la Constitución). Pero estos supuestos “derechos sexuales y reproductivos” no son reconocidos por nuestra Constitución, ni por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ni por la Convención Americana sobre Derechos Humanos; tampoco son inherentes a la personalidad o naturaleza humana ni se deducen de la forma republicana o democrática de gobierno. No se puede inventar nuevos derechos humanos por ley positiva. Eso sería un ejercicio de dictadura de las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Artículo 2º define como “principios rectores” que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos universales, intransferibles e inalienables. El literal a) del mismo artículo establece que la protección de esos derechos incluye: &lt;em&gt;“la promoción de la equidad en términos de género y de justicia social”&lt;/em&gt;. El concepto de “género” vuelve a aparecer en los Artículos 4º y 6º bajo la forma aún más peligrosa de “perspectiva de género”, asociado a una ideología feminista radical que desconoce o subestima las diferencias naturales entre los sexos, considera los géneros masculino y femenino como meras construcciones culturales -totalmente modificables- y sostiene la existencia de cinco o más géneros, todos ellos igualmente legítimos. En particular, el Art. 4º lit. b) define como objetivo general: &lt;em&gt;“[garantizar] la incorporación de la perspectiva de género en todas las acciones”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La ambigüedad terminológica permite la manipulación por medio del lenguaje. Por eso se debería exigir una definición muy precisa de lo que se entiende aquí por “género”. Así se pondría en evidencia una cuestión fundamental: ¿Por qué un Estado laico (supuestamente neutral en el terreno filosófico) debería adherirse a la “perspectiva de género”, una ideología falsa o al menos muy cuestionable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Artículo 3º explicita los “principios éticos” que inspiran el proyecto de ley. Fundamentalmente dicho artículo determina que: &lt;em&gt;“En materia de sexualidad humana se priorizará la comunicación interpersonal placentera por sobre su función biológica vinculada a la procreación.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Es obvio que este principio pseudo-ético contradice la ley moral natural tal como ésta es expuesta por la Iglesia Católica, la que enseña que -desde el punto de vista ético- la relación sexual tiene dos finalidades o significados inseparables: el significado unitivo (la unión de los cónyuges) y el significado procreativo (la apertura al don de los hijos). El proyecto en cuestión no sólo disocia ambos significados, subestimando el significado procreativo, sino que tampoco respeta el significado unitivo, puesto que en ningún momento enmarca el ejercicio de la sexualidad dentro de la unión matrimonial. Se manifiesta así una fuerte tendencia a una ética individualista, subjetivista y hedonista. Más allá de sus opiniones personales, los Señores Legisladores deberían reflexionar profundamente sobre las consecuencias que tendría la adhesión formal del Estado uruguayo a una ética de esta clase, tan cuestionable y controvertida. Esta adhesión representaría un grave atentado a la laicidad rectamente entendida.&lt;br /&gt;Dentro del Artículo 3º, destacaremos algunos literales:&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;“b) reconocer el derecho de toda persona a procurar su satisfacción sexual durante todo su ciclo vital según sus propias necesidades y preferencias, siempre que resulten respetados los derechos de terceros involucrados.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Según este literal, los “derechos sexuales” incluyen un supuesto derecho al placer sexual, procurado sin ningún tipo de barreras éticas, salvo el caso del daño directo a otros. Este principio pseudo-ético, desarrollado con coherencia, conduciría a extremos evidentemente inhumanos, como el sado-masoquismo, la zoofilia, la necrofilia, algunas formas de pedofilia, etc. Nos enfrentamos pues a una antropología netamente individualista. En la exposición de motivos del proyecto se encuentra otra muestra notable de esta antropología individualista: &lt;em&gt;“Por otro lado, una de cada cuatro mujeres nunca ha consultado al ginecólogo por motivos vinculados a su autocuidado, sin mediación de su rol materno. […] Las mujeres que completan 12 años de estudio, muestran un mayor nivel de autocuidado. Se manifiesta así el estereotipo de género de “ser para los demás”, “cuidar de los otros”, en detrimento de “ser para sí”, “cuidarse a sí misma”, que sólo parece debilitarse con el acceso a estudios superiores.”&lt;/em&gt; De aquí parece deducirse que, según la filosofía que se pretende oficializar, “ser para los demás” no es una virtud moral, sino un “estereotipo de género” que habría que erradicar, y “ser para sí” no es la inmoralidad por excelencia (el egoísmo), sino una actitud apropiada, que todo el aparato del Estado deberá promover.&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;"c) combatir las discriminaciones de orden cultural que impidan la toma de decisiones autónomas y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;¿Qué se entiende aquí por “decisiones autónomas”? Probablemente se trate de decisiones libres de toda referencia a un orden moral objetivo, es decir de decisiones amorales.&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;“d) Combatir toda forma de violencia sexual y otras presiones de carácter físico, social, económico o cultural en el ejercicio de la sexualidad.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Sería interesante saber si -por ejemplo- la doctrina católica sobre la inmoralidad de los actos homosexuales es una de las presiones de carácter cultural sobre el ejercicio de la sexualidad que el Estado uruguayo asumiría el deber de combatir. Se insinúa aquí un grave atentado contra la libertad religiosa, de pensamiento y de expresión de los uruguayos.&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;“e) Reconocer y promover el derecho y la obligación de hombres y mujeres, cualquiera sea su edad, a controlar responsablemente su sexualidad por los medios más adecuados y compatibles con sus convicciones.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Aquí, además del subjetivismo ético, se insinúa un grave atentado contra la patria potestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Artículos 4º y 5º definen los objetivos generales y específicos de las políticas y programas de salud sexual y reproductiva.&lt;br /&gt;Uno de esos objetivos generales es el siguiente: Art. 4º lit. d): &lt;em&gt;“Capacitar a las y los docentes de los ciclos primario, secundario y terciario para la promoción del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos como parte de una ciudadanía plena.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Nótese que se pretende que los docentes no sólo instruyan a los niños y adolescentes, sino que promuevan el ejercicio de sus “derechos sexuales y reproductivos”, lo cual abre perspectivas realmente funestas.&lt;br /&gt;Además, según la exposición de motivos, el Estado asumiría como deber fundamental el de &lt;em&gt;“garantizar la educación sexual a todos los niveles del sistema educativo formal, informal y no formal como herramienta sustancial para la promoción de una sexualidad plena y saludable.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;No es aventurado suponer que se pretende utilizar todo el sistema educativo para difundir la ética individualista y hedonista que sustenta este proyecto de ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se equivoca absolutamente quien piense que los ocho artículos ya aprobados por la Comisión de Salud Pública del Senado son irrelevantes porque aún no se ha tocado directamente el tema del aborto. Como lo hemos mostrado más arriba, esos artículos constituyen el núcleo ideológico del proyecto, del cual se desprenden luego sus disposiciones concretas, como por ejemplo la legalización del aborto voluntario.&lt;br /&gt;Puede parecer sorprendente que un texto legal que violenta tan profundamente la mentalidad y las costumbres de amplios sectores del pueblo uruguayo haya sido aprobado por unanimidad por Senadores pertenecientes a los tres mayores partidos políticos del país. Esto es un indicio más de la gran desproporción existente entre la importancia histórica y social de la religión católica (mayoritaria en el Uruguay) y la notoria debilidad política de los católicos.&lt;br /&gt;Sin embargo, no es hora de quejarse ni de lamentarse. Si hemos llegado hasta esta situación es porque -muy a menudo y durante mucho tiempo- la mayoría de los católicos han dejado de lado (prácticamente) parte de sus convicciones morales más profundas cuando les ha tocado actuar en el ámbito público o político. Tanto le hemos hecho el juego al secularismo, tanto ha calado éste dentro de nosotros mismos, que a veces sentimos que estamos haciendo algo incorrecto al profesar nuestros principios cristianos en esos ámbitos, cuando en realidad sólo estamos haciendo uso de nuestros inalienables derechos.&lt;br /&gt;Resulta urgente, pues, que los católicos uruguayos despertemos de nuestro actual letargo y pasividad, que rápidamente nos organicemos y movilicemos para defender, junto con las personas no católicas que reconocen la ley moral natural, el derecho humano fundamental a la vida y la recta concepción del hombre, el matrimonio, la familia y la sociedad.&lt;br /&gt;Por último, hemos de tomar nota cuidadosamente de las actuaciones de cada legislador y de cada político en estos asuntos y tenerlas muy presentes en cada ocasión en que seamos convocados a las urnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 5 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está refererido al aborto.&lt;br /&gt;Estamos comentando el proyecto de Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, que está siendo considerado por la Comisión de Salud Pública del Senado uruguayo.&lt;br /&gt;Recordemos rápidamente algunos de los principales errores del proyecto de ley en cuestión:&lt;br /&gt;• Autoriza el aborto por la sola voluntad de la mujer hasta las 12 semanas de gravidez&lt;br /&gt;• Autoriza el “aborto terapéutico” y el “aborto eugenésico” en cualquier momento&lt;br /&gt;• Desestima absolutamente la voluntad del padre de la criatura&lt;br /&gt;• Establece el aborto como “acto médico”&lt;br /&gt;• Limita y viola el derecho a la objeción de conciencia&lt;br /&gt;• Obliga a todas las instituciones de asistencia médica a realizar abortos&lt;br /&gt;• Obliga a los Jueces a autorizar abortos&lt;br /&gt;Recordemos también que el número 470 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica enseña que el quinto mandamiento prohíbe, como gravemente contrario a la ley moral &lt;em&gt;“el aborto directo, querido como fin o como medio, así como la cooperación al mismo, bajo pena de excomunión, porque el ser humano, desde el instante de su concepción, ha de ser respetado y protegido de modo absoluto en su integridad”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Esta doctrina se refiere a todas las formas de aborto directo: aborto quirúrgico, aborto químico, etc. Pero cabría preguntarse cuál debe ser la actitud del Estado ante el aborto. La ley civil no puede ni debe penalizar todos los actos moralmente desordenados (por ejemplo, todas las mentiras). ¿No sería conveniente que la ley civil permita el aborto, aunque la ley moral lo condene?&lt;br /&gt;La ley que prohíbe y penaliza el aborto no está fundada en los dogmas de la fe católica, sino en el orden moral objetivo, que todo ser humano (cualquiera que sea su religión) puede conocer por medio de la recta razón. El proceso racional que lleva a concluir que el aborto debe ser penalizado por el Estado consta esencialmente de cuatro pasos, que se refieren respectivamente al orden biológico, al orden antropológico, al orden moral y al orden político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El primer paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la ciencia, concretamente de la biología.&lt;/strong&gt; Los enormes avances de la embriología y de la genética durante el siglo XX ya no dejan lugar a ninguna duda: desde el punto de vista científico es una verdad perfectamente demostrada que el embrión humano es un ser humano desde su concepción. La tesis proabortista de que el embrión (y luego el feto) es parte del cuerpo de la mujer embarazada carece de todo valor científico. En la concepción surge un nuevo individuo de la especie humana, un ser humano distinto del padre y de la madre, único e irrepetible, dotado de la capacidad de desarrollarse de un modo gradual, continuo y autónomo. El embrión humano no es un ser humano en potencia sino un ser humano en acto: embrionario en acto y adulto en potencia.&lt;br /&gt;Quienes se empeñan en negar esta evidencia científica y proponen como comienzo de la vida humana otros momentos del desarrollo embrionario lo hacen movidos por intereses ideológicos. Así, por ejemplo, es totalmente arbitrario fijar el comienzo del embarazo en la anidación (que ocurre aproximadamente dos semanas después de la fecundación). Esta falsa definición procura eliminar las barreras éticas que deberían impedir la manipulación de embriones humanos durante ese período crucial. Así se puede negar con toda frescura que las píldoras o los dispositivos que impiden la anidación interrumpen un “embarazo”. Pero es científicamente innegable que cuando se impide la anidación se destruye una vida humana; y esto debe ser llamado propiamente “aborto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El segundo paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la filosofía, concretamente de la antropología filosófica.&lt;/strong&gt; En este punto se puede establecer que todo ser humano es también una persona humana y tiene toda la dignidad que le corresponde a cualquier persona humana. No hay razones válidas para negar la personalidad del ser humano en las primeras fases de su existencia. Todo ser humano es persona humana y viceversa.&lt;br /&gt;Los defensores del derecho a la vida debemos evitar el grave error de caer en la tentación antimetafísica, que en este punto se manifiesta por la renuencia o la renuncia a afirmar que el ser humano no nacido es una persona humana. La ciencia biológica obliga sin lugar a dudas a reconocer en el ser humano no nacido a un individuo de la especie humana; pero a pesar de esto hay quienes ponen en duda o niegan que este individuo humano sea una persona humana. La recta reflexión filosófica, sin embargo, conduce a reconocer que es imposible que un ser humano no sea persona humana. Sin esta afirmación de índole metafísica no es posible fundar una correcta antropología y sin una correcta antropología no es posible descubrir el verdadero fundamento de las normas éticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El tercer paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la filosofía moral o ética.&lt;/strong&gt; La persona humana descubre su obligación moral mediante un proceso cognoscitivo que abarca las siguientes etapas:&lt;br /&gt;En primer lugar, la conciencia moral reconoce como verdad evidente la norma moral fundamental: debo hacer el bien y evitar el mal.&lt;br /&gt;En segundo lugar, la razón humana es capaz de conocer con certeza el bien moral o el mal moral de determinadas clases de actos humanos, reconociendo así las normas morales particulares. Por ejemplo, se puede establecer de un modo indudable que existe el deber moral de respetar la vida de toda persona humana inocente. Del mismo modo se puede deducir que el aborto es un homicidio.&lt;br /&gt;En tercer lugar, la razón humana puede determinar si un acto humano concreto está de hecho comprendido o no dentro de la clase de actos humanos que una norma moral dada prescribe o proscribe. Por ejemplo, la persona puede reconocer claramente si lo que está haciendo es o no es un aborto voluntario y por tanto un homicidio.&lt;br /&gt;Al cabo de este proceso intelectual, se llega a una conclusión: tengo la obligación moral de hacer esto o de no hacer aquello.&lt;br /&gt;En nuestro caso, este razonamiento puede ser esquematizado así: Debo evitar el mal. El homicidio es malo. El aborto voluntario es un homicidio. Por lo tanto el aborto voluntario es malo y debo evitar cometerlo. Determinado acto concreto es un aborto voluntario. No debo cometer ese acto concreto.&lt;br /&gt;En este punto se debe evitar el grave error del subjetivismo moral, que asume la existencia de una separación absoluta entre el orden del ser (u orden ontológico) y el orden del deber (u orden moral). La ley moral no es una convención arbitraria impuesta al hombre extrínsecamente por medio de un consenso social o por cualquier otro medio. Se trata de una expresión de nuestra propia naturaleza humana. Es la ley intrínseca que rige nuestro desarrollo en cuanto personas. No corresponde entonces separar radicalmente el conocimiento objetivo de las cosas de su valoración, vista como algo puramente subjetivo, sentimental o emocional. Los valores están en las cosas mismas y por eso la razón humana, que puede conocer con certeza la verdad de lo real, puede conocer con certeza también los valores. Por lo tanto puede conocer con certeza el bien moral y el mal moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El cuarto paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la moral social, más concretamente de la filosofía política. &lt;/strong&gt;Habiendo establecido en el paso anterior que el aborto es inmoral, ahora debemos determinar si también debe ser ilegal, o sea si el Estado debe prohibirlo y penalizarlo. Los derechos humanos son la contracara de los deberes humanos. Mis derechos son los deberes que los demás seres humanos tienen para conmigo. Dado que existe el deber moral de respetar la vida humana, existe también el derecho humano a la vida. El Estado existe para cuidar y promover el bien común de la sociedad y para ello debe ante todo defender los derechos humanos, en particular el derecho a la vida, necesario para poder ejercer todos los demás derechos humanos. De aquí se deduce que el Estado no puede permitir el aborto sin atentar gravemente contra su propia razón de ser. Por lo tanto el Estado debe prohibir el aborto; y, como una prohibición sin una pena correspondiente es ineficaz, también debe penalizarlo adecuadamente.&lt;br /&gt;En este punto debemos evitar dos graves errores:&lt;br /&gt;· El primer error consiste en concebir al Estado como una entidad moralmente neutra. El Estado es una estructura social formada en última instancia por personas humanas; y la actividad humana, considerada globalmente, nunca es ni puede ser moralmente neutra. El Estado tiene la obligación de promover el bien común y para ello debe respetar el orden moral objetivo.&lt;br /&gt;· El segundo error consiste en considerar el relativismo como una condición necesaria para el ejercicio de la democracia. Así todo ciudadano con convicciones morales firmes es tachado falsamente de fundamentalista o intolerante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Si has cometido uno o más abortos o has cooperado en ellos, no caigas en la tentación de la desesperación. Jesucristo murió en la cruz por tus pecados y por los míos, para nuestra salvación, reconciliando a la humanidad caída con Dios. Él nos enseña que Dios es un Padre rico en misericordia, siempre dispuesto a perdonar al pecador arrepentido.&lt;br /&gt;Aunque nunca hayas tenido relación alguna con el crimen del aborto, no te quedes de brazos cruzados, en una actitud de auto-complacencia. El verdadero amor no tiene ningún límite superior. Siempre se puede hacer algo más por los demás. ¡Cuánto falta por hacer en el terreno de la educación moral de los jóvenes y del apoyo a las madres solteras o a los matrimonios que sienten la tentación de acabar con la vida del hijo que han concebido! En estas tareas los católicos pueden cooperar con muchas personas no católicas de buena voluntad.&lt;br /&gt;Si eres católico, recuerda que tienes la obligación moral de que tu compromiso político sea acorde con la doctrina católica. No seas incoherente. No des o no vuelvas a dar tu voto a partidos, sectores o candidatos que apoyen la legalización del aborto. Infórmate bien acerca de las distintas propuestas políticas y ten muy en cuenta las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia a la hora de decidir tu voto en conciencia. Hay verdades que todo católico debe creer firmemente, aunque no hayan sido definidas en forma solemne como dogmas, porque el Magisterio de la Iglesia, por medio de su enseñanza ordinaria, las propone como parte de la Divina Revelación y por ende como definitivas. Éste es el caso de la condena moral del aborto. La Iglesia ha sostenido siempre esa postura y no la variará jamás. En la medida de tus posibilidades, participa activamente como ciudadano en los asuntos públicos, procurando que el derecho a la vida y todos los derechos del hombre y de la familia sean respetados en toda circunstancia.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios Padre que crezca en ti el empeño por defender y promover el derecho a la vida de todos los seres humanos, desde la concepción hasta la muerte.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 5 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén contigo y con tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;30 de julio de 2007&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-8720478358744278990?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/8720478358744278990/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=8720478358744278990' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8720478358744278990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8720478358744278990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-507-el-aborto.html' title='Programa Nº 5/07: El aborto'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-2145672128698569439</id><published>2007-08-19T08:06:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T08:13:50.562-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 4/07: Creo en Jesucristo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Buenas noches. Les doy la bienvenida al programa Nº 4 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la fe en Jesucristo, Hijo de Dios encarnado, el Redentor del hombre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En primer término, veremos que Jesús de Nazaret es una figura histórica, no un mito.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Aunque la tesis sobre la inexistencia histórica de Jesús está completamente desacreditada en el nivel académico, continúa siendo divulgada en el nivel popular. Por eso le dedicaremos alguna atención.&lt;br /&gt;El Nuevo Testamento y la Tradición apostólica bastan y sobran para demostrar sin lugar a dudas la existencia de Jesús. Sin embargo, para aquellos que sospechan obsesivamente de todo testimonio cristiano, resultará interesante saber que también existen unos cuantos testimonios antiguos de escritores paganos y judíos acerca de Jesús.&lt;br /&gt;Veamos dichos testimonios:&lt;br /&gt;· El historiador judío Tito Flavio Josefo, del siglo I, se refirió a Jesús en dos pasajes de sus “Antigüedades judías”.&lt;br /&gt;· A fines del siglo I, el sirio Mara ben Sarapión se refirió a Jesús en una carta a su hijo.&lt;br /&gt;· Todavía en el siglo I, el historiador samaritano Thallos aludió en sus escritos a las tinieblas que sobrevinieron en ocasión de la muerte de Jesús.&lt;br /&gt;· Hacia el año 112, Plinio el Joven escribió una carta al emperador Trajano mencionando tres veces a Cristo, a propósito del culto cristiano.&lt;br /&gt;· Hacia el año 116, el historiador romano Tácito mencionó a Cristo en el libro XV de sus Anales, al referirse al incendio de Roma del año 64 y a la persecución de los cristianos por parte del emperador Nerón.&lt;br /&gt;· Hacia el año 120, el historiador romano Suetonio mencionó a Cristo en una obra llamada "Sobre la vida de los Césares", al referirse a la expulsión de los judíos de Roma por orden del Emperador Claudio, a la que se alude también en Hechos de los Apóstoles 18, 2.&lt;br /&gt;· En la segunda mitad del siglo II, el escritor Luciano de Samosata se refirió a Jesús en dos sátiras burlescas, llamadas "Sobre la muerte de Peregrino" y "Proteo".&lt;br /&gt;· El Talmud, compendio de la antigua literatura rabínica, contiene varias referencias a Jesús, inspiradas por una actitud anticristiana que les da un carácter calumnioso. No obstante, es útil para la investigación histórica sobre Jesús, no tanto por lo que afirma de él falsamente, sino por todo lo que supone: la existencia histórica de Jesús, su condena a muerte con intervención de las autoridades religiosas judías, sus milagros (rechazados como producto de la magia), etc.&lt;br /&gt;Ocho testigos paganos y judíos en dos siglos no es mucho, pero es suficiente para confirmar la existencia histórica de Jesús y algunos datos básicos que los Evangelios nos ofrecen sobre Él. En general lo que estos autores escriben sobre Cristo no es muy favorable, pero esto es exactamente lo que cabía esperar de ellos, según su mentalidad.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc369161996"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc369143078"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc369142956"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc368659502"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc368649443"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc367344520"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc366256525"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc365218743"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc365216543"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En segundo término, consideraremos la historicidad de los milagros de Jesús.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Aplicaremos a los relatos evangélicos de milagros los criterios de autenticidad utilizados por la ciencia histórica:&lt;br /&gt;1. El criterio del testimonio múltiple establece que un testimonio concordante, que procede de fuentes diversas y no sospechosas de estar intencionalmente relacionadas entre sí, merece ser reconocido como auténtico. Este criterio se cumple en nuestro caso, porque los cuatro Evangelios dan testimonio de los milagros de Jesús y no proceden de una única fuente literaria.&lt;br /&gt;2. Este testimonio múltiple es reforzado por el hecho de que entre los Evangelios hay diferencias en lo accidental y acuerdo en lo esencial. La diversidad en los detalles y en la interpretación de los hechos proceden de los redactores de los Evangelios, mientras que el peso de la tradición se hace sentir en el acuerdo de fondo sobre la realidad del hecho conservado.&lt;br /&gt;3. También se aplica a nuestro caso el criterio de discontinuidad: un dato evangélico que no puede ser reducido a las concepciones del judaísmo o a las de la Iglesia primitiva puede ser considerado como auténtico desde el punto de vista histórico. Es claro que los milagros de Jesús, en cuanto signos de su identidad divina, no cuadran bien con las ideas de los distintos grupos religiosos judíos de la época. Pero también hay aspectos de los Evangelios referidos a los milagros que no pueden ser explicados a partir de la Iglesia primitiva, sin referencia a Jesús. Por ejemplo, los Evangelios dan cuenta de que los enemigos de Jesús reconocieron sus exorcismos, pero los interpretaron como acciones diabólicas. Semejante acusación contra Jesús no pudo ser inventada por la comunidad cristiana.&lt;br /&gt;4. La historicidad de los milagros de Jesús también se manifiesta en su conformidad con sus enseñanzas. El tema fundamental de la enseñanza de Jesús es el Reino de Dios. Es posible considerar como históricamente seguros los dichos y hechos de Jesús que están íntimamente ligados a este tema. Y precisamente los milagros de Jesús son signos de la llegada del Reino de Dios.&lt;br /&gt;5. Otro criterio de historicidad se refiere al hecho de que en todos los milagros del Evangelio es posible apreciar un mismo estilo, el estilo de Jesús. El estilo de Jesús es el sello inimitable de su persona sobre todo lo que dice y lo que hace. El estilo de sus milagros es idéntico al de su enseñanza; está impregnado de sencillez, sobriedad y autoridad a la vez.&lt;br /&gt;6. También es aplicable el criterio de la inteligibilidad interna: cuando un dato evangélico está perfectamente inserto en su contexto y además es totalmente coherente en su estructura interna, se puede presumir que se trata de un dato históricamente auténtico. Esto se da en nuestro caso. Los milagros y la predicación de Jesús constituyen una unidad indisoluble, ya que ambos manifiestan la venida del Reino de Dios. Los relatos de milagros ocupan un lugar tan considerable en los Evangelios y están tan íntimamente ligados a su trama que no es posible rechazarlos sin rechazar los Evangelios en bloque, cosa que no es razonable desde el punto de vista histórico.&lt;br /&gt;7. Por último, aplicaremos el criterio de explicación necesaria: si ante un conjunto considerable de datos, que exigen una explicación coherente y suficiente, se ofrece una explicación que ilumina y armoniza todos sus elementos (que de otro modo seguirían siendo un enigma), podemos concluir que estamos en presencia de una explicación auténtica. También esto se cumple en nuestro caso. En los Evangelios, los milagros de Jesús son un dato insoslayable, que exige una explicación. En el Evangelio de Marcos, excluyendo los capítulos de la Pasión, los relatos de milagros abarcan el 47% del texto. En el Evangelio de Juan, los doce primeros capítulos descansan por entero sobre siete “signos” de Jesús. Eliminar los milagros equivaldría a destruir el Evangelio de Juan. En los cuatro Evangelios es posible distinguir 67 relatos de milagros (correspondientes a 34 milagros diferentes), 28 sumarios de milagros y 51 discusiones o alusiones referentes a los milagros. Muchos de estos relatos mencionan el carácter público de los milagros de Jesús. Sólo los milagros pueden explicar el gran entusiasmo que Jesús suscitó en el pueblo y la presentación de Jesús como taumaturgo en la primera predicación apostólica. Ni siquiera los enemigos de Jesús negaron que Jesús hiciera milagros. No discutían su actividad de exorcista y taumaturgo, sino la autoridad que reivindicaba apoyándose en esa actividad. El Evangelio de Juan indica los muchos milagros de Jesús (y especialmente la resurrección de Lázaro) como causa directa de la decisión de las autoridades judías de dar muerte a Jesús. Esto es tanto más significativo cuanto que muchos de los grupos judíos de la época rechazaban los milagros o desconfiaban de ellos.&lt;br /&gt;La convergencia de los siete criterios de historicidad antes enunciados constituye una prueba difícilmente rechazable de la solidez histórica de los milagros de Jesús.&lt;br /&gt;Los milagros de Jesús no lo acreditan como un simple profeta o Mesías humano, sino que manifiestan su gloria de Hijo único de Dios. Todos los valores significativos del milagro están unidos a Jesús, el signo por excelencia. Él mismo en persona es el Reino de Dios que ha llegado, el cumplimiento de las promesas, la presencia de la misericordia de Dios. Los milagros de Jesús están ordenados a revelar y hacer creíble el misterio de la persona de Cristo, que es el misterio de su origen en Dios Padre, de su unidad con Él y de la misión que el Padre le encomendó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En tercer término, nos referiremos a la divinidad de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los testigos de Jehová creen que Jesús, el Hijo de Dios, es un ser divino, pero no es Dios. Más exactamente, se trataría del arcángel San Miguel, la principal creatura de Dios. Esta doctrina es contraria a la razón: si el Hijo es verdaderamente un ser divino, entonces su esencia es la esencia divina y por lo tanto es Dios. La idea de un "ser divino distinto de Dios" es auto-contradictoria.&lt;br /&gt;Dado que los testigos de Jehová creen en la inspiración divina de la Biblia, presentaremos pruebas de la divinidad de Cristo basadas en la Sagrada Escritura. Nuestro razonamiento es el siguiente: la Biblia enseña la verdad y la Biblia enseña que el Hijo es Dios. Por lo tanto, el Hijo es Dios.&lt;br /&gt;El Nuevo Testamento, escrito según todos los expertos en el siglo I, afirma inequívocamente, muchas veces y de muchas maneras, la divinidad de Cristo.&lt;br /&gt;Para no extendernos demasiado, mencionaremos sólo siete textos del Nuevo Testamento que explicitan claramente que el Hijo es Dios:&lt;br /&gt;· Juan 1,1: &lt;em&gt;"En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Juan 20,28: &lt;em&gt;"Tomás le contestó: `Señor mío y Dios mío´."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Romanos 9,5: &lt;em&gt;"y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Filipenses 2,5-11: &lt;em&gt;"Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Tito 2,13: &lt;em&gt;"aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Hebreos 1,8: &lt;em&gt;"Pero del Hijo: `Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos´"&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Apocalipsis 1,8: &lt;em&gt;"Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, Aquel que es, que era y que va a venir´, el Todopoderoso."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Para eludir la evidente conclusión de que el Hijo es Dios, los testigos de Jehová proponen nuevas traducciones o nuevas interpretaciones del texto sagrado. En cuanto a las nuevas traducciones de los testigos de Jehová, hay un amplísimo consenso entre expertos de todas las tendencias religiosas acerca de que la versión de la Biblia utilizada por los testigos (llamada "Traducción del Nuevo Mundo") ha introducido numerosas adulteraciones y tergiversaciones del texto bíblico, para tratar de ocultar las discordancias entre ese texto y la doctrina de la secta. En cuanto a las nuevas interpretaciones de los testigos de Jehová, cabe subrayar que los testigos interpretan la Biblia fuera de toda la Tradición de la Iglesia, guiados únicamente por las autoridades de la secta, las cuales desde Charles Russell en adelante se han considerado a sí mismas (sin ningún fundamento) como únicos intérpretes autorizados de la Palabra de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 4 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la fe en Jesucristo, Hijo de Dios.&lt;br /&gt;El cristianismo no es un producto de la inquietud religiosa del hombre. En Jesucristo, Dios mismo viene al encuentro del hombre, le revela su Misterio y le comunica su Vida. Jesús es la "&lt;em&gt;luz verdadera que ilumina a todo hombre&lt;/em&gt;". Él nos ha revelado la verdad sobre el bien del hombre y se ha presentado a Sí mismo diciendo: "&lt;em&gt;Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad; es reconocer a Dios como único Señor y obedecerlo, cumpliendo los mandamientos del amor a Dios y del amor al prójimo. No hay oposición entre la conciencia y la verdad, ni entre la libertad y la ley moral. Las normas morales, universales e inmutables, están al servicio de la persona y de la sociedad.&lt;br /&gt;El Nuevo Testamento une salvación y verdad, cuyo conocimiento libera y, por consiguiente, salva. Como nos dice San Pablo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Dios, nuestro Salvador,... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos"&lt;/em&gt; (1 Timoteo 2,3-6).&lt;br /&gt;La verdad cristiana, antes que una doctrina, es un acontecimiento de salvación: el encuentro con Cristo. El problema del hombre se esclarece a la luz de la experiencia del encuentro con Cristo, que todo lo renueva. El cristiano es el hombre que ha tenido esa experiencia y ha recibido el don del Espíritu, que lo impulsa a seguir a Cristo y a dar testimonio de Él ante el mundo.&lt;br /&gt;La experiencia de Cristo no es sólo personal, sino también eclesial. El depósito de la fe revelada por Cristo es custodiado por la Iglesia católica y apostólica. El Papa y los Obispos en comunión con él enseñan la verdad revelada con la autoridad de Cristo y la asistencia del Espíritu Santo. Al pronunciarse de manera clara sobre las principales cuestiones doctrinales y morales, la Iglesia brinda al mundo un servicio que éste necesita con urgencia: el servicio de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Continuemos ahora con una reflexión sobre Jesucristo, Dios Salvador.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;"Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que soy yo?' Ellos le dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.' Y él les preguntaba: 'Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?' Pedro le contesta: 'Tú eres el Cristo'."&lt;/em&gt; (Marcos 8,27-29).&lt;br /&gt;También a cada uno de nosotros Jesús nos plantea hoy la misma pregunta que hizo a sus discípulos: "¿Quién dices tú que soy yo?". Y también hoy Jesús recibe diversas respuestas: eres sólo un gran hombre, tal vez el mayor de todos; eres un mensajero de Dios semejante a otros (Moisés, Buda, Mahoma, etc.); eres el Hijo de Dios hecho hombre...&lt;br /&gt;Esta pregunta de Jesús sobre Sí mismo no puede dejarnos indiferentes, porque quien la plantea pretende tener una relación especialísima con Dios y su pretensión no puede ser descartada fácilmente.&lt;br /&gt;Jesús nació en el seno de un pueblo en cuya historia se había manifestado portentosamente la acción salvadora de Dios y con el cual Dios había establecido una particular relación de alianza. Su venida al mundo supuso el cumplimiento de las antiguas profecías referidas al Mesías (es decir Cristo o Ungido). Enseñó una doctrina nueva, que por sí sola sugiere un origen divino. De Él se decía: "&lt;em&gt;Nadie ha hablado jamás como este hombre&lt;/em&gt;". Fue el primero en llamar a Dios "&lt;em&gt;Abba&lt;/em&gt;", que significa “Papá”. Predicó una moral elevada y exigente, perfeccionando la antigua Ley de Moisés, y vivió en un todo de acuerdo con sus enseñanzas, en incomparable santidad. También se dijo de Él que "&lt;em&gt;todo lo hizo bien&lt;/em&gt;". Realizó muchos milagros. Amó a todos, especialmente a los niños, los pobres, los enfermos y toda clase de marginados. Perdonó a los pecadores y a sus propios enemigos. Y finalmente culminó una vida de total donación y obediencia a Dios Padre entregándose en su pasión y muerte para redimir a todos. Sus discípulos dieron testimonio de que resucitó al tercer día, se les apareció vivo durante cuarenta días y completó entonces sus enseñanzas sobre el Reino de Dios, Reino que Él mismo hizo presente en plenitud en su propia Persona. La Iglesia que Él fundó, cimentada en sus doce apóstoles, continúa extendiéndose por el mundo, según su mandato y con la asistencia que Él le prometió. Hoy sus seguidores somos 2.000 millones, de los cuales 1.100 millones estamos en plena comunión con el sucesor de San Pedro, a quien Jesús escogió para que "apacentara a sus ovejas" y confirmara a sus hermanos en la fe. Esperamos la segunda venida de Jesucristo, cuando Él juzgará a vivos y muertos y consumará el Reino de Dios, que no tendrá fin.&lt;br /&gt;Hay muchas razones para creer en la existencia de Dios, pero el hombre sabe que, librado a sus solas fuerzas, no podrá penetrar en su misterio incomprensible. El mismo hombre, enfrentado al drama del sufrimiento y de la muerte, y envuelto en la culpa del pecado, entrevé que necesita ser iluminado y salvado por Dios. Por eso es razonable que los hombres esperen una revelación divina. Ahora bien, Jesús no sólo colmó esa expectativa, pues Él es la cumbre de la historia de la Revelación, sino que la superó, porque es más que un profeta del Altísimo. La Iglesia nos enseña que Él es una persona divina (el Hijo de Dios Padre), con dos naturalezas (divina y humana) reales y completas. Él es perfecto Dios y perfecto hombre, "&lt;em&gt;igual a nosotros en todo, excepto el pecado&lt;/em&gt;". Al encarnarse, el Hijo de Dios no perdió su condición divina -aunque ésta quedó velada, perceptible sólo a la luz de la fe- y asumió la condición humana, uniendo así íntimamente a los hombres con Dios. Al morir en la cruz destruyó el poder del pecado y al resucitar nos dio la vida divina. Su Pascua es la Alianza nueva y eterna de Dios con todos los hombres, realizada en la Iglesia, a la cual todos son llamados.&lt;br /&gt;Cristo y el cristianismo no tienen parangón. Por eso los cristianos reconocemos a Jesucristo como único Salvador del mundo y proponemos el encuentro con Él -que está vivo- como el camino de conversión, comunión y solidaridad. Sólo Él tiene palabras de vida eterna. Conozcámoslo, amémoslo y sigámoslo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Realmente la Palabra de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria. Jesús de Nazaret es una figura histórica muy bien conocida, que vivió en una época y en una región bien determinadas. Todo el Nuevo Testamento y toda la literatura cristiana antigua nos da un testimonio de fe acerca de Él, pero esos testimonios tienen también un fuerte valor histórico. Además bastantes autores paganos y judíos antiguos confirman la verdad de la existencia histórica de Jesús y de algunos de los datos básicos que los Evangelios nos proporcionan sobre su vida y su muerte.&lt;br /&gt;Según la confesión de fe del Apóstol San Pedro, sólo Cristo tiene palabras de vida eterna. Él es el Hijo unigénito de Dios, el Hijo amado por el Padre, el que nos transmite la palabra de salvación pronunciada por el Padre desde toda la eternidad. Él es nuestro único Maestro, el dispensador de la Sabiduría de Dios. Escuchémoslo y sigámoslo con confianza.&lt;br /&gt;Te invito a evitar las tentaciones del racionalismo, que rechaza los milagros, y del modernismo, que tiende a reducirlos a simples prodigios. Dios, Creador y Señor del universo, puede intervenir libremente en el mundo, superando las potencialidades de la naturaleza. Los criterios de autenticidad histórica, aplicados a los relatos de milagros de Jesús, permiten concluir que esos relatos tienen valor histórico. Estos milagros realmente acontecidos dan un aval divino a la pretensión de Jesús de ser el Hijo de Dios; acreditan que Él es verdaderamente el enviado por el Padre para la salvación del mundo. Mediante sus milagros, narrados en los Evangelios, hoy Jesucristo te llama a la fe en Él y a la conversión, condiciones indispensables para acceder al Reino de Dios.&lt;br /&gt;En nuestro ambiente cultural, tan contaminado de relativismo, se hace a veces difícil percibir el esplendor de la verdad de la religión cristiana, de su doctrina de la fe y de su doctrina moral. Te exhorto por lo tanto a nadar contra la corriente. No caigas en la tentación de negar la existencia de la verdad en general y de la verdad religiosa en particular. Resiste la persistente y falsa insinuación de que en el fondo todas las religiones son iguales y no hay ninguna más verdadera o mejor que otra. Escucha la voz de Jesucristo, el único Redentor del hombre, el único Salvador del mundo. Su voz es la voz del Hijo unigénito de Dios, del Hijo amado del Padre. Contempla Su rostro adorable y ve en él la imagen visible de Dios invisible. Mira sus llagas y recuerda que Él es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, el que en la cruz murió para salvarte.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo, ruego a Dios Padre que te conceda conocer cada vez más a Jesús de Nazaret, el Redentor del hombre, y crecer en el amor y el seguimiento de Jesús.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 4 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén con todos ustedes y sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;23 de julio de 2007&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-2145672128698569439?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/2145672128698569439/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=2145672128698569439' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2145672128698569439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/2145672128698569439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/08/programa-n-407-creo-en-jesucristo.html' title='Programa Nº 4/07: Creo en Jesucristo'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-8927280244949981440</id><published>2007-07-17T06:43:00.000-03:00</published><updated>2007-07-17T06:48:58.800-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 3/07: El hombre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 3 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido al ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes dicen que la Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra. Intentaré poner de manifiesto que esa concepción, que lamentablemente se difunde cada día más, choca frontalmente contra la cosmovisión cristiana; porque la doctrina cristiana enseña exactamente lo contrario: El hombre no pertenece a la Tierra; la Tierra (con todos los seres animados e inanimados que la conforman) pertenece al hombre.&lt;br /&gt;Ya en el siglo IV AC Aristóteles descubrió que cada cosa tiene una causa eficiente (que la origina) y una causa final (a la cual tiende). Todo lo que es, es por algo y para algo. Este principio, que vale para cada cosa, vale también para el conjunto de todas las cosas. También el universo tiene una causa y un fin. Trataremos de hallar la finalidad o razón de ser del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer término veremos que el Universo es para la vida.&lt;br /&gt;Hace unos 15.000 millones de años ocurrió el &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt;, la Gran Explosión que inició el devenir del universo material, el cual, desde entonces, se ha expandido continuamente. Ése fue el comienzo absoluto de la historia del mundo. La ciencia es incapaz de explicar el origen de la pequeñísima esfera, inmensamente densa y caliente, que contenía toda la materia y la energía del universo y que explotó a la hora cero del mundo. El creyente, en cambio, conoce una explicación clara y sencilla: "&lt;em&gt;En el principio creó Dios el cielo y la tierra.&lt;/em&gt;" (Génesis 1,1). El instante de la Gran Explosión es, muy probablemente, el momento en que Dios creó de la nada todo lo visible y lo invisible.&lt;br /&gt;A lo largo de miles de millones de años, la materia del universo en expansión se fue enfriando; lentamente fueron surgiendo las galaxias y luego las estrellas y los planetas. Nuestra galaxia (la Vía Láctea) nació unos mil millones de años después del Big Bang; nuestra estrella (el Sol) y nuestro planeta (la Tierra) nacieron juntos hace unos 4.500 millones de años.&lt;br /&gt;El universo en expansión fue generando los distintos elementos químicos: primero los más livianos (hidrógeno y helio) y luego otros más pesados. Los elementos, al combinarse entre sí, fueron generando sustancias cada vez más complejas, hasta llegar a producir aminoácidos, compuestos esenciales para la vida. Por fin, en un oscuro rincón del universo (nuestra Tierra), que reunía las condiciones adecuadas, aparecieron las primeras formas de vida.&lt;br /&gt;Los creyentes pensamos que ha sido necesaria una intervención especial de Dios para crear la vida, porque ésta no pudo surgir de la materia inerte (nadie puede dar lo que no tiene). Los materialistas, en cambio, sostienen que la vida fue generada espontáneamente, por medio de reacciones químicas que sólo fueron posibles en unas circunstancias determinadas, muy excepcionales. Nadie ha demostrado jamás que eso haya sucedido, por lo cual esa teoría no pasa de ser una especulación. Nunca se ha producido artificialmente ningún ser vivo, ni siquiera un virus, el más sencillo de los seres vivos. Todos los seres vivos que conocemos proceden de otros seres vivos, a través de una larguísima cadena cuyo primer origen desconoce la ciencia experimental.&lt;br /&gt;Los seres vivos, aun siendo tan escasos, pequeños y frágiles, son las cosas más evolucionadas, complejas y valiosas del universo. Son en sí mismos superiores a la materia inerte. Al contemplar el vastísimo movimiento que comenzó con el &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt; y culminó con la aparición de la vida sobre la Tierra, la razón humana llega casi inmediatamente a esta conclusión: la vida es la razón de ser del Universo. Ella explica todo lo anterior a ella y le da sentido.&lt;br /&gt;La vida no es un producto casual y sin importancia de un juego cósmico caótico, incesante y absurdo. No es el resultado del choque de fuerzas ciegas, regidas meramente por las leyes del azar. Es el término, deliberadamente querido por el Creador, de un larguísimo proceso que respondió a las leyes naturales que Él, en su infinita sabiduría, dio a su creación. Todo el dilatado proceso que hizo posible la aparición de la vida fue guiado por la amorosa Providencia de Dios: "&lt;em&gt;La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien&lt;/em&gt;." (Génesis 1,12).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo término veremos que, así como el Universo es para la vida, la vida es para el hombre.&lt;br /&gt;Hace unos 3.800 millones de años apareció la vida en los océanos de la Tierra. Los primeros seres vivientes eran muy simples; probablemente eran semejantes a los virus. Pero desde su aparición sobre la Tierra la vida evolucionó constantemente en un sentido de complejidad creciente. A través de una evolución ascendente que insumió miles de millones de años se formaron sucesivamente las bacterias, los protozoarios, los organismos multicelulares, los vertebrados, etc. En torno a los 400 millones de años AC la vida llegó a la tierra firme. Primero las plantas, luego los artrópodos y finalmente los anfibios se adaptaron a la vida terrestre; y dejando el mar, invadieron la tierra. Luego aparecieron los primeros reptiles, que dominaron la tierra hasta que se produjo la extinción de los dinosaurios y comenzó la era del predominio de los mamíferos, que fueron aumentando de tamaño.&lt;br /&gt;Hace unos 60 millones de años surgieron los primeros primates. Los primeros homínidos aparecieron hace unos 4 millones de años. Finalmente surgió en África Oriental el &lt;em&gt;Homo Habilis&lt;/em&gt;, capaz de utilizar y fabricar herramientas. La evolución del Homo Habilis generó sucesivamente el &lt;em&gt;Homo Erectus&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Homo sapiens&lt;/em&gt; (hace al menos 100.000 años) y el hombre moderno (hace unos 40.000 años).&lt;br /&gt;Al surgir el hombre, apareció con él el pensamiento. El hombre es el único ser vivo que es consciente de sí mismo y por lo tanto es el único que puede disponer de sí mismo libremente.&lt;br /&gt;Al contemplar el larguísimo proceso de evolución que terminó con la aparición del hombre y el pensamiento sobre la tierra, una conclusión se impone casi espontáneamente: el hombre es la razón de ser de la vida y del universo material. Explica todo lo anterior a él y le da sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación veremos que el hombre es imagen de Dios y centro del cosmos.&lt;br /&gt;La ciencia experimental ha demostrado que el origen del hombre ha tenido lugar por evolución biológica a partir de primates, pero es incapaz de explicar el origen de la inteligencia y del libre albedrío del hombre, porque ambas facultades son espirituales.&lt;br /&gt;El cristiano sabe cuál es el origen del hombre: Dios lo ha creado, infundiéndole un alma espiritual e inmortal. La creación del hombre por parte de Dios es compatible con la teoría de la evolución biológica, si ésta se mantiene dentro de sus justos límites, como explicación del origen material del cuerpo humano. Dios, en su admirable sabiduría, ha dado al mundo unas leyes naturales que incluyen la evolución biológica. De este modo Dios es el creador de todos los seres vivos, aunque no haya intervenido de un modo milagroso en la formación directa de cada especie vegetal y animal.&lt;br /&gt;Por su cuerpo, el hombre se asemeja a los animales; pero por su espíritu, el hombre se eleva infinitamente por encima de todos los demás seres del universo material. Es el rey de la creación, intrínsecamente superior al resto de ella. El espíritu hace al hombre semejante a Dios, quien es puro espíritu, infinitamente inteligente y libre.&lt;br /&gt;La Biblia nos enseña que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y que lo puso a cargo de la creación entera: &lt;em&gt;"Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. Y Dios los bendijo y les dijo: ``Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.´´"&lt;/em&gt; (Génesis 1,27-28).&lt;br /&gt;El mundo está al servicio de los hombres. Tenemos el derecho y el deber de usarlo, si bien con prudencia y sabiduría, para nuestra autorrealización como personas y como comunidad humana.&lt;br /&gt;Sin embargo es necesario subrayar que el hombre no es el fin último del universo, puesto que Dios creó al hombre por amor, para que viviera eternamente en comunión con Él. Dios es el fin último del hombre y del universo. La cosmovisión cristiana está magníficamente resumida en esta fórmula de San Pablo: &lt;em&gt;"Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios."&lt;/em&gt; (1 Corintios 3,22).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 3 del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado al ser humano.&lt;br /&gt;A continuación leeremos parte del Capítulo 1 de la constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Este capítulo se titula “&lt;em&gt;La dignidad de la persona humana&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El hombre, imagen de Dios&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Creyentes y no creyentes están generalmente de acuerdo en este punto: todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos.&lt;br /&gt;Pero, ¿qué es el hombre? Muchas son las opiniones que el hombre se ha dado y se da sobre sí mismo. Diversas e incluso contradictorias. Exaltándose a sí mismo como regla absoluta o hundiéndose hasta la desesperación. La duda y la ansiedad se siguen en consecuencia. La Iglesia siente profundamente estas dificultades y, aleccionada por la Revelación divina, puede darles la respuesta que perfile la verdadera situación del hombre, dé explicación a sus enfermedades y permita conocer simultáneamente y con acierto la dignidad y la vocación propias del hombre.&lt;br /&gt;La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios. “¿Qué es el hombre para que tú te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que te cuides de él? Apenas lo has hecho inferior a los ángeles al coronarlo de gloria y esplendor. Tú lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo fue puesto por ti debajo de sus pies” (Salmos 8, 5-7).&lt;br /&gt;Pero Dios no creó al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer. Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión de personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás.&lt;br /&gt;Dios, pues, nos dice también la Biblia, “miró cuanto había hecho y lo juzgó muy bueno” (Génesis 1,31).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El pecado&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Creado por Dios en la justicia, el hombre, sin embargo, por instigación del demonio, en el propio exordio de la historia, abusó de su libertad, levantándose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios. Conocieron a Dios, pero no le glorificaron como a Dios. Obscurecieron su estúpido corazón y prefirieron servir a la criatura, no al Creador. Lo que la Revelación divina nos dice coincide con la experiencia. El hombre, en efecto, cuando examina su corazón, comprueba su inclinación al mal y se siente anegado por muchos males, que no pueden tener origen en su santo Creador. Al negarse con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida subordinación a su fin último y también toda su ordenación, tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones con los demás y con el resto de la creación.&lt;br /&gt;Es esto lo que explica la división íntima del hombre. Toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Más todavía, el hombre se nota incapaz de domeñar con eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse como aherrojado entre cadenas. Pero el Señor vino en persona para liberar y vigorizar al hombre, renovándole interiormente y expulsando al príncipe de este mundo, que le retenía en la esclavitud del pecado. El pecado rebaja al hombre, impidiéndole lograr su propia plenitud.&lt;br /&gt;A la luz de esta Revelación, la sublime vocación y la miseria profunda que el hombre experimenta hallan simultáneamente su última explicación.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Constitución del hombre&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador. No debe, por tanto, despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, debe tener por bueno y honrar a su propio cuerpo, como criatura de Dios que ha de resucitar en el último día. Herido por el pecado, experimenta, sin embargo, la rebelión del cuerpo. La propia dignidad humana pide, pues, que glorifique a Dios en su cuerpo y no permita que lo esclavicen las inclinaciones depravadas de su corazón.&lt;br /&gt;No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse no ya como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana. Por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su corazón, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde él personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino. Al afirmar, por tanto, en sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Dignidad de la conciencia moral&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo. La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demás hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al individuo y a la sociedad. Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia, tanto mayor seguridad tienen las personas y las sociedades para apartarse del ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de la moralidad. No rara vez, sin embargo, ocurre que yerra la conciencia por ignorancia invencible, sin que ello suponga la pérdida de su dignidad. Cosa que no puede afirmarse cuando el hombre se despreocupa de buscar la verdad y el bien y la conciencia se va progresivamente entenebreciendo por el hábito del pecado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El misterio de la muerte&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo. La semilla de eternidad que en sí lleva, por ser irreducible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles que sean, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón humano.&lt;br /&gt;Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado. Dios ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua comunión de la incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liberándolo de la muerte con su propia muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en sólidos argumentos, responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de una comunión con nuestros mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte, dándonos la esperanza de que poseen ya en Dios la vida verdadera.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Cristo, el Hombre nuevo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir, es decir, Cristo nuestro Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación. Nada extraño, pues, que todas las verdades hasta aquí expuestas encuentren en Cristo su fuente y su corona.&lt;br /&gt;El que es “imagen de Dios invisible” (Colosenses 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado.&lt;br /&gt;Cordero inocente, con la entrega libérrima de su sangre nos mereció la vida. En Él Dios nos reconcilió consigo y con nosotros y nos liberó de la esclavitud del diablo y del pecado, por lo que cualquiera de nosotros puede decir con el Apóstol: El Hijo de Dios “me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, además abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido.&lt;br /&gt;El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primogénito entre muchos hermanos, recibe las primicias del Espíritu, las cuales le capacitan para cumplir la ley nueva del amor. Por medio de este Espíritu, que es prenda de la herencia, se restaura internamente todo el hombre hasta que llegue la redención del cuerpo. “Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Espíritu que habita en vosotros” (Romanos 8,11). Urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar, con muchas tribulaciones, contra el demonio e incluso de padecer la muerte. Pero, asociado al misterio pascual, configurado con la muerte de Cristo, llegará, corroborado por la esperanza, a la resurrección.&lt;br /&gt;Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual.&lt;br /&gt;Éste es el gran misterio del hombre que la Revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: ¡Abba!,¡Padre!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;El ser humano ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza y para vivir en eterna comunión de amor y felicidad con Él en la gloria. El hombre herido por el pecado es un enigma para sí mismo, pero el misterio del hombre se esclarece en Cristo, el hombre perfecto. Mirando a Cristo podemos comprender lo que el hombre es y está llamado a ser según el designio de Dios.&lt;br /&gt;La filosofía cristiana nos enseña que el ser humano ocupa un lugar central en el cosmos. La Divina Revelación lo confirma:&lt;br /&gt;o Antes de crear a Adán y Eva, dijo Dios:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.”&lt;/em&gt; (Génesis 1,26).&lt;br /&gt;o Jesús enseña a sus discípulos que el ser humano es superior a los animales:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!”&lt;/em&gt; (Lucas 12,24).&lt;br /&gt;o Y el mismo Jesús, para salvar a un hombre endemoniado, no tiene ningún escrúpulo en sacrificar toda una piara de cerdos (véase Mateo 8,28-34).&lt;br /&gt;La filosofía cristiana nos enseña que el ser humano es una unidad de cuerpo material y alma espiritual y sostiene la primacía del espíritu. La palabra de Nuestro Señor Jesucristo lo confirma:&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.&lt;/em&gt;” (Mateo 10,28).&lt;br /&gt;La filosofía cristiana nos enseña que el ser humano tiene una finalidad trascendente. La Revelación lo confirma con testimonio divino:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Jesús le respondió: “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.””&lt;/em&gt; (Juan 11,25-26).&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Reina de los Apóstoles y de los Ángeles, ruego a Dios todopoderoso y eterno que te ayude a reconocer la sublime dignidad del ser humano y del admirable destino al que es llamado por Dios.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 3 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén con todos ustedes y sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;16 de julio de 2007 &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-8927280244949981440?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/8927280244949981440/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=8927280244949981440' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8927280244949981440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/8927280244949981440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/07/programa-n-307-el-hombre.html' title='Programa Nº 3/07: El hombre'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7576626443551891407</id><published>2007-07-17T06:37:00.000-03:00</published><updated>2007-07-17T06:42:57.817-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 2/07: La creación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 2 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la creación. Dividiremos nuestro tema en dos partes: la creación del universo y la creación de los seres vivos en general y del ser humano en particular.&lt;br /&gt;Para presentar la fe católica en Dios Creador del mundo y del hombre, leeremos el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, del número 50 al número 65:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Qué significa que Dios es Todopoderoso?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios se ha revelado como «el Fuerte, el Valeroso», aquel para quien «nada es imposible». Su omnipotencia es universal, misteriosa y se manifiesta en la creación del mundo de la nada y del hombre por amor, pero sobre todo en la Encarnación y en la Resurrección de su Hijo, en el don de la adopción filial y en el perdón de los pecados. Por esto la Iglesia en su oración se dirige a «Dios todopoderoso y eterno».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué es importante afirmar que «en el principio Dios creó el cielo y la tierra»?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Es importante afirmar que en el principio Dios creó el cielo y la tierra porque la creación es el fundamento de todos los designios salvíficos de Dios; manifiesta su amor omnipotente y lleno de sabiduría; es el primer paso hacia la Alianza del Dios único con su pueblo; es el comienzo de la historia de la salvación, que culmina en Cristo; es la primera respuesta a los interrogantes fundamentales sobre nuestro origen y nuestro fin.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Quién ha creado el mundo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible del mundo, aunque la obra de la Creación se atribuye especialmente a Dios Padre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Para qué ha sido creado el mundo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El mundo ha sido creado para gloria de Dios, el cual ha querido manifestar y comunicar su bondad, verdad y belleza. El fin último de la Creación es que Dios, en Cristo, pueda ser «todo en todos», para gloria suya y para nuestra felicidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo ha creado Dios el universo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios ha creado el universo libremente con sabiduría y amor. El mundo no es el fruto de una necesidad, de un destino ciego o del azar. Dios crea «de la nada» un mundo ordenado y bueno, que Él transciende de modo infinito. Dios conserva en el ser el mundo que ha creado y lo sostiene, dándole la capacidad de actuar y llevándolo a su realización, por medio de su Hijo y del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué consiste la Providencia divina?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La divina Providencia consiste en las disposiciones con las que Dios conduce a sus criaturas a la perfección última, a la que Él mismo las ha llamado. Dios es el autor soberano de su designio. Pero para realizarlo se sirve también de la cooperación de sus criaturas, otorgando al mismo tiempo a éstas la dignidad de obrar por sí mismas, de ser causa unas de otras.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo colabora el hombre con la Providencia divina?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios otorga y pide al hombre, respetando su libertad, que colabore con la Providencia mediante sus acciones, sus oraciones, pero también con sus sufrimientos, suscitando en el hombre «el querer y el obrar según sus misericordiosos designios».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Si Dios es todopoderoso y providente ¿por qué entonces existe el mal?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al interrogante, tan doloroso como misterioso, sobre la existencia del mal solamente se puede dar respuesta desde el conjunto de la fe cristiana. Dios no es, en modo alguno, ni directa ni indirectamente, la causa del mal. Él ilumina el misterio del mal en su Hijo Jesucristo, que ha muerto y ha resucitado para vencer el gran mal moral, que es el pecado de los hombres y que es la raíz de los restantes males.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué Dios permite el mal?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo. Esto Dios lo ha realizado ya admirablemente con ocasión de la muerte y resurrección de Cristo: en efecto, del mayor mal moral, la muerte de su Hijo, Dios ha sacado el mayor de los bienes, la glorificación de Cristo y nuestra redención.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué ha creado Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Sagrada Escritura dice: «en el principio creó Dios el cielo y la tierra» (Génesis 1, 1). La Iglesia, en su profesión de fe, proclama que Dios es el creador de todas las cosas visibles e invisibles: de todos los seres espirituales y materiales, esto es, de los ángeles y del mundo visible y, en particular, del hombre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Quiénes son los ángeles?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿De qué modo los ángeles están presentes en la vida de la Iglesia?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca la asistencia de los ángeles y celebra litúrgicamente la memoria de algunos de ellos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué enseña la Sagrada Escritura sobre la Creación del mundo visible?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;A través del relato de los «seis días» de la Creación, la Sagrada Escritura nos da a conocer el valor de todo lo creado y su finalidad de alabanza a Dios y de servicio al hombre. Todas las cosas deben su propia existencia a Dios, de quien reciben la propia bondad y perfección, sus leyes y lugar en el universo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es el lugar del hombre en la Creación?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El hombre es la cumbre de la Creación visible, pues ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué tipo de relación existe entre las cosas creadas?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Entre todas las criaturas existe una interdependencia y jerarquía, queridas por Dios. Al mismo tiempo, entre las criaturas existe una unidad y solidaridad, porque todas ellas tienen el mismo Creador, son por Él amadas y están ordenadas a su gloria. Respetar las leyes inscritas en la creación y las relaciones que dimanan de la naturaleza de las cosas es, por lo tanto, un principio de sabiduría y un fundamento de la moral.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué relación existe entre la obra de la Creación y la de la Redención?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La obra de la Creación culmina en la obra aún más grande de la Redención. Con ésta, de hecho, se inicia la nueva Creación, en la cual todo hallará de nuevo su pleno sentido y cumplimiento.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El orden y la evolución del cosmos no son productos del azar, sino de la obra creadora de Dios.&lt;br /&gt;A la fe cristiana en la creación del universo por parte de Dios, el pensamiento ateo opone dos alternativas erróneas. Si Dios no existe, entonces el universo no ha sido creado por Dios. Por lo tanto, o bien el universo ha surgido espontáneamente de la nada, o bien el universo es eterno.&lt;br /&gt;La primera de ambas alternativas es evidentemente absurda, porque nada puede surgir espontáneamente de la nada. La nada no es y por consiguiente nada puede. Mostraremos con un ejemplo cómo, en su afán de rechazar a toda costa la existencia de Dios, algunos partidarios del ateísmo son capaces de sostener las afirmaciones más inverosímiles. En uno de sus muchos libros de divulgación científica, Isaac Asimov propuso una teoría acerca del origen espontáneo del universo a partir de la nada, basándose en una analogía con la siguiente fórmula: 0 = 1 + (-1). Dice Asimov que, así como el 0 "produce" el 1 y el -1, la nada ha podido producir, en el origen del tiempo, un universo material y un "antiuniverso" o universo de antimateria.&lt;br /&gt;Este razonamiento contiene dos gruesos errores:&lt;br /&gt;· El ente ideal "cero" no es la causa del ser de los entes ideales "uno" y "menos uno". Una identidad matemática no es una relación causal entre números.&lt;br /&gt;· No hay una verdadera correspondencia entre los tres números considerados y tres entes reales, o mejor dicho, un ente real (el universo), un ente hipotético (el "antiuniverso") y un no-ente (la nada).&lt;br /&gt;En suma, de la citada identidad matemática no se puede deducir una relación causal entre esos entes reales.&lt;br /&gt;Por lo tanto, en buena lógica, el ateísmo desemboca ineludiblemente en esta conclusión: el universo ha de ser eterno.&lt;br /&gt;La corriente de pensamiento ateo más difundida en la actualidad es el cientificismo o positivismo. La premisa básica del cientificismo es que el único conocimiento verdadero que el hombre puede alcanzar es el que proviene de las ciencias particulares: matemática, física, química, astronomía, geología, biología, etc. (Algunos incluyen también las ciencias humanas: psicología, sociología, economía, historia, etc.). Ahora bien, las ciencias particulares no prueban ni pueden probar que el universo es eterno, sino que sólo pueden suponerlo. Esta falsa suposición, entonces, contradice el principio fundamental del positivismo, porque no tiene ningún fundamento científico.&lt;br /&gt;Esta contradicción es la consecuencia de una contradicción aún mayor. El punto de partida oculto del pensamiento positivista es la negación de la existencia de Dios, aunque las ciencias particulares tampoco prueban ni pueden probar la inexistencia de Dios. En realidad, el positivismo está basado en falsos postulados no científicos sino filosóficos, cuya verdad se presupone sin ninguna justificación racional. De este modo el cientificismo, que se presenta a sí mismo como la verdad científica, resulta ser solamente una filosofía falsa y a menudo inconsciente.&lt;br /&gt;La ciencia contemporánea no sólo no prueba que el universo es eterno, sino que incluso sugiere con mucha fuerza la idea de que el universo tuvo un comienzo absoluto en el tiempo. El consenso abrumadoramente mayoritario de los científicos actuales apoya la teoría del &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt; o “Gran Explosión”, que implica ese comienzo absoluto. Es verdad que en rigor, aun suponiendo demostrada la hipótesis del &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt;, la ciencia no puede demostrar la creación del universo. Lo que pasó "antes" del tiempo cero de la Gran Explosión está más allá de los límites del conocimiento científico, y sólo puede ser escudriñado por medio de la teología y la filosofía, que no son ciencias particulares sino ciencias universales. Esto significa que su indagación, basada en sus propios métodos, diferentes de los métodos de las ciencias particulares, no se limita a las realidades intramundanas sino que pretende alcanzar explicaciones últimas, por tanto trascendentes.&lt;br /&gt;Además, como ha sido demostrado por Santo Tomás de Aquino, aunque el universo no hubiera tenido un comienzo en el tiempo, de todos modos tendría que haber sido creado por Dios. La creación no es sólo una acción pasada de Dios, ocurrida en el principio, sino una acción permanente de Dios que sostiene al universo en el ser. La relación entre Dios y el mundo es una relación ontológica de dependencia absoluta y unilateral: el ser del mundo depende absolutamente de la acción creadora de Dios; en cambio, el ser de Dios no depende del mundo en absoluto.&lt;br /&gt;Aunque Tomás de Aquino sostuvo que la no-eternidad del mundo no puede ser conocida por la razón natural, sino sólo por la fe en la Divina Revelación, hoy en día resulta díficil concebir un universo eterno. La noción de evolución ha penetrado tan hondamente en el pensamiento contemporáneo que muy fácilmente uno se ve impulsado a pensar que el universo, así como tiene un desarrollo comprobable, también ha debido tener un comienzo y deberá tener un final. La "eternidad" del mundo supone la existencia de un infinito actual, o sea de un tiempo infinito "ya transcurrido" (por así decir). El infinito actual, o sea la presencia actual de una magnitud infinita, resulta no sólo inimaginable, sino incluso casi inconcebible. Hay quienes sostienen que en el universo material sólo puede darse el infinito potencial (es decir, magnitudes que tienden al infinito) pero no el infinito actual.&lt;br /&gt;Para seguir sosteniendo, contra las cuasi-evidencias de la ciencia, la eternidad del mundo, los ateos cientificistas recurren a otra suposición gratuita: el universo es cíclico. Cada uno de los infinitos ciclos comienza con una Gran Explosión, seguida de una fase de expansión del universo. Después de alcanzar un tamaño máximo, el universo entra en una fase de contracción, que termina con una “Gran Implosión” o &lt;em&gt;Big Crunch&lt;/em&gt;. Cada Gran Implosión –dicen ellos- es seguida inmediatamente por una nueva Gran Explosión.&lt;br /&gt;Esta teoría del universo cíclico tiene graves falencias:&lt;br /&gt;· Los cálculos de la masa total del universo llevan a pensar que éste se expandirá indefinidamente, por lo que no habría ninguna Gran Implosión en el futuro.&lt;br /&gt;· Dado que lo que podría haber ocurrido antes de la Gran Explosión escapa a nuestra ciencia experimental, no se puede demostrar científicamente que haya habido una Gran Implosión antes de la Gran Explosión.&lt;br /&gt;En resumen, la tesis atea sobre la eternidad del mundo es extremadamente frágil desde el punto de vista racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el segundo programa del ciclo 2007 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está referido a la creación. En esta segunda parte trataremos de la creación de los seres vivos y del ser humano.&lt;br /&gt;El pensamiento ateo sostiene, sin ningún fundamento válido, que la vida surgió espontáneamente de la materia inerte, que el hombre surgió de un primate por la mera evolución natural y que el orden y la evolución de los seres vivos son meros productos del azar.&lt;br /&gt;La fe cristiana, en cambio, sostiene que Dios creó a los seres vivos y al ser humano y que Él es la causa primera del orden y la evolución de los seres vivos.&lt;br /&gt;El universo material creado por Dios, a través de un larguísimo proceso de evolución cósmica, se transformó en un lugar apto para el surgimiento de la vida. Hace unos 3.800 millones de años apareció la vida en los océanos de la Tierra. Los seres vivos manifiestan una organización interna y una adaptación externa maravillosas, que no pueden ser meros productos del azar. Los primeros seres vivientes eran muy simples; probablemente eran semejantes a los virus. A partir de entonces ocurrió otro lentísimo proceso guiado por la Providencia de Dios: la evolución biológica, que produjo formas de vida cada vez más complejas.&lt;br /&gt;Finalmente Dios creó al hombre, animal racional, unidad de cuerpo y alma: cuerpo animado y espíritu encarnado. El alma espiritual e inmortal de cada ser humano es creada inmediatamente por Dios. Por su cuerpo el hombre se asemeja a los animales; por su espíritu, en cambio, el hombre se eleva infinitamente por encima de todos los demás seres del universo material. Es el rey de la creación, intrínsecamente superior al resto de ella. El espíritu hace al hombre un ser personal, inteligente y libre, semejante a Dios, quien es puro espíritu, infinitamente inteligente y libre.&lt;br /&gt;Los científicos actuales están convencidos de que el origen del hombre tuvo lugar por evolución a partir de unos primates, pero no son capaces de explicar el origen de la inteligencia y del libre albedrío del hombre, porque ambas facultades son espirituales.&lt;br /&gt;El cristiano sabe cuál es el origen del hombre: Dios lo ha creado, infundiéndole un alma espiritual e inmortal. La creación del hombre por parte de Dios es compatible con la teoría de la evolución, si ésta se mantiene dentro de sus justos límites, como explicación del origen material del cuerpo humano. Dios, en su admirable sabiduría, ha dado al mundo unas leyes naturales que incluyen la evolución. De este modo Dios es el creador de todos los seres vivos, aunque no haya intervenido de un modo especial y milagroso en la formación de cada especie vegetal y animal.&lt;br /&gt;Actualmente está en boga un debate que opone el evolucionismo al creacionismo. Se trata de una falsa oposición. Lo opuesto al evolucionismo no es el creacionismo, sino el fijismo: la doctrina que afirma que cada especie surgió por separado y se mantuvo fija, sin evolucionar. Lo opuesto al creacionismo no es el evolucionismo sino las doctrinas que niegan la creación (por ejemplo el materialismo). Dios es tan capaz de crear un universo fijo como uno evolutivo. Incluso podría decirse que un universo evolutivo sugiere con mucha más fuerza la idea de creación que un universo fijo.&lt;br /&gt;El capítulo 1 del Génesis relata la creación del universo por obra de Dios. Según este relato, Dios empleó seis días para crear todo lo visible y lo invisible; el sexto día Dios creó al ser humano y el séptimo día descansó. Una interpretación fundamentalista de este capítulo lleva a rechazar los descubrimientos científicos que suponen una evolución cósmica de miles de millones de años previa a la aparición del hombre sobre la Tierra. La interpretación católica, en cambio, se basa en los siguientes dos principios, expresados por el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Dei Verbum, números 11 y 12):&lt;br /&gt;· &lt;em&gt;"Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los Libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· &lt;em&gt;"El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice e intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Vale decir que la interpretación católica de la Biblia distingue la verdad salvífica transmitida por la Biblia del "ropaje literario" utilizado como vehículo para transmitir dicha verdad. En el ejemplo citado, es claro que las verdades salvíficas que Dios nos transmite por medio de Génesis 1 son cosas muy diferentes de una cosmología arcaica; me refiero a verdades tales como las siguientes: todo lo que existe ha sido creado por Dios; todo lo que Dios ha creado es bueno; el ser humano es la cumbre del universo material; el hombre y la mujer han sido creados a imagen y semejanza de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;El universo material fue creado para el hombre; es su morada terrenal. El ser humano es la cumbre de la creación, el lugarteniente de Dios, a quien Él confía Su creación para que la cuide y la perfeccione por medio del trabajo. El hombre es el único ser del universo material al cual Dios ama por sí mismo. A los demás seres los ama en razón del hombre y los destina a servirlo. La vida humana tiene un valor inmenso debido a la sublime dignidad de la persona humana. La vida de un único ser humano vale más, a los ojos de Dios, que todas las galaxias, las plantas y los animales juntos. Cumpliendo un mandato divino, los hombres han crecido en conocimiento y poder y se han multiplicado hasta dominar la Tierra. Como ser individual y como ser social, la vida del hombre es un reflejo de la vida íntima de Dios uno y trino.&lt;br /&gt;Por naturaleza -es decir, en virtud de su creación- el hombre es un animal raro, siempre insatisfecho con los bienes que posee o disfruta durante su vida terrena. Su corazón está perpetuamente inquieto. Ningún placer, ningún conocimiento, ningún amor incluso, logra colmarlo definitivamente. La Divina Revelación nos permite resolver este enigma de la existencia humana, enseñándonos que el fin último de la vida del hombre es sobrenatural. El hombre ha sido creado para la vida eterna, la participación en la vida divina, la plena comunión de amor con Dios en el Cielo. Sólo puede encontrar su felicidad perfecta en este destino trascendente, inalcanzable por las solas fuerzas naturales del hombre, pero asequible por medio de la Gracia, el amor absoluto de Dios, que dona Su mismo Ser al hombre en forma gratuita e indebida.&lt;br /&gt;Muy a menudo nuestros hermanos ateos ni siquiera intentan fundamentar racionalmente su adhesión a los postulados materialistas sobre el origen del cosmos, de la vida y del hombre. En esos casos esos postulados funcionan como meras suposiciones, que se asumen acríticamente como verdaderas. A partir de estos principios falsos es posible deducir correctamente otras proposiciones, tan falsas como estos principios.&lt;br /&gt;Este esquema postulatorio suele ser aplicado también a la afirmación básica del ateísmo, la inexistencia de Dios, y a otras afirmaciones conexas, como la inexistencia de los milagros; en este caso se sostendrá que Dios no existe porque simplemente no puede haber un Dios o que los milagros no existen porque simplemente no puede haber milagros. Como es fácil apreciar, se trata de burdas peticiones de principio. Si los cristianos insistiéramos en pedir a nuestros hermanos ateos una fundamentación racional de sus creencias básicas, podríamos comprobar que muchas veces ellos no tienen realmente nada que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Sede de la Sabiduría, ruego a Dios que te conceda conocerlo como Creador del mundo y agradecer siempre su divina Providencia, su amoroso gobierno del mundo.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 2 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado, estén con todos ustedes y sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;9 de julio de 2007&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7576626443551891407?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7576626443551891407/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7576626443551891407' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7576626443551891407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7576626443551891407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/07/programa-n-207-la-creacin.html' title='Programa Nº 2/07: La creación'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-7628279351744550328</id><published>2007-07-17T06:30:00.000-03:00</published><updated>2007-07-17T06:37:05.129-03:00</updated><title type='text'>Programa Nº 1/07: Creo en Dios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al primer programa del segundo ciclo de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la fe católica en Dios uno y trino. En la primera parte del programa abordaremos el tema de la fe en el único Dios. El Credo de los Apóstoles comienza con estas palabras: “Creo en Dios”. A continuación leeremos lo que nos dice sobre este tema el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, números del 36 al 43:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Por qué la profesión de fe comienza con «Creo en Dios»?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La profesión de fe comienza con la afirmación «Creo en Dios» porque es la más importante: la fuente de todas las demás verdades sobre el hombre y sobre el mundo y de toda la vida del que cree en Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué profesamos un solo Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Profesamos un solo Dios porque Él se ha revelado al pueblo de Israel como el Único, cuando dice: «escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el Único Señor», «no existe ningún otro». Jesús mismo lo ha confirmado: Dios «es el único Señor». Profesar que Jesús y el Espíritu Santo son también Dios y Señor no introduce división alguna en el Dios Único.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Con qué nombre se revela Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso: «Yo soy el que soy (YHWH)». El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del Antiguo Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en el Nuevo Testamento, Jesús, llamado el Señor, aparece como verdadero Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Sólo Dios «es»?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Mientras las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer, sólo Dios es en sí mismo la plenitud del ser y de toda perfección. Él es «el que es», sin origen y sin fin. Jesús revela que también Él lleva el Nombre divino, «Yo soy».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué es importante la revelación del nombre de Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo Él es, desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra. Él es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, «rico en misericordia», siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la verdad y el amor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué sentido Dios es la verdad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios es la Verdad misma y como tal ni se engaña ni puede engañar. «Dios es luz, en Él no hay tiniebla alguna». El Hijo eterno de Dios, sabiduría encarnada, ha sido enviado al mundo «para dar testimonio de la Verdad».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿De qué modo Dios revela que Él es amor?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo «es amor», que se da completa y gratuitamente; que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por él». Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna comunicación de amor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué consecuencias tiene creer en un solo Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias; confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las cosas creadas por Él.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Consideremos ahora las vías de acceso al conocimiento de Dios.&lt;br /&gt;Hoy en día muchos cristianos piensan que la fe es un mero sentimiento, puramente privado e incomunicable, una opción personal sin ninguna justificación racional. En cambio la doctrina católica enseña que el ser humano, con la sola luz natural de la razón, es capaz de probar la existencia de Dios con argumentos racionales y de llegar a conocer algunos de los atributos de Dios.&lt;br /&gt;La existencia de Dios no es evidente, pero es demostrable. Las pruebas de la existencia de Dios no son iguales a las demostraciones matemáticas o las pruebas científicas. Son argumentos filosóficos convincentes y convergentes, que permiten llegar a verdaderas certezas.&lt;br /&gt;La verdad de la existencia de Dios no es propiamente un artículo de fe, sino un preámbulo de la fe, que puede ser conocido por la razón natural. La fe no anula a la razón, sino que presupone el conocimiento natural de Dios y lo perfecciona. No obstante, puede suceder que un ser humano particular conozca esta verdad sólo por la fe y el conocimiento no reflejo.&lt;br /&gt;Los números 3 y 4 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica dicen lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Cómo se puede conocer a Dios con la sola luz de la razón?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;A partir de la creación, esto es, del mundo y de la persona humana, el hombre, con la sola razón, puede con certeza conocer a Dios como origen y fin del universo y como sumo bien, verdad y belleza infinita.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Basta la sola luz de la razón para conocer el misterio de Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Para conocer a Dios con la sola luz de la razón, el hombre encuentra muchas dificultades. Además no puede entrar por sí mismo en la intimidad del misterio divino. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su Revelación, no sólo acerca de las verdades que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades religiosas y morales que, aun siendo de por sí accesibles a la razón, de esta manera pueden ser conocidas por todos sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Las vías para conocer a Dios tienen siempre como punto de partida la Creación. Conocemos a Dios por sus obras; llegamos a la causa divina a partir de su efecto mundano. Algunas vías de acceso a Dios toman como punto de partida el mundo material y otras parten de la persona humana. Estos dos enfoques son complementarios entre sí.&lt;br /&gt;Las pruebas clásicas de la existencia de Dios siguen el primero de estos dos caminos: a partir del devenir, del ser, de la contingencia, de la belleza y del orden del mundo se puede conocer a Dios como origen, fundamento permanente y fin del universo. Éste es el enfoque seguido por Santo Tomás de Aquino en sus célebres “cinco vías”, que analizaremos enseguida.&lt;br /&gt;Las "cinco vías" están basadas en dos principios metafísicos: el principio de razón de ser y el principio de causalidad. El principio de razón de ser afirma que todo lo que existe tiene una razón de ser. Este principio es inmediatamente evidente. El principio de causalidad afirma que todo ente contingente tiene una causa. Un ser es contingente si es y puede no ser; en cambio es necesario si es y no puede no ser. El principio de causalidad está basado en el principio de razón de ser. Todo ente tiene una razón de ser. Si un ente no tiene su razón de ser en sí mismo, entonces la tiene en otro ente, que es su causa.&lt;br /&gt;Aunque las cinco vías son diferentes, comparten una misma estructura general. Cada vía parte de un dato de la experiencia: existe un ente que tiene determinada propiedad. Luego Santo Tomás demuestra que esa propiedad implica que ese ente no tiene en sí mismo su razón de ser, por lo cual es causado. Entonces hay un segundo ente que es causa del primero. Este segundo ente, o tiene su razón de ser en sí mismo o no tiene su razón de ser en sí mismo. Si tiene su razón de ser en sí mismo, hemos hallado la causa incausada que estábamos buscando. Si no tiene su razón de ser en sí mismo, debemos volver a aplicar el mismo razonamiento y concluir que hay un tercer ente que es la causa del segundo.&lt;br /&gt;Es imposible que la sucesión de causas que no tienen en sí mismas su razón de ser sea infinita, porque entonces ninguna de esas causas podría fundamentar la razón de ser de nuestro primer ente. El retroceso al infinito hace retroceder indefinidamente la búsqueda de la razón de ser del ente contingente, sin resolver el problema. Entonces la regresión debe detenerse en un ente que tiene en sí mismo su razón de ser. Esta causa primera es llamada "Dios".&lt;br /&gt;A continuación Santo Tomás demuestra, por la vía del absurdo, que el Ser Incausado no puede tener aquella propiedad, signo de la contingencia del ente, que fue nuestro punto de partida. Este análisis permite deducir algunos atributos de Dios.&lt;br /&gt;Dado que Dios no es contingente, no se le puede aplicar el principio de causalidad. Dios es el Ser necesario, el Ser incausado. No tiene ni necesita una causa porque existe por Sí mismo. Él es su propia razón de ser. Por lo mismo también es el Ser increado.&lt;br /&gt;Combinando las cinco vías, el razonamiento global de Santo Tomás es el siguiente: existe un ser que es el Primer Motor, la Causa Primera, el Ser Necesario, el Ser Perfectísimo, el Gobernador del Mundo. Un ser así es lo que llamamos "Dios". Por lo tanto, Dios existe. Luego Tomás demuestra que Dios es único, que es el Creador del mundo etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación consideraremos una de las principales objeciones contra la existencia de Dios, basada en el problema del mal.&lt;br /&gt;El razonamiento es el siguiente: Si Dios existe, entonces no puede existir el mal. El mal existe. Por lo tanto, Dios no existe.&lt;br /&gt;Para refutar esta objeción debemos refutar su premisa mayor, la que opone la existencia de Dios a la existencia del mal. Aquí podemos aplicar una conocida regla escolástica: lo que es afirmado sin prueba, puede ser rechazado sin prueba. La afirmación de que el mal no puede existir si Dios existe es completamente infundada.&lt;br /&gt;El mal es una imperfección, pero no cualquier imperfección es un mal. Se llama "mal" a aquella imperfección que priva a un ser de una perfección que en principio le correspondería según su naturaleza. Por ejemplo, carecer de vista no es un mal para una piedra, pero es un mal para un león.&lt;br /&gt;El mal no es un ser, sino una carencia o privación de ser. Existen dos grandes clases de males: los males físicos (como el dolor y la muerte) y los males morales (los pecados o actos humanos malos).&lt;br /&gt;Todo lo que Dios ha creado es bueno. Dios no es el autor del mal, pero permite el mal, por razones que Él, en su infinita sabiduría, puede juzgar muchísimo mejor que nosotros. No tiene sentido que el hombre pretenda erigirse en juez de Dios y de su obra creadora. Además, negar la existencia de Dios no hace que la existencia del mal sea más comprensible; por el contrario, la vuelve totalmente incomprensible.&lt;br /&gt;Podemos comprender algunas de las razones por las cuales Dios permite el mal (físico o moral):&lt;br /&gt;1. En el orden biológico el dolor cumple la finalidad de informar al ser vivo acerca de alguna realidad amenazadora.&lt;br /&gt;2. La muerte de las plantas y de los animales irracionales no frustra absolutamente su razón de ser; no les impide que cumplan su función dentro del cosmos.&lt;br /&gt;3. A pesar de las apariencias, a menudo el sufrimiento humano contribuye de un modo misterioso pero real al desarrollo humano integral. El dolor puede desempeñar un rol positivo dentro del plan de la Divina Providencia, orientado a la salvación del hombre.&lt;br /&gt;4. La muerte del ser humano no es su aniquilación, sino su entrada en la vida eterna, que da pleno sentido a su vida terrena y sus sufrimientos.&lt;br /&gt;5. La libertad es la grandeza del hombre, pero también su riesgo. Dios no ha querido crear robots o esclavos, sino seres hechos a su imagen y semejanza, destinados a ser sus hijos y a participar de la naturaleza divina, seres capaces de amarlo libremente.&lt;br /&gt;La respuesta más profunda al problema del mal no está en ningún razonamiento, sino en el testimonio de amor de Cristo, crucificado por nuestros pecados. Jesús crucificado nos enseña que el amor de Dios no nos libra de todo mal, sino que nos libra en todo mal, preservándonos del único mal absoluto, el rechazo de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda parte de nuestro programa de hoy estará dedicada a la fe cristiana en la Santísima Trinidad.&lt;br /&gt;Escuchemos lo que el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, números del 44 al 49, nos enseña acerca de este misterio de la fe:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Cuál es el misterio central de la fe y de la vida cristiana?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Puede la razón humana conocer, por sí sola, el misterio de la Santísima Trinidad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel, antes de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este misterio ha sido revelado por Jesucristo y es la fuente de todos los demás misterios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué nos revela Jesucristo acerca del misterio del Padre?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Jesucristo nos revela que Dios es “Padre”, no sólo en cuanto es Creador del universo y del hombre sino, sobre todo, porque engendra eternamente en su seno al Hijo, que es su Verbo, “resplandor de su gloria e impronta de su sustancia”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Quién es el Espíritu Santo, que Jesucristo nos ha revelado?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo; “procede del Padre”, que es principio sin principio y origen de toda la vida trinitaria. Y procede también del Hijo, por el don eterno que el Padre hace al Hijo. El Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encarnado, guía a la Iglesia hasta el conocimiento de la “verdad plena”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por sus relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo obran las tres divinas Personas?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Inseparables en su única substancia, las divinas Personas son también inseparables en su obrar: la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero en el único obrar divino, cada Persona se hace presente según el modo que le es propio en la Trinidad.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Con respecto a la Santísima Trinidad, los tres principales errores teológicos son los siguientes:&lt;br /&gt;· Un primer error es el triteísmo. Consiste en considerar que las tres personas divinas son tres sustancias divinas diferentes, o sea tres dioses. El triteísmo es evidentemente contrario a la razón filosófica (que demuestra la unicidad de Dios) y al monoteísmo bíblico. El cristianismo es una religión tan monoteísta como el judaísmo y el islamismo. Actualmente el error del triteísmo se da en la religión de los mormones.&lt;br /&gt;· Un segundo error es el subordinacionismo. Consiste en considerar que sólo el Padre es Dios, mientras que el Hijo y el Espíritu Santo son criaturas excelsas, pero no divinas en sentido estricto. El subordinacionismo fue sostenido en el siglo IV por herejes como Arrio y Macedonio y se da actualmente en la religión de los testigos de Jehová.&lt;br /&gt;· Un tercer error es el modalismo. Consiste en considerar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres modos de manifestación de Dios en la historia de salvación, pero que al interior de Dios existe una sola persona, el Padre. El modalismo fue sostenido en el siglo III por Sabelio y otros herejes. Actualmente este error, más sutil que los otros dos, es poco frecuente.&lt;br /&gt;Estos tres errores teológicos tienen un origen común: el intento de dominar racionalmente el misterio de Dios lleva a aceptar algunos de sus aspectos y a rechazar otros. Así la teología se vuelve más comprensible, pero se traiciona el misterio de Dios revelado por Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación demostraremos que el dogma trinitario no es irracional.&lt;br /&gt;La objeción más común contra el dogma católico de la Santísima Trinidad consiste en afirmar que es irracional porque es absurdo pensar que tres seres son un solo ser.&lt;br /&gt;Esta acusación contra el dogma trinitario proviene de una grave incomprensión. El dogma trinitario sería irracional si dijera que tres seres distintos son un mismo ser, o que tres es igual a uno; pero no dice eso, sino que hay una única sustancia, esencia o naturaleza divina (un solo Dios) y tres subsistencias, hipóstasis o personas divinas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). Si "esencia divina" fuera sinónimo de "persona divina", la objeción sería correcta; pero como no lo es, se trata de un simple error.&lt;br /&gt;El concepto de "esencia divina" responde a la pregunta "¿Qué es Dios?" Dios es el Ser absoluto, necesario, infinito, perfectísimo, simplicísimo... Estos atributos y otros semejantes pertenecen a la única esencia divina.&lt;br /&gt;En cambio el concepto de "persona divina" responde a la pregunta "¿Quién es Dios?" El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Dios, pero no son tres dioses, sino un solo Dios. Las tres personas divinas son lo mismo (Dios), pero lo son de tal modo que no son el mismo: el Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, el Hijo no es el Padre ni el Espíritu Santo, el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo.&lt;br /&gt;La única sustancia divina subsiste en tres distintas "subsistencias". Con una expresión un poco audaz, pero en el fondo justificable, podríamos decir que subsiste "de tres maneras distintas", como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo. Las tres personas divinas tienen todo en común, salvo sus relaciones de origen:&lt;br /&gt;· Paternidad: el Padre engendra eternamente al Hijo.&lt;br /&gt;· Filiación: el Hijo es engendrado eternamente por el Padre.&lt;br /&gt;· Espiración activa: el Padre y el Hijo espiran eternamente el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;· Espiración pasiva: el Espíritu Santo es espirado eternamente por el Padre y el Hijo.&lt;br /&gt;Estas relaciones de origen (salvo la espiración activa, que corresponde a dos personas) constituyen las tres personas divinas. De acuerdo con esto, el Padre se caracteriza también por ser el origen sin origen de las otras dos personas divinas.&lt;br /&gt;La vida íntima de la Trinidad es una incesante danza de amor infinito. El Padre entrega eternamente al Hijo toda su sustancia divina. El Hijo le responde entregándole a su vez todo su ser divino (igual al del Padre). El amor del Padre y del Hijo es fecundo; es la persona-don, el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Es importante notar que el concepto de "persona", aplicado a las personas divinas y a las personas humanas, tiene un sentido analógico, no unívoco. Si pensáramos que en el dogma trinitario la palabra "persona" tiene exactamente el mismo sentido que en el lenguaje moderno, afirmaríamos la existencia de tres individuos divinos, cada uno con su conciencia, su inteligencia y su voluntad separadas y así caeríamos en el absurdo del triteísmo. Por eso hoy es más necesario que nunca que los cristianos no nos limitemos a repetir las formulaciones tradicionales del dogma trinitario, sino que intentemos explicarlas, manteniendo su sentido.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc369162004"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc369143086"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc369142964"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc368659510"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc368649451"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc367344528"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc366256533"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Habiendo refutado el principal argumento contra la racionalidad del dogma trinitario, deberíamos ahora probar que el dogma trinitario está contenido implícitamente en la Sagrada Escritura. No podemos hacerlo por falta de tiempo, pero diremos simplemente que si Dios se manifiesta en la historia de salvación como Padre, Hijo y Espíritu Santo (tres personas divinas y un solo Dios vivo y verdadero), es porque Dios es en Sí mismo Padre, Hijo y Espíritu Santo; de lo contrario no habría verdadera autorrevelación y autocomunicación de Dios al hombre. E inversamente, si Dios, que es eternamente Padre, Hijo y Espíritu Santo, decide libremente manifestarse en la historia, necesariamente debe manifestarse como lo que Él es en Sí mismo: el Dios Uno y Trino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Cuando San Juan tiene que expresar en una sola palabra qué es Dios, nos dice que "&lt;em&gt;Dios es Amor&lt;/em&gt;" (1 Juan 4,8). El ser mismo de Dios es una eterna comunicación de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El misterio de Dios es un misterio de amor, de amor infinito y eterno.&lt;br /&gt;La fe cristiana en Dios no está basada en experiencias sensibles extraordinarias ni es un mero sentimiento religioso. Tiene un fundamento racional, pero en sí misma es suprarracional, un modo de conocimiento que supera el alcance de la razón y al cual sólo se puede acceder mediante una "conversión", una reorientación total de la propia vida hacia Dios. Esta conversión es entre otras cosas un "cambio en el pensamiento". La conversión tiene también una dimensión moral: es una decisión de entregar la propia confianza y el propio ser a Dios, revelado en su Palabra hecha carne, Jesucristo.&lt;br /&gt;Blas Pascal escribió que "&lt;em&gt;el corazón tiene sus razones que la razón no conoce&lt;/em&gt;". Una persona que decide amar a otra puede relacionarse con ella de tal modo que la capacita para conocerla mucho más profundamente que antes. Es cierto que nadie ama lo que no conoce; pero también es cierto que, en cierto modo, nadie conoce lo que no ama. Esto, que ocurre siempre, aunque en distintos grados, se da eminentemente en el caso de la relación del hombre con Dios. La fe no es un mero conocimiento, al que se puede acceder sin comprometer la propia vida. Involucra la decisión de arrojarse confiadamente en los brazos de Dios, de dejarse transformar por su gracia, de amarlo de todo corazón. En vano procurará conocer el misterio de Dios quien no esté dispuesto a responder de esta forma al llamado de Dios. Por eso, es posible acumular mucha erudición y tener muy poca sabiduría. Y a la inversa, una persona puede ser inculta a los ojos del mundo y ser muy sabia a los ojos de Dios.&lt;br /&gt;De forma totalmente gratuita, Dios te ha creado para que encuentres en Él mismo tu plena felicidad. Dios quiere que lo conozcas y que entres en una relación de comunión con Él. Él no cesa de buscarte, por todos los medios. Tú, entonces, tampoco dejes de buscar a Dios a tu alrededor, en los simples acontecimientos de cada día. Si quieres vivir en comunión con Dios, que es Amor, debes vivir en el Amor. He aquí el núcleo de la vida cristiana: amar a Dios y a los hombres, con el mismo amor de Cristo.&lt;br /&gt;Te invito a seguir leyendo y estudiando la Biblia con frecuencia para conocer cada vez más el misterio de Dios, que en Cristo se nos ha manifestado como Amor infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, ruego a Dios que te conceda superar las dificultades intelectuales que se plantean a la fe cristiana, evitando caer en la tentación de la duda o la increencia y profundizando cada vez más tu fe en Él.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 1 del segundo ciclo de “Verdades de Fe”, me despido hasta la semana próxima. Que la paz y la alegría de Nuestro Señor Jesucristo estén con todos ustedes y sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;2 de julio de 2007&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-7628279351744550328?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/7628279351744550328/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=7628279351744550328' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7628279351744550328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/7628279351744550328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2007/07/programa-n-107-creo-en-dios.html' title='Programa Nº 1/07: Creo en Dios'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116730153580416392</id><published>2006-12-28T08:17:00.000-02:00</published><updated>2006-12-28T08:26:35.226-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 40: La adoración de los magos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 40 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los animo a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la adoración de los magos. En primer lugar escuchemos el relato evangélico de Mateo 2,1-12:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: "¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle." En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: "En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:&lt;br /&gt;Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá;&lt;br /&gt;porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel."&lt;br /&gt;Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: "Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle." Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuestro programa tendrá dos partes:&lt;br /&gt;· En la primera parte analizaremos las principales palabras de este texto evangélico.&lt;br /&gt;· En la segunda parte trataremos de encontrar el sentido de este relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasemos pues a analizar el texto. Lo haremos casi versículo por versículo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 1:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Belén era la ciudad ancestral de David. El Antiguo Testamento tiende a especificar "Belén de Judá", para distinguirlo probablemente del Belén del territorio de Zabulón. Mateo añade "de Judea" quizás para recalcar que Jesús desciende de Judá y para demostrar que el rey de los judíos nació en una ciudad del territorio judío.&lt;br /&gt;Flavio Josefo fija la muerte de Herodes el Grande poco después de un eclipse de luna antes de una Pascua. Lo más probable es que la fecha de la muerte de Herodes sea marzo o abril del año 4 AC. Datar el nacimiento de Jesús dos años antes de la muerte de Herodes estaría de acuerdo con el dato contenido en Lucas 3,23: Jesús tenía unos 30 años en el año 15 del reinado de Tiberio César. La anomalía de que Jesús naciera en el año 6 ó 7 "antes de Cristo" proviene de un error de cálculo. En el año 533 el monje Dionisio el Exiguo propuso computar los años desde el nacimiento de Jesús. Eligió el año 754 desde la fundación de Roma como el año 1 DC, fecha demasiado tardía ya que Herodes murió en el año 750 desde la fundación de Roma.&lt;br /&gt;El historiador Heródoto habla de una casta sacerdotal de magos entre los medos del siglo VI AC. Posteriormente los magos fueron sacerdotes zoroastrianos. Según el libro de Daniel (del siglo II AC) los magos proliferaron por todos los rincones del reino de Nabucodonosor. Filón de Alejandría alude a magos científicos y magos charlatanes. Los magos interpretaban sueños y visiones y eran adeptos a diversas formas de magia y ciencias ocultas, como la astrología.&lt;br /&gt;La descripción que Mateo hace de los magos inclina a considerarlos astrólogos. San Justino pensaba que los magos habían estado cargado de pecados pero se convirtieron y adoraron al Dios verdadero. Sin embargo, el relato de Mateo no alude a una conversión; presenta a los magos como personas admirables.&lt;br /&gt;Tres regiones del Oriente han sido propuestas a menudo como lugar de origen de los magos: Persia, Babilonia y Arabia o el desierto sirio:&lt;br /&gt;· El término "magos", por su origen, está asociado con los medos y los persas.&lt;br /&gt;· En Babilonia había un gran interés por la astronomía y astrología.&lt;br /&gt;· Oro e incienso son productos típicos de Madián. La tesis de que los magos procedían de Arabia es la más antigua. San Justino escribe alrededor del año 160 que &lt;em&gt;"unos magos de Arabia llegaron hasta &lt;/em&gt;[Herodes]&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 2:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;“diciendo: "¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle".”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El título "rey de los judíos" podía tener resonancias nacionalistas de independencia política; los primeros que lo emplearon fueron los sacerdotes‑reyes asmoneos.&lt;br /&gt;Los contemporáneos de Mateo no encontraban extraño que la aparición de una estrella anunciara el nacimiento del rey de los judíos y que la estrella guiara a los magos hasta encontrarlo. Flavio Josefo habla de una estrella que se detuvo sobre Jerusalén. Dice: &lt;em&gt;"Dios..., por medio de toda clase de señales premonitorias, muestra a su pueblo el camino de la salvación"&lt;/em&gt;. La tesis de que los nacimientos y las muertes de los hombres grandes estaba marcada por signos celestes se hallaba muy difundida. La aparición de cometas era considerada un heraldo de la muerte de alguien importante. La aparición de una estrella que anunciaba el nacimiento del Mesías sería en aquella época un motivo familiar. Corresponde investigar si hubo un fenómeno astronómico especial en tiempos del nacimiento de Jesús. Desde el siglo XVII se han hecho estudios sobre los fenómenos astronómicos ocurridos en los años del nacimiento de Jesús. Se han propuesto las siguientes tres teorías:&lt;br /&gt;1) Una estrella nueva o "supernova". Es una sugerencia de Kepler. Una supernova se origina por la explosión de una estrella. Durante semanas o meses da mucha luz y puede ser visible incluso de día. No hay datos que permitan confirmar la aparición de una supernova en tiempos del nacimiento de Jesús. Por lo tanto esta teoría es una pura conjetura.&lt;br /&gt;2) Un cometa. Orígenes dice que la estrella de los magos fue un cometa ocasional o una estrella vibrante. Los cometas siguen una órbita muy elíptica alrededor del sol. Las apariciones registradas del cometa Halley (cada 76 años) se remontan al año 240 AC. Hizo una aparición en el año 12 AC. En esa oportunidad estuvo en la región zodiacal de Géminis con la cabeza hacia Leo. Leo podía relacionarse con el león de Judá. La tesis del cometa enfrenta serias dificultades: si bien hubo interés por el zodíaco en el judaísmo postcristiano no tenemos datos concretos de ese interés en la época de Jesús; se pensaba que un cometa auguraba catástrofes; además el año 12 AC está muy distante del 6 AC.&lt;br /&gt;3) Una conjunción planetaria. Júpiter completa una órbita cada 12 años; Saturno, cada 30 años. Estos dos planetas se cruzan cada 20 años (se dice que están en conjunción). Marte está en conjunción con ambos cada 805 años. Kepler observó este fenómeno en 1604 y calculó que lo mismo había sucedido en el año 7 AC. Esta conjunción triple se menciona en dos textos antiguos, uno egipcio y otro de Mesopotamia. Extrañamente, en el año 7 AC hubo tres conjunciones de Júpiter y Saturno en la constelación zodiacal de Piscis. Piscis es una constelación que se relacionaba con los judíos y con los últimos días; Júpiter se asociaba con el gobernador del mundo y Saturno era la estrella de los amorreos de la región siro‑palestina. Esta conjunción pudo llevar a los astrólogos partos a predecir que aparecería en Palestina, entre los judíos, un gobernador del mundo en los últimos días.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Y hemos venido a adorarle".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Hay quienes traducen "rendirle homenaje" en vez de "adorarle". El verbo griego "&lt;em&gt;proskynein&lt;/em&gt;" implica frecuentemente la acción de postrarse y designa el homenaje que se rinde a personas de cierta autoridad y la adoración brindada a una divinidad. La asociación del acto con el título "rey de los judíos" puede llevar a pensar que los magos adoran ante todo la realeza de Jesús; el lector del Evangelio, a diferencia de los magos, sabe que el niño fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 3:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;“El rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El verbo “sobresaltar” aparece también en Mateo 14,26, cuando Jesús camina sobre el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 4:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;"Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El verbo "convocar" es frecuente en el relato de Mateo de la pasión para describir la conspiración contra Jesús. Podemos pensar en una reunión del Sanedrín. La palabra "todos" amplía la responsabilidad. Bajo el título de sumos sacerdotes se incluía al Sumo sacerdote en funciones, a los depuestos que aún vivían y a las familias privilegiadas de entre las cuales se elegían los sumos sacerdotes. La referencia al "pueblo" es otra manera de extender la responsabilidad. Hay un contraste entre las autoridades del pueblo y Jesús, &lt;em&gt;"un jefe que será pastor de mi pueblo Israel"&lt;/em&gt; (Mateo 2,6).&lt;br /&gt;Los magos preguntaban por "el rey de los judíos". En cambio Herodes habla de “el Cristo”, o sea el Mesías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículos 5-6:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;“Ellos le dijeron: "En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel".”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se trata de una cita compuesta de Miqueas 5,1 y 2 Samuel 5,2. Donde Miqueas dice “Belén de Efratá”, Mateo dice "tierra de Judá". Esto respondería a una intención teológica. Efratá no significaba gran cosa, mientras que “tierra de Judá” recordaba al lector que el Mesías debía descender de Judá, como se indica en la genealogía de Jesús. Por otra parte, Mateo niega categóricamente la insignificancia de Belén e insinúa su grandeza, debida al nacimiento de Jesús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 7:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;"Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se prepara la orden que luego dará Herodes de matar a todos los niños de dos años para abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 8:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;"Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño y cuando le encontréis, comunicádmelo".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El versículo 12 da a entender que los magos no debían enviar noticias a Herodes, sino llevarlas ellos mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Versículo 10:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;"Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Es una expresión muy enfática. Literalmente dice "&lt;em&gt;se regocijaron muchísimo con un gran gozo&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 40 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la adoración de los magos. En la primera parte del programa analizamos el significado de las principales palabras del relato del Evangelio de Mateo. En esta segunda parte trataremos de encontrar el sentido general del relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar veremos cómo se relaciona el mensaje que Mateo quiere transmitir en este relato con el plan general del capítulo 2 del Evangelio. También analizaremos las reacciones suscitadas por la revelación cristológica.&lt;br /&gt;Consideremos entonces la estructura del capítulo 2 del Evangelio de Mateo.&lt;br /&gt;Observamos que la descripción del nacimiento de Jesús y sus repercusiones en el capítulo 2 de Mateo constituye prácticamente un relato independiente del capítulo 1. Sin embargo, el capítulo 2 es la secuencia lógica del capítulo 1, cuyo mensaje se centra en la revelación de la identidad de Jesús.&lt;br /&gt;La concepción teológica de Mateo se evidencia en este capítulo que consta de dos actos. El primero (versículos 1-12) está centrado en los magos de Oriente y su actitud positiva ante la revelación del nacimiento del rey de los judíos. En segundo plano están Herodes, los sumos sacerdotes y escribas, queriendo frustrar el designio divino. En el segundo acto (versículos 13-23), después que los magos desaparecen de escena, se descubre el plan de Herodes, que intenta matar al niño. Pero advertido José por medio de un ángel, huye a Egipto con el niño y su madre.&lt;br /&gt;Es posible hacer un breve esquema dividiendo los dos actos en cinco escenas.&lt;br /&gt;1. Acto I (versículos 1-12): Los magos de Oriente reciben la revelación del nacimiento del Mesías por una manifestación natural: la aparición de una estrella. Se encaminan a Jerusalén para precisar, por medio de las Escrituras judías, el lugar del nacimiento. Se dirigen a Belén con regalos para rendirle homenaje y retornan luego a su país por otro camino. Este acto se divide en dos escenas:&lt;br /&gt;a. Escena 1 (versículos 1-6): Los magos vienen desde Oriente a Jerusalén y son encaminados a Belén. Concluye con una cita de la Sagrada Escritura.&lt;br /&gt;b. Escena 2 (versículos 7-12): Los magos llegan a Belén y ofrecen regalos y su homenaje al rey. Hay una cita implícita de la Escritura, donde se habla de extranjeros que traen regalos de oro e incienso en homenaje al rey.&lt;br /&gt;2. Acto II (versículos 13-23): Herodes planea matar al niño, pero Dios frustra sus planes homicidas. Este acto se divide en tres escenas:&lt;br /&gt;a. Escena 3 (versículos 13-15): José huye con el niño y su madre a Egipto. Termina con una cita de Oseas 11,1.&lt;br /&gt;b. Escena 4 (versículos 16-18): Se produce la matanza de los niños inocentes por orden de Herodes. Termina con una cita de Jeremías 31,15.&lt;br /&gt;c. Escena 5 (versículos 19-23): José regresa con el niño y su madre a Nazaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las referencias geográficas del capítulo 2 del Evangelio de Mateo están en íntima relación con eje temático del capítulo 1, el asunto de la identidad de Jesús. Esto se vislumbra en el movimiento geográfico que parte de Belén y, a través de Egipto, vuelve a Nazaret de Galilea. Tengamos presente que los contemporáneos de Jesús se burlaban de su procedencia de Nazaret, una aldea sin importancia. Como prueba de este argumento tenemos Juan 1,45-46: &lt;em&gt;"¿De Nazaret puede salir algo bueno?"&lt;/em&gt; y Juan 7,41-42: &lt;em&gt;"¿No dice la Escritura que el Mesías será del linaje de David y que vendrá de Belén, el pueblo de David?"&lt;/em&gt; El capítulo 2 de Mateo responde a estas objeciones judías. Como verdadero hijo de David, Jesús nació en Belén. Y fue conocido como nazareno porque vino de Nazaret, según lo habían predicho los profetas. Se subraya así su condición de "&lt;em&gt;neser&lt;/em&gt;" o rama mesiánica y de "&lt;em&gt;nazir&lt;/em&gt;" o santo.&lt;br /&gt;La huida de la Sagrada Familia a Egipto muestra que, en cierto modo, Jesús revive el éxodo y el destierro y así cumple la historia de Israel. Jesús ha de vivir en el destierro y en la angustia como sus antepasados. Es perseguido desde que nace hasta la muerte. Su itinerario de pruebas es similar al que soportó el pueblo de Dios en el pasado.&lt;br /&gt;Sin embargo, el objetivo principal de este capítulo es hacer comprender el misterio cristiano a una comunidad creyente compuesta por judíos y gentiles. Ya el capítulo 1 insinuaba que Jesús estaba destinado a los gentiles lo mismo que a los judíos, aunque centraba su atención en Jesús en cuanto hijo de David. El capítulo 2, en cambio, se centra en Jesús en cuanto hijo de Abraham. Por eso, los primeros en rendir homenaje al rey de los judíos fueron gentiles de Oriente. Mateo ve en ellos una anticipación de la promesa de Jesús: &lt;em&gt;"Vendrán muchos de oriente y occidente a sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de Dios"&lt;/em&gt; (Mateo 8,11). Así, no son los sacerdotes del pueblo judío, que se creían administradores imprescindibles de las obras de Dios, quienes reconocen al Mesías, sino hombres venidos de naciones lejanas, que no conocen las Escrituras y para quienes el "rey de los judíos" es el rey de otro pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto destacable de este relato evangélico es que muestra que la revelación cristológica fue seguida siempre por la proclamación y por una doble reacción: de aceptación y homenaje, por una parte, y de rechazo y persecución, por otra parte. Esta secuencia de proclamación y doble reacción (positiva y negativa) que se produce en relación con el bautismo de Jesús y con su resurrección, también aparece en el relato de la infancia. En el capítulo 1 la revelación cristológica viene de un ángel del Señor y se relaciona con la concepción de Jesús; el capítulo 2 muestra las dos reacciones que suscita la buena nueva.&lt;br /&gt;En el Evangelio de Mateo se perciben las huellas de la historia de la Iglesia primitiva. Aunque los primeros destinatarios de la proclamación fueron judíos, la mayor parte de ellos había rechazado a Jesús como el Mesías anunciado por las Escrituras que se ufanaban de conocer. En cambio los gentiles acudían en masa a las comunidades cristianas, hasta tal punto que Mateo interpreta la parábola de los viñadores en el sentido de que, paradójicamente, el reino de Dios iba a ser quitado a quienes "detentaban" las Escrituras y entregado a quienes aceptaban confiadamente la revelación mesiánica.&lt;br /&gt;Los magos de Oriente reciben la proclamación de Jesús como Mesías por medio de una estrella. Dios llama a cada uno según su manera de ser y habla a todos los hombres a través de los acontecimientos. A estos sabios y adivinos que consultan los astros, los llama por medio de una estrella. Pero como la revelación plena del Mesías no se puede obtener de la naturaleza, los magos deben acudir a las Escrituras. ¡Qué paradoja! Los judíos sabios y poderosos que tienen las Escrituras rechazan al rey recién nacido; los magos gentiles, que no conocen las Escrituras, lo aceptan y le rinden homenaje. Son las dos reacciones que mencionábamos.&lt;br /&gt;Aquí Mateo alude indirectamente al momento histórico que vive la Iglesia naciente, caracterizado por la conversión de los gentiles y la persecución ante las sinagogas, los sanedrines y los reyes. En el trasfondo de este relato está la pasión de Jesús, en la que intervienen también los mismos personajes del capítulo 2: el rey, los sacerdotes y los escribas. Observemos que éste es el único texto de Mateo, fuera de la Pasión, donde se aplica a Jesús el título de "rey de los judíos". En la Cruz Jesús muere, pero resucita; en el relato de la infancia, Jesús es llevado a otro país, pero regresa. En ambos casos Dios desbarata los planes de quienes conspiran contra Él y Su Mesías.&lt;br /&gt;Todo esto confiere al relato de la infancia la característica de evangelio compendiado, como buena nueva que provoca una definición en el interpelado, de aceptación o rechazo de la revelación mesiánica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos ahora cómo Mateo emplea la Escritura al servicio de su mensaje. Mateo recurre al Antiguo Testamento por medio de citas explícitas y de citas implícitas. En el relato que estamos analizando, Mateo une dos citas explícitas (Miqueas 5,1 y 2 Samuel 5,2) para reforzar la idea ya expresada en el comienzo de su Evangelio: Jesús es "hijo de Abraham" e "hijo de David" (Mateo 1,1). Miqueas anuncia que el Rey Mesías procederá de Belén, cuna del Rey David. La cita de Samuel muestra que este Rey no será un tirano como Herodes sino un Pastor de su pueblo. La doble cita es puesta en boca de los sumos sacerdotes y los escribas. Mateo lo habría hecho intencionalmente para mostrar su endurecimiento: aunque ellos pueden leer correctamente la Escritura, no quieren creer.&lt;br /&gt;Por otra parte, en la segunda escena Mateo presenta una cita implícita de Isaías 60,6 y Salmos 72,10.&lt;br /&gt;En Isaías 60,1-6 el profeta habla a Sión o Jerusalén que aguarda a su libertador: &lt;em&gt;"la riqueza... de los pueblos... vendrá a ti..., vendrán todos éstos de Sabá, trayendo oro e incienso y proclamando la salvación del Señor”&lt;/em&gt;. Esta cita de Isaías ayuda a Mateo a recalcar el carácter gentil de los magos. Mateo también alude a Salmos 72,10: &lt;em&gt;"que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo; que se postren ante él todos los reyes"&lt;/em&gt;. De acuerdo a este salmo, la reflexión cristiana posterior transformó a los magos en reyes, los reyes magos. Estas dos citas implícitas evidencian que en el hijo de Abraham serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque con su nacimiento se cumplen las esperanzas de que vendrán gentes, incluso reyes, de Arabia y Sabá para traer regalos y rendir homenaje al Rey Mesías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;Desde el principio de su evangelio, Mateo presenta a Jesús como hijo de David e hijo de Abraham. Por ser hijo de David, Jesús nació en Belén; por ser hijo de Abraham, Jesús es causa de bendición para todas las naciones. El relato de la adoración de los magos muestra cómo en el nacimiento de Jesús comienza a cumplirse esta promesa de salvación universal. Los magos, representantes de las naciones gentiles, reconocen al rey de los judíos y vienen a rendirle homenaje. La reacción positiva de los magos ante la revelación cristológica contrasta con la reacción negativa del rey Herodes.&lt;br /&gt;El viaje de los magos guiados por la estrella recuerda la peregrinación de Israel por el desierto camino de la tierra prometida, guiado por una luz que brillaba de noche. El rey Herodes quiere matar al Cristo, que es presentado por Mateo como el nuevo Moisés. El malvado rey quiso valerse de los magos extranjeros para destruir a su enemigo, pero los magos honraron a Jesús y, obedeciendo a una revelación divina, frustraron los planes del rey. Al final, los magos regresan a su tierra.&lt;br /&gt;Por medio de citas de la Escritura Mateo muestra que Jesús es el Mesías anunciado por los profetas y que, tal como estaba anunciado en el Antiguo Testamento, recibe el homenaje de representantes de las naciones paganas.&lt;br /&gt;Los magos de Oriente vieron la estrella cuya aparición simbolizaba al Mesías y, aplicando lo mejor de sus conocimientos naturales, llegaron a Jerusalén, donde escucharon la Escritura y creyeron. Así llegaron al encuentro con el Salvador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios todopoderoso y eterno que abra nuestros corazones a la Revelación de Su amor infinito en la persona de Jesucrito, Su Hijo hecho carne para la salvación del mundo.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 40 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;&lt;em&gt;19 de diciembre de 2006.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116730153580416392?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116730153580416392/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116730153580416392' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116730153580416392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116730153580416392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/12/programa-n-40-la-adoracin-de-los-magos.html' title='Programa Nº 40: La adoración de los magos'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116385066389016371</id><published>2006-11-18T09:41:00.000-02:00</published><updated>2006-11-18T09:51:04.036-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 39: El misterio del Padre y el Hijo</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 39 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los animo a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido al misterio del Padre y el Hijo. Abordaremos este tema comentando el Libro III de la obra de San Hilario de Poitiers titulada &lt;em&gt;De Trinitate&lt;/em&gt;. San Hilario vivió entre los años 310 y 367. Su obra &lt;em&gt;De Trinitate&lt;/em&gt;, formada por doce libros, es una exposición de la verdadera fe sobre la Trinidad, en contra de la herejía arriana, que negaba la divinidad del Hijo. Analizaremos el libro III, cuyo tema principal es el misterio de la unidad y la distinción entre el Padre y el Hijo. Dividiremos este libro  en las siguientes cuatro secciones:&lt;br /&gt;· En la primera sección San Hilario aborda el misterio del Padre y del Hijo a partir de las nociones de la eternidad del Padre y la generación o nacimiento del Hijo. Esta última noción es la clave de su pensamiento teológico.&lt;br /&gt;· En la segunda sección Hilario presenta los milagros como manifestaciones visibles del poder y la sabiduría de Dios, que suscitan la fe en el nacimiento del Hijo. &lt;br /&gt;· En la tercera sección el autor realiza un excurso sobre la mutua glorificación del Padre y del Hijo, que ilumina el misterio de su unidad.&lt;br /&gt;· En la sección final, Hilario realiza una exhortación a la fe. El entendimiento humano, incapaz de abarcar el misterio de Dios, debe reconocer sus límites y confiar en la palabra de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la primera sección del libro San Hilario reflexiona acerca del misterio del Padre y del Hijo a partir de Juan 14,10:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;“Resulta oscura para muchos la palabra del Señor cuando dice: Yo en el Padre y el Padre en mí. Y no sin razón, pues la naturaleza de la inteligencia humana no capta el sentido de esta frase...; es necesario que no existan en solitario aquellos de quienes tratamos... Hace falta que se conozca y se entienda lo que significa: Yo en el Padre y el Padre en mí;... de modo que lo que parece que la naturaleza de las cosas no permite, lo alcance el razonamiento a partir de la verdad divina”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;San Hilario subraya con insistencia la incapacidad de la criatura para comprender el misterio divino. De este modo su doctrina se opone frontalmente a las corrientes filosóficas que tendían a reducir ese misterio a los límites del entendimiento humano. Reconocer la finitud de la razón humana no impide a San Hilario hacer teología, profundizar el mensaje revelado por medio de la razón.&lt;br /&gt;La inhabitación del Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre sirve a Hilario para fundamentar la unidad de naturaleza y la distinción de las personas divinas. Hilario procura siempre que su oposición al arrianismo no lo lleve a caer en el modalismo o sabelianismo, herejía que afirmaba la existencia de una única persona en Dios, con tres formas o modalidades distintas de manifestarse. El Dios cristiano “no existe en solitario”.&lt;br /&gt;En su acercamiento al misterio del Padre y el Hijo, Hilario se basa en la Revelación y utiliza el principio de la “analogía de la fe”. No se debe tratar de interpretar textos bíblicos aislados; se debe considerar todo lo que nos dice la Sagrada Escritura acerca del Padre y del Hijo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Y para que podamos comprender con más facilidad esta dificilísima cuestión hace falta que conozcamos primero al Padre y al Hijo según la doctrina de las Sagradas Escrituras; si partimos de las cosas conocidas y familiares, la exposición será más clara.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;San Hilario enumera los atributos de Dios Padre: es trascendente, inmanente, inmutable, invisible, incomprensible, perfecto y eterno. Al destacar no sólo la inmanencia sino también la trascendencia de Dios, Hilario descarta la imagen de Dios del panteísmo.&lt;br /&gt;Luego el autor pasa a hablar del Hijo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Éste, el Padre ingenerado, ha engendrado de sí antes de todo tiempo al Hijo, no a partir de ninguna materia ya existente...; no lo ha hecho de la nada...;&lt;/em&gt; [ni] &lt;em&gt;como una parte suya que se haya dividido, separado o extendido”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La generación del Hijo tuvo lugar “&lt;em&gt;antes de todo tiempo&lt;/em&gt;”. Por consiguiente el Hijo es eterno, al igual que el Padre. Arrio afirmaba que el Hijo, por ser creatura, no era eterno, sino que había sido creado por el Padre, en un determinado momento, con vistas a la creación de todas las cosas.&lt;br /&gt;El Hijo no fue creado “&lt;em&gt;a partir de ninguna materia ya existente&lt;/em&gt;”, porque todo fue hecho por medio del Hijo. Tampoco fue creado de la nada, porque el Padre engendró al Hijo de sí mismo. Ni tampoco se puede hablar del Hijo como de una parte del Padre, porque “&lt;em&gt;en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente&lt;/em&gt;” (Colosenses 2,9).&lt;br /&gt;El siguiente párrafo resume la doctrina de San Hilario sobre el nacimiento del Hijo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En un modo que no se puede ni entender ni expresar, antes de todo tiempo y de toda edad, procreó al Unigénito de la sustancia ingenerada que hay en él, y le dio a este Hijo nacido de él,  por medio de su amor y de su potencia, todo lo que es Dios. Y así, el Hijo es unigénito, perfecto y eterno, del Padre ingenerado, perfecto y eterno”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Si bien San Hilario afirma que el Hijo Unigénito es procreado de la sustancia ingenerada del Padre, al parecer evita usar el término “consubstancial” (&lt;em&gt;homoousios&lt;/em&gt;), palabra clave del Credo del Concilio de Nicea, cuya interpretación había dado lugar a numerosos equívocos. Hilario enseña la misma doctrina del Credo de Nicea, pero valiéndose de otras palabras. En cambio Hilario se expresa de un modo muy similar al Concilio de Nicea al referir los atributos del Hijo a los atributos del Padre:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Dios de Dios, espíritu del espíritu, luz que proviene de la luz”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Luego el autor cita a Juan 10,38 (“&lt;em&gt;El Padre en mí y yo en el Padre&lt;/em&gt;”) para establecer la unidad y distinción de estas dos personas divinas. La relación de generación es lo que a la vez une y distingue entre sí al Padre y al Hijo. Hay una distinción en la unidad. Esta distinción proviene de la relación de origen entre el Padre y el Hijo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“todo el Hijo ha nacido de todo el Padre... El uno procede del otro, pero los dos son una sola cosa. No es que los dos sean el mismo, sino que el uno está en el otro, y no hay en uno y otro una cosa distinta. El Padre está en el Hijo, porque el Hijo ha nacido de él; el Hijo está en el Padre, porque de ningún otro tiene el ser Hijo”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;San Hilario sintetiza lo dicho en esta primera sección en las siguientes dos ideas:&lt;br /&gt;· Por una parte, el hombre debe reconocer a Dios como Dios y no tratar de encerrarlo dentro de los límites de la naturaleza humana:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“No menospreciar a Dios en cuanto a su poder,... no equiparar nada al Padre ingenerado”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;· Por otra parte, se debe rechazar toda forma de subordinacionismo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“no empequeñecer al Hijo a causa de la fuerza misteriosa de su nacimiento,... confesar al Hijo como Dios porque viene de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la segunda sección del libro, San Hilario presenta el ejemplo de los milagros.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El poder de Dios, que supera la razón humana, se manifiesta visiblemente en los milagros de Jesús, los cuales son un fundamento firme de la fe cristiana. Dios, previendo nuestra insensatez para juzgar acerca de las cosas divinas, venció nuestra audacia con el ejemplo de los milagros, signos que suscitan perplejidad e invitan a creer en Jesucristo. El ejemplo de los milagros de Jesús nos instruye acerca de su inefable nacimiento y suscita la fe en su divinidad.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Así pues, queriendo el Hijo suscitar la fe en este nacimiento suyo, puso ante nosotros el ejemplo de sus obras... En el ejemplo de los milagros está la demostración para que creas que Dios puede hacer aquello cuyo modo de realizarse no puedes comprender.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Para ilustrar su pensamiento, San Hilario comenta varios milagros de Jesús en particular:&lt;br /&gt;El milagro de la conversión del agua en vino en las bodas de Caná es una transformación incomprensible en la que actúa la omnipotencia divina:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Aunque el poder que Dios tiene es tal que es incomprensible al modo de razonar de nuestra inteligencia, no obstante, la fe está segura de él por los efectos que muestran su realidad... En un día de bodas en Galilea se hizo vino a partir del agua... El modo como ocurre el hecho engaña a la vista y a la inteligencia, pero se experimenta la fuerza de Dios en lo que se ha hecho.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El milagro de la multiplicación de los panes conduce a una conclusión similar. El poder de Dios supera las capacidades del pensamiento y los sentidos humanos:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El milagro de los cinco panes suscita una admiración semejante... Ni el pensamiento ni los ojos pueden seguir el proceso de una acción tan visible. Existe lo que no existía, se ve lo que no se entiende, queda sólo el creer que Dios todo lo puede.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La concepción virginal de Jesús muestra la incongruencia de querer comprender racionalmente la generación eterna del Hijo de Dios. Si el hombre no puede comprender el misterio del nacimiento del Hijo en la carne de la Virgen María, mucho menos podrá acceder al misterio de la procesión del Hijo en el seno del Padre. Si Dios pudo hacer que María concibiera a Jesús sin intervención de varón, también puede engendrar de Sí mismo al Hijo.&lt;br /&gt;La aparición de Cristo resucitado a sus discípulos congregados en el cenáculo, para confirmar la fe del Apóstol Tomás en las mismas condiciones que éste había puesto, muestra la condescendencia del Señor, que manifiesta su poder invisible para librarnos de la duda y la incredulidad. San Hilario rechaza la actitud de los que se erigen en jueces de los misterios divinos, negando los hechos que no pueden comprender e inventando falsos razonamientos sobre las cosas invisibles, en lugar de atenerse a la palabra de Dios. Su mentira es vencida por la autenticidad del acontecimiento milagroso. La debilidad de la inteligencia humana no justifica el rechazo de los milagros ni el del misterio del nacimiento eterno del Hijo unigénito de Dios:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“No niegues que él se puso en pie en medio de ellos porque, a causa de la debilidad de tu inteligencia, no puedas entender cómo entró aquel que estaba en medio. No quieras desconocer que el unigénito y perfecto Hijo ha nacido como Dios del Padre ingenerado y perfecto por la simple razón de que el poder en virtud del cual se ha dado este nacimiento exceda la inteligencia y el lenguaje de la naturaleza humana.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El Hijo es inefable como el Padre por ser su unigénito. Para llegar a comprender al Padre es necesario comprender al Hijo, que es su imagen.&lt;br /&gt;Los que niegan la fe proclamada por la Iglesia en Nicea son prudentes según el mundo y necios para Dios. Los argumentos de los que niegan la generación del Hijo concibiéndola como una partición del Padre no provienen de la fe cristiana sino de la adhesión a ciertas doctrinas filosóficas:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Hay muchos prudentes según el mundo... que, cuando oyen que hay un Dios nacido de Dios... nos contradicen como si afirmásemos cosas imposibles; y se adhieren a las conclusiones de ciertas ideas...”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;San Hilario condena esta “&lt;em&gt;sabiduría del mundo&lt;/em&gt;” citando a Isaías y a San Pablo. Cristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, es en verdad fuerza y sabiduría de Dios. La sabiduría de este mundo nada vale frente al poder de Dios, manifestado en los milagros de Jesús.&lt;br /&gt;La creación entera da testimonio del poder y la sabiduría de Dios. La falta de fe, que nos lleva a desconfiar de la palabra de Dios, nos impulsa a destruir el mundo creado por Dios. Si pudiéramos, nos ensañaríamos con furor mortal contra todas las obras de Dios. Afortunadamente nos contiene nuestra finitud.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Además, todas las obras del mundo nos podrían servir de testigos para que no creamos lícito dudar acerca de las cosas de Dios y de su poder. Pero nuestra falta de fe arremete contra la misma verdad y atacamos con violencia para destruir el poder de Dios.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 39 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado al misterio del Padre y el Hijo. Continuamos comentando el Libro III de la obra de San Hilario de Poitiers titulada &lt;em&gt;De Trinitate&lt;/em&gt;. En la primera parte del programa analizamos las dos primeras secciones de este libro. En esta segunda parte analizaremos las últimas dos secciones del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc392859532"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392845627"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392844001"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392843576"&gt;&lt;strong&gt;La tercera sección del libro trata sobre la glorificación del Padre y el Hijo.&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;San Hilario expone la finalidad de la encarnación del Hijo de Dios, cuya misión consistió en cumplir la voluntad del Padre que lo envió:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Movido por su preocupación por el género humano, el Hijo de Dios se hizo hombre... para darnos testimonio de las cosas divinas... y para anunciarnos a Dios Padre...; así cumplió la voluntad de Dios Padre, como él mismo afirma: “No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”(Juan 6,38)”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El resto de la sección es un rico comentario a Juan 17,1-6:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Padre, viene la hora; glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique; como le diste potestad sobre toda carne, para que a todo lo que le diste dé él vida eterna. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora glorifícame, Padre, junto a ti mismo con la gloria que tuve junto a ti antes de que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Llegada la hora de la pasión, el Hijo le pide al Padre que lo glorifique para que a su vez Él pueda glorificarlo. San Hilario se pregunta cómo entender esto. ¿Cómo quien debe dar gloria a otro puede pedirle la gloria que él mismo ha de darle?&lt;br /&gt;San Hilario muestra su desconfianza hacia los razonamientos filosóficos y la sabiduría humana en relación con su capacidad para esclarecer este misterio divino:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Comparezcan los sofistas del mundo y los sabios de Grecia y traten de encerrar la verdad en las redes de sus silogismos. Pregunten de qué manera, de dónde y por qué. Y cuando se queden dudando escuchen: “Porque Dios eligió lo necio del mundo” (Primera Corintios 1,27)”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Esa petición de gloria que a su vez ha de ser devuelta, muestra que hay una reciprocidad en el dar y recibir la gloria. La mutua glorificación del Padre y del Hijo evidencia su unidad en la naturaleza divina:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“la petición de la gloria que se ha de dar y, a su vez, se ha de devolver... muestra en uno y en otro la misma fuerza de la divinidad, ya que el Hijo pide ser glorificado por el Padre y éste no desdeña la glorificación que viene del Hijo. La unidad de poder del Padre y del Hijo se demuestra por la reciprocidad del dar y recibir la gloria.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;En el lenguaje corriente, la palabra “gloria” significa el reconocimiento u honor que recibe una persona a causa de su peso, riqueza o importancia. En el lenguaje teológico, la gloria debe ser entendida como los sentimientos o la actitud que provocan en otros la grandeza y la fuerza del amor divino.&lt;br /&gt;San Hilario distingue la filiación divina del Hijo de la nuestra. El Hijo es Hijo de Dios por naturaleza; los cristianos somos hijos de Dios por adopción. De este modo Hilario se pronuncia contra el adopcionismo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Éste es el Hijo propio y verdadero por su origen y no por adopción, en realidad y no de nombre, por su nacimiento y no por creación.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El Padre glorifica al Hijo cuando le da todo poder, haciéndolo principio vivificador, pero a su vez el Padre es glorificado por las obras del Hijo. La glorificación debe ser entendida como don mutuo. Quien alaba al Hijo alaba necesariamente al Padre, de quien todo lo tiene. La gloria que el Hijo da al Padre es la manifestación y la comunicación del amor y la bondad del Padre a los hombres:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“por medio del Hijo es glorificado en nosotros,... y es glorificado porque el Hijo ha recibido de él poder sobre toda carne para dar a ésta la vida eterna... Y así, cuando el Hijo recibió todas las cosas, fue glorificado por el Padre. Y, por el contrario, el Padre es glorificado cuando todas las cosas se hacen por medio del Hijo.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Comentando Juan 14,28 (“&lt;em&gt;El Padre es mayor que yo&lt;/em&gt;”), San Hilario reconoce que puede hablarse de una cierta superioridad del Padre con respecto al Hijo:&lt;br /&gt;· Por su origen, dado que el Padre es ingenerado y el Hijo es engendrado.&lt;br /&gt;· Por la misión del Hijo, dado que el Padre es el que envía y el que hace su voluntad y el Hijo es el enviado y el que obedece la voluntad del Padre.&lt;br /&gt;Pero inmediatamente San Hilario reacciona contra las herejías subordinacionistas, que interpretan erróneamente Juan 14,28 y otros textos similares:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“que el honor del Padre no disminuya la gloria del Hijo.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Al comentar Juan 17,3 (“&lt;em&gt;Ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo&lt;/em&gt;”), San Hilario subraya que la vida eterna consiste en el conocimiento del Padre y del Hijo, iguales en cuanto a la divinidad.&lt;br /&gt;En la encarnación, el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana sin perder la naturaleza divina. Pero el Hijo era Dios y estaba junto a Dios antes de la creación del mundo y de su encarnación. Comentando Juan 17,5 (“&lt;em&gt;Y ahora glorifícame tú, Padre, junto a ti mismo, con la gloria que tuve junto a ti antes que el mundo existiese&lt;/em&gt;”), San Hilario destaca que ahora el Hijo hecho carne pide al Padre que la carne empiece a ser para el Padre lo que era la Palabra.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Pide para aquello que asumió la elevación a aquella gloria que él no ha abandonado.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Al final de esta tercera sección, el autor muestra la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dios ya se había manifestado en el Antiguo Testamento por medio de los patriarcas, Moisés y los profetas, pero el verdadero conocimiento del Padre nos lo da el Hijo encarnado, Palabra por excelencia que revela el rostro del Padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc392859533"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392845628"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392844002"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc392843577"&gt;&lt;strong&gt;La última sección del libro trata del conocimiento de Dios.&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta sección es una invitación a la fe en la generación eterna del Hijo. La obra más importante del Hijo fue la de manifestar el nombre del Padre. Dios no se revela en Cristo como creador sino como Padre del Hijo unigénito. Jesús no se proclama creador del mundo sino Hijo que revela a los hombres el misterio del Padre:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“ésta fue la obra más importante del Hijo, que pudiéramos conocer al Padre... Recuerda que no se te ha manifestado que el Padre es Dios, sino que se te ha manifestado que Dios es Padre.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;San Hilario insiste en la verdad de los nombres divinos: El Padre es verdaderamente Padre del Hijo; y el Hijo es verdaderamente Hijo del Padre. Desnaturalizar el significado de las palabras Padre e Hijo equivale a anular toda la historia de la revelación y la salvación.&lt;br /&gt;San Hilario aplica el término “&lt;em&gt;personas&lt;/em&gt;” al Padre y al Hijo para indicar su distinción en la misma naturaleza divina. El que engendra y el engendrado tienen una unidad de naturaleza. Hilario concluye que al confesar la inhabitación del Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre, confesamos su semejanza en el poder y en la plenitud de la divinidad.&lt;br /&gt;A partir de la expresión “&lt;em&gt;nuestra semejanza&lt;/em&gt;” (Génesis 1,26), San Hilario concluye que hay semejanza entre el Padre y el Hijo y que la creación es obra de ambos.    &lt;br /&gt;Es un error creer que la inteligencia humana puede conocer la verdad total. Nuestras mentes imperfectas no pueden concebir lo perfecto. Tanto nuestra capacidad intelectual como nuestra capacidad de subsistir son dones de Dios:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La causa de la increencia está en la flaqueza del pensamiento, por el que uno piensa que no ha podido suceder aquello que define como no realizable.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Contra el engaño de los que piensan haber obtenido la sabiduría perfecta, San Hilario vuelve a citar a Primera Corintios 1,17-25. Los gentiles se equivocaban al basarse en su débil sabiduría, en lugar de basarse en la perfecta sabiduría de Dios. Los fieles, en cambio, confían en la potencia de Dios, que les dará todos los misterios de la salvación. Los judíos piden signos porque, conocedores de la Ley, se conmueven ante el escándalo de la cruz. Los griegos, movidos por la prudencia humana, preguntan la razón por la que Dios ha sido levantado en la cruz. Estas cosas están ocultas en el misterio. La imprudente sabiduría del mundo no conoció a Dios por medio de las obras de la creación. Por eso Dios quiso salvar a los hombres por la fe en la cruz.&lt;br /&gt;El hombre no ha de juzgar a su creador:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Nada de lo que se refiere a la acción de Dios ha de ser tratado según el parecer de la inteligencia humana, ni la criatura, que es fruto de su obrar, ha de juzgar acerca de su Creador.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La fuerza divina nos da a conocer lo que es inaccesible a la razón humana. Para ser introducidos a la sabiduría de Dios debemos reconocer los límites de nuestra inteligencia y no poner límites al poder de Dios. Entonces comprenderemos que sólo podemos conocer a Dios si creemos en lo que Él nos ha revelado de Sí mismo en Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;La teología de San Hilario de Poitiers, como la de los Padres de la Iglesia en general, está centrada eminentemente en la Sagrada Escritura. La obra de los Padres de la Iglesia es un ejemplo para los teólogos contemporáneos, a quienes el Concilio Vaticano II ha recordado que la Sagrada Escritura debe ser el alma de toda teología. A continuación sintetizaremos las principales conclusiones extraídas del texto de San Hilario que hemos analizado:&lt;br /&gt;· El Hijo, engendrado por el Padre, es Dios como el Padre, pero no un segundo Dios. El Padre y el Hijo son un solo Dios.&lt;br /&gt;· La Revelación del misterio de Dios llega a su plenitud con Jesucristo. Conociendo a Cristo podemos conocer a Dios. &lt;br /&gt;· Los milagros de Jesús son signos reveladores de su identidad divina. Nos instruyen acerca del inefable nacimiento del Hijo.&lt;br /&gt;· El Hijo de Dios glorifica a su Padre manifestando su Nombre a los hombres. Dios Padre glorifica a su Hijo en la hora de su Pascua, resucitándolo y exaltándolo como Señor.&lt;br /&gt;· La Revelación nos da a conocer lo que es inaccesible a la razón humana. Para conocer a Dios debemos reconocer los límites de nuestra inteligencia y creer en lo que Él nos ha revelado de Sí mismo en Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, ruego a Dios todopoderoso y eterno que te conceda creer con toda tu alma en el misterio de la unidad y la distinción del Padre y el Hijo.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 39 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;12 de diciembre de 2006.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116385066389016371?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116385066389016371/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116385066389016371' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116385066389016371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116385066389016371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/11/programa-n-39-el-misterio-del-padre-y.html' title='Programa Nº 39: El misterio del Padre y el Hijo'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116384989973943026</id><published>2006-11-18T09:33:00.000-02:00</published><updated>2006-11-18T09:38:20.620-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 38: Las uniones homosexuales</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 38 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los animo a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa Nº 34 estuvo dedicado a las uniones de hecho en general. El programa de hoy estará referido a las uniones homosexuales en particular. Leeremos el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe titulado &lt;em&gt;“Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”&lt;/em&gt;. Este documento fue aprobado por el Papa Juan Pablo II y fue luego publicado con fecha 3 de junio de 2003. En ese momento la Congregación para la Doctrina de la Fe era presidida por el Cardenal Joseph  Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI. Procederemos entonces a leer el documento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"&lt;strong&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Recientemente, el Santo Padre Juan Pablo II y los Dicasterios competentes de la Santa Sede han tratado en distintas ocasiones cuestiones concernientes a la homosexualidad. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante, incluso en aquellos Países donde no es relevante desde el punto de vista del ordenamiento jurídico. Pero se hace más preocupante en los Países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos. Las presentes Consideraciones no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema y presentar algunas argumentaciones de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos más específicos por parte de los Obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo, para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes Consideraciones tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema. Puesto que es una materia que atañe a la ley moral natural, las siguientes Consideraciones se proponen no solamente a los creyentes sino también a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I. Naturaleza y características irrenunciables del matrimonio&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas.&lt;br /&gt;La verdad natural sobre el matrimonio ha sido confirmada por la Revelación contenida en las narraciones bíblicas de la creación, expresión también de la sabiduría humana originaria, en la que se deja escuchar la voz de la naturaleza misma. Según el libro del Génesis, tres son los datos fundamentales del designo del Creador sobre el matrimonio.&lt;br /&gt;En primer lugar, el hombre, imagen de Dios, ha sido creado «varón y hembra» (Génesis 1, 27). El hombre y la mujer son iguales en cuanto personas y complementarios en cuanto varón y hembra. Por un lado, la sexualidad forma parte de la esfera biológica y, por el otro, ha sido elevada en la criatura humana a un nuevo nivel, personal, donde se unen cuerpo y espíritu.&lt;br /&gt;El matrimonio, además, ha sido instituido por el Creador como una forma de vida en la que se realiza aquella comunión de personas que implica el ejercicio de la facultad sexual. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne» (Génesis 2, 24).&lt;br /&gt;En fin, Dios ha querido donar a la unión del hombre y la mujer una participación especial en su obra creadora. Por eso ha bendecido al hombre y la mujer con las palabras: «Sed fecundos y multiplicaos» (Génesis 1, 28). En el designio del Creador complementariedad de los sexos y fecundidad pertenecen, por lo tanto, a la naturaleza misma de la institución del matrimonio.&lt;br /&gt;Además, la unión matrimonial entre el hombre y la mujer ha sido elevada por Cristo a la dignidad de sacramento. La Iglesia enseña que el matrimonio cristiano es signo eficaz de la alianza entre Cristo y la Iglesia. Este significado cristiano del matrimonio, lejos de disminuir el valor profundamente humano de la unión matrimonial entre el hombre la mujer, lo confirma y refuerza.&lt;br /&gt;No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, «cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso».&lt;br /&gt;En la Sagrada Escritura las relaciones homosexuales «están condenadas como graves depravaciones... Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía sean personalmente responsables de ella; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados». El mismo juicio moral se encuentra en muchos escritores eclesiásticos de los primeros siglos y ha sido unánimemente aceptado por la Tradición católica.&lt;br /&gt;Sin embargo, según la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta». Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad. Pero la inclinación homosexual es «objetivamente desordenada» y las prácticas homosexuales «son pecados gravemente contrarios a la castidad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II. Actitudes ante el problema de las uniones homosexuales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Con respecto al fenómeno actual de las uniones homosexuales, las autoridades civiles asumen actitudes diferentes: a veces se limitan a la tolerancia del fenómeno; en otras ocasiones promueven el reconocimiento legal de tales uniones, con el pretexto de evitar, en relación a algunos derechos, la discriminación de quien convive con una persona del mismo sexo; en algunos casos favorecen incluso la equivalencia legal de las uniones homosexuales al matrimonio propiamente dicho, sin excluir el reconocimiento de la capacidad jurídica a la adopción de hijos.&lt;br /&gt;Allí donde el Estado asume una actitud de tolerancia de hecho, sin implicar la existencia de una ley que explícitamente conceda un reconocimiento legal a tales formas de vida, es necesario discernir correctamente los diversos aspectos del problema. La conciencia moral exige ser testigo, en toda ocasión, de la verdad moral integral, a la cual se oponen tanto la aprobación de las relaciones homosexuales como la injusta discriminación de las personas homosexuales. Por eso, es útil hacer intervenciones discretas y prudentes, cuyo contenido podría ser, por ejemplo, el siguiente: desenmascarar el uso instrumental o ideológico que se puede hacer de esa tolerancia; afirmar claramente el carácter inmoral de este tipo de uniones; recordar al Estado la necesidad de contener el fenómeno dentro de límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública y, sobre todo, que no expongan a las nuevas generaciones a una concepción errónea de la sexualidad y del matrimonio, que las dejaría indefensas y contribuiría, además, a la difusión del fenómeno mismo. A quienes, a partir de esta tolerancia, quieren proceder a la legitimación de derechos específicos para las personas homosexuales convivientes, es necesario recordar que la tolerancia del mal es muy diferente a su aprobación o legalización.&lt;br /&gt;Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas y, asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 38 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a las uniones homosexuales. Continuamos la lectura del  documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe titulado &lt;em&gt;“Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”&lt;/em&gt;, publicado en el año 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;"III. Argumentaciones racionales contra el reconocimiento legal de las uniones homosexuales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La comprensión de los motivos que inspiran la necesidad de oponerse a las instancias que buscan la legalización de las uniones homosexuales requiere algunas consideraciones éticas específicas, que son de diferentes órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De orden racional&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La función de la ley civil es ciertamente más limitada que la de la ley moral, pero aquélla no puede entrar en contradicción con la recta razón sin perder la fuerza de obligar en conciencia. Toda ley propuesta por los hombres tiene razón de ley en cuanto es conforme con la ley moral natural, reconocida por la recta razón, y respeta los derechos inalienables de cada persona. Las legislaciones favorables a las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas análogas a las de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio.&lt;br /&gt;Se podría preguntar cómo puede contrariar al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular, sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia hacia nadie. En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre el comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas «desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres». Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De orden biológico y antropológico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En las uniones homosexuales están completamente ausentes los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia que podrían fundar razonablemente el reconocimiento legal de tales uniones. Éstas no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana. El recurrir eventualmente a los medios puestos a disposición por los recientes descubrimientos en el campo de la fecundación artificial, además de implicar graves faltas de respeto a la dignidad humana, no cambiaría en absoluto su carácter inadecuado.&lt;br /&gt;En las uniones homosexuales está además completamente ausente la dimensión conyugal, que representa la forma humana y ordenada de las relaciones sexuales. Éstas, en efecto, son humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida.&lt;br /&gt;Como demuestra la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano. Ciertamente tal práctica sería gravemente inmoral y se pondría en abierta contradicción con el principio, reconocido también por la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos del Niño, según el cual el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De orden social&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, tales como la tarea procreativa y educativa. Si desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave detrimento del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.&lt;br /&gt;Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.&lt;br /&gt;Tampoco el principio de la justa autonomía personal puede ser razonablemente invocado. Una cosa es que cada ciudadano pueda desarrollar libremente actividades de su interés y que tales actividades entren genéricamente en los derechos civiles comunes de libertad, y otra muy diferente es que actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de la persona y de la sociedad puedan recibir del Estado un reconocimiento legal específico y cualificado. Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado. Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De orden jurídico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional. Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común.&lt;br /&gt;Es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas y ciudadanos. En realidad, como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco. Por el contrario, constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV. Comportamiento de los políticos católicos ante legislaciones favorables a las uniones homosexuales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia. Ante proyectos de ley a favor de las uniones homosexuales se deben tener en cuenta las siguientes indicaciones éticas.&lt;br /&gt;En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.&lt;br /&gt;En caso de que el parlamentario católico se encuentre en presencia de una ley ya en vigor favorable a las uniones homosexuales, debe oponerse a ella por los medios que le sean posibles, dejando pública constancia de su desacuerdo; se trata de cumplir con el deber de dar testimonio de la verdad. Si no fuese posible abrogar completamente una ley de este tipo, el parlamentario católico, recordando las indicaciones dadas en la Encíclica &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae_sp.html"&gt;&lt;em&gt;Evangelium Vita&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;e, «puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública», con la condición de que sea «clara y notoria a todos» su «personal absoluta oposición» a leyes semejantes y se haya evitado el peligro de escándalo. Eso no significa que en esta materia una ley más restrictiva pueda ser considerada como una ley justa o siquiera aceptable; se trata de una tentativa legítima, impulsada por el deber moral, de abrogar al menos parcialmente una ley injusta cuando la abrogación total no es por el momento posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;El 12 de septiembre del presente año la Cámara de Senadores del Uruguay aprobó un proyecto de ley llamado “de unión concubinaria”, que otorga reconocimiento y protección legal a las uniones de hecho, tanto heterosexuales como homosexuales, con al menos cinco años de convivencia, concediéndoles derechos y deberes análogos a los del matrimonio. Próximamente dicho proyecto de ley será tratado por la Cámara de Representantes. Como hemos visto, según la doctrina de la Iglesia Católica, este proyecto de ley de unión concubinaria es gravemente contrario al bien común; y por lo tanto todo ciudadano, especialmente si es católico, tiene el deber moral de oponerse a su aprobación.&lt;br /&gt;Te invito a expresar a los Diputados de tu Departamento, con el debido respeto, tu opinión clara y firmemente contraria al proyecto de ley de unión concubinaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Sede de la Sabiduría, ruego a Dios todopoderoso y eterno que ilumine las mentes de todos los cristianos del Uruguay y les conceda el don de la fortaleza, a fin de que sean capaces de resistir el mal y se comporten en la vida política de un modo coherente con sus convicciones morales.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 38 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;5 de diciembre de 2006.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116384989973943026?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116384989973943026/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116384989973943026' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384989973943026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384989973943026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/11/programa-n-38-las-uniones-homosexuales.html' title='Programa Nº 38: Las uniones homosexuales'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116384954382538053</id><published>2006-11-18T09:24:00.000-02:00</published><updated>2006-11-18T09:32:26.983-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 37: El domingo, día del Señor (2)</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 37 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;A fin de profundizar un tema tratado en nuestro programa Nº 9, el programa de hoy estará referido nuevamente al domingo, día del Señor. En esta primera parte trataremos dos aspectos de nuestro tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En primer lugar consideraremos el problema del domingo en la sociedad contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La identidad cristiana del domingo se encuentra seriamente amenazada por los efectos negativos de las profundas transformaciones culturales y sociales de nuestro tiempo, por las presiones masivas de un mundo descristianizado y por un modo de vivir la experiencia cristiana que se afirmó a partir de la Edad Media y persiste a pesar de la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II. El ir a Misa los domingos ya no forma parte del estilo de vida imperante. Probablemente, para la mayoría de los cristianos la Misa dominical es el único acto religioso y para pocos es el momento más fuerte de un compromiso total con Cristo en la fe y el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paso de una sociedad rural a una sociedad industrializada ha hecho cambiar la imagen de la celebración del domingo y ha suscitado graves problemas pastorales. La sociedad rural era una sociedad estática y cerrada, centrada en las realidades sacrales del espacio y el tiempo. En ella el domingo rompía la monotonía de las pequeñas cosas para evocar realidades más altas y fomentaba el sentido de pertenencia al grupo religioso, en que las personas estaban muy arraigadas. La sociedad industrializada es una sociedad dinámica, abierta y pluralista. En ella rige la ley de la productividad, con los ritmos frenéticos que ésta lleva consigo, y se manifiesta una fuerte tendencia al individualismo, que conduce a encerrarse en lo privado con una actitud de desconfianza hacia los otros, sobre todo los menos afines. Se siente todavía la necesidad de la fiesta, pero como necesidad de evasión, que de hecho se convierte con frecuencia en aburrimiento y cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fenómeno creciente de la secularización ha ejercido grandes efectos negativos sobre la mentalidad y la práctica religiosas y por lo tanto sobre el modo de considerar y vivir el domingo. El hombre moderno tiende a considerarse autosuficiente y a creer que su destino y el de la humanidad encuentran su realización en este mundo, sin ninguna referencia a la trascendencia. De ahí deriva la pretensión de excluir la religión de las estructuras públicas para confinarla al ámbito de la vida privada (si es que no se la considera insignificante o incluso alienante). Los hombres que viven en la ciudad secular ya no caen fácilmente en la cuenta de la referencia que tiene su vida a las celebraciones litúrgicas; por ello muchos las conocen cada vez menos, si es que no las consideran meras formas de una práctica socio-cultural o expresión de una vaga religiosidad de tipo sacral, y en consecuencia terminan por abandonarlas o por darles un relieve muy escaso dentro de la propia vida.&lt;br /&gt;Tampoco para los bautizados el domingo aparece ya claramente como el día del descanso físico y mucho menos como el día del descanso espiritual, sino más bien como un momento de evasión que desemboca en formas de diversión que terminan en frustración. Para muchos, los ritmos de un trabajo rígidamente programado con vistas a la producción no dejan ya coincidir el tiempo libre con el domingo. El aumento del nivel de vida lleva a un número creciente de familias y de jóvenes a pasar el fin de semana fuera de su comunidad habitual, a menudo alejándolos de costumbres que habían sido adquiridas sin serio convencimiento.&lt;br /&gt;Hay también un fenómeno de disociación entre liturgia y vida, que tiene tres direcciones principales:&lt;br /&gt;1. El naturalismo lleva a concebir el domingo, no como el día de celebración de la Pascua de Cristo, sino como un tiempo sagrado en que el hombre satisface la obligación de rendir culto a la divinidad.&lt;br /&gt;2. El legalismo desvía la atención de la esencia del domingo (el gran acontecimiento pascual) al precepto obligatorio para los cristianos de santificarlo, absteniéndose de obras serviles y oyendo Misa; precepto que a veces aparenta estar inmotivado y que los jóvenes tienden a descuidar en nombre de una espontaneidad de la fe y de sus expresiones.&lt;br /&gt;3. El individualismo presenta la obligación del cristiano del descanso y de la Misa como un compromiso meramente individual sin referencia a la comunidad de los hermanos (o a lo sumo en relación con la Jerarquía eclesial, autoridad competente para regular esta materia). Hay una escasa conciencia de Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dato interesante sobre el domingo en el Uruguay contemporáneo mencionaremos que, según datos publicados en 1993 por la Vicaría Pastoral de la Arquidiócesis de Montevideo, los participantes de la Misa dominical en el período 1991-1993 fueron en promedio unas 48.000 personas, es decir sólo un 3,5% de la población del departamento. Estos datos provienen de una encuesta que fue llamada "&lt;em&gt;Consulta al Pueblo de Dios&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En segundo lugar consideraremos el día del sábado en el Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El precepto del sábado se halla presente en todas las colecciones legislativas del Pentateuco: el código de la Alianza, el código cultual yahvista y el código sacerdotal (en el libro del Éxodo), la ley de la santidad (en el libro del Levítico) y las dos versiones del Decálogo (en los libros del Éxodo y el Deuteronomio). De ahí se deduce la gran antigüedad de ese precepto, que se remontaría al período del desierto.&lt;br /&gt;Sobre el origen del precepto sabático se han hecho numerosas hipótesis. A favor de la tesis de que el sábado surgió de la experiencia de fe del pueblo de Israel hay un hecho muy importante: fuera del ambiente israelita no es posible encontrar la gozosa práctica de un día semanal de reposo.&lt;br /&gt;La característica fundamental del sábado consistía en el reposo o abstención de toda clase de trabajo. En sus orígenes era una fiesta de carácter familiar y social, sin relación con el culto. Después del exilio se transformó en el día de la reunión litúrgica: &lt;em&gt;"Seis días trabajaréis, pero el séptimo, que es sábado, es santo, día de descanso y de santa asamblea" &lt;/em&gt;(Levítico 23,3). El sábado intentaba evitar que el trabajo asumiese tonalidades opresivas. Los beneficiarios del reposo sabático no eran sólo los propietarios, sino también los forasteros, los trabajadores dependientes y los esclavos.&lt;br /&gt;El Deuteronomio colocó la motivación del reposo sabático en el memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto. El sábado Israel era convocado a gozar del don divino de la libertad.&lt;br /&gt;La tradición sacerdotal justificó el reposo sabático como imitación del reposo de Dios al consumar su obra creadora: &lt;em&gt;"Pues en seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en él se contiene, y el séptimo descansó"&lt;/em&gt; (Éxodo 20,11). La atención se centra en el estado de reposo de Dios y en el carácter sagrado del sábado, día reservado para Dios. El sábado era una invitación a Israel de participar de la bienaventuranza y la paz del reposo divino.&lt;br /&gt;La predicación de los profetas anteriores al exilio (como Amós e Isaías) criticó la observancia hipócrita del sábado y de otras fiestas, al separarse esa observancia de un auténtico compromiso de vida moral en la justicia y el respeto de los derechos de los débiles.&lt;br /&gt;En el destierro aumentó la importancia del sábado y su significación respecto a la Alianza. El sábado (como la circuncisión) asumió el valor de señal distintiva del pueblo de la alianza: &lt;em&gt;"Les di también mis sábados, para que fuesen señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Yahvé, que los santificó" &lt;/em&gt;(Ezequiel 20,12). El sábado se transforma en una concreta confesión de fe en Yahvé como Dios de la Alianza.&lt;br /&gt;En la época de Jesús, el formalismo jurídico había deformado el precepto sabático (como toda la Ley), insistiendo sobre la observancia minuciosa y rígida del descanso, interpretada con meticulosidad pueril. Jesús se enfrentó a las tradiciones rabínicas con una posición radicalmente anti-legalista: &lt;em&gt;"El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y dueño del sábado es el Hijo del Hombre"&lt;/em&gt; (Marcos 2,27-28). &lt;em&gt;"Lícito es, por tanto, hacer bien en sábado"&lt;/em&gt; (Mateo 12,12). La actitud de Cristo es de libertad frente al precepto sabático: &lt;em&gt;"Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también"&lt;/em&gt; (Juan 5,17).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 37 de “Verdades de Fe”, transmitido por Radio María Uruguay. Los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado al domingo, el día del Señor. En esta segunda parte trataremos cuatro aspectos de este tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En primer lugar, consideraremos los nombres del domingo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los primeros cristianos no se separaron enseguida de las tradiciones religiosas del judaísmo. Por eso no es de extrañar que una serie de textos del Nuevo Testamento, sobre todo los más antiguos, llamen al día de la Resurrección de Cristo simplemente "&lt;em&gt;el primer día de la semana&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;La denominación “&lt;em&gt;día del Señor&lt;/em&gt;” (en griego, "&lt;em&gt;Kyriaké eméra&lt;/em&gt;") aparece una sola vez en el Nuevo Testamento (en Apocalipsis 1,10). Esta denominación, empleada ampliamente en los escritos patrísticos, tanto griegos como latinos, indica que el domingo es el día de la Resurrección del Señor y el día en que los cristianos se reúnen para celebrar al Señor resucitado. Fue traducida en latín como “&lt;em&gt;Dominica dies&lt;/em&gt;” y de allí pasó luego a las lenguas latinas: domingo (en español), &lt;em&gt;dimanche&lt;/em&gt; (en francés), &lt;em&gt;domenica&lt;/em&gt; (en italiano), etc.&lt;br /&gt;Otra denominación usada en los primeros siglos es la de "octavo día". Esta expresión tiene un rico simbolismo escatológico: el día de la Resurrección de Cristo es también el día del comienzo de la nueva creación.&lt;br /&gt;La denominación "día del sol", de origen pagano, predominó en los siglos III y IV y fue adoptada por el emperador Constantino. Su cristianización se logró designando a Cristo como el "Sol de Justicia". Esta expresión sobrevivió en las lenguas germánicas: “&lt;em&gt;Sunday&lt;/em&gt;” (en inglés), “&lt;em&gt;Sonntag&lt;/em&gt;” (en alemán), etc.&lt;br /&gt;En las Iglesias de Oriente el domingo se designa hasta hoy en griego como “&lt;em&gt;Anastásimos&lt;/em&gt;”, que significa simplemente "Resurrección".&lt;br /&gt;Cada nombre del domingo revela un matiz teológico diferente. Es significativo que el nombre "día del Señor" haya predominado sobre otras denominaciones más particularizadas como día de la luz, día de la Ascensión, día de la Trinidad, día de la Redención, Pascua semanal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En segundo lugar consideraremos la relación entre el domingo cristiano y el sábado judío.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Se han planteado distintas hipótesis sobre el origen de la celebración cristiana del domingo:&lt;br /&gt;· Para algunos el domingo tendría origen en el culto del sol de los paganos y habría sido "bautizado" por los cristianos. Esta hipótesis ha sido descartada porque está garantizado que el culto del día del sol data de fines del siglo I y es por lo tanto posterior al domingo cristiano.&lt;br /&gt;· Para otros el domingo sería tardío y contrario a la tradición de la primitiva Iglesia de Jerusalén, que continuó festejando el sábado. Sin embargo la celebración dominical tiene fundamento en los textos bíblicos: los encuentros del Resucitado con los suyos ocurren en domingo y no en cualquier día (Mateo 28,1; Marcos 16,2.9; Lucas 24,1; Juan 20,1.19.26). En Hechos 20,7 y 1 Corintios 16,2 comprobamos que la celebración de la Cena y la asamblea de los creyentes en el domingo fueron practicadas por la comunidad desde antes de que los evangelios fueran escritos. Por otra parte, San Esteban probablemente atacó el sábado judío (Hechos 6,14) y San Pablo ciertamente argumentó contra los judeocristianos que querían restablecer el culto sabático (véase por ejemplo Gálatas 4,10 y Colosenses 2,16).&lt;br /&gt;· La Iglesia sostiene que el origen de la celebración del domingo es específicamente cristiano: &lt;em&gt;"La Iglesia, por una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón día del Señor o domingo"&lt;/em&gt; (Concilio Vaticano II, constitución &lt;em&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/em&gt;, n. 106).&lt;br /&gt;En cuanto a su contenido, el domingo es una realidad original, cuyo fundamento no es el sábado judío sino la resurrección de Cristo. El domingo no es la transposición al día siguiente de lo que los judíos celebraban el sábado. La relación entre el sábado y el domingo es análoga a la del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: una relación de continuidad y superación al mismo tiempo.&lt;br /&gt;El sábado era la celebración de la Antigua Alianza. Ésta cedió su lugar a la Nueva Alianza. De ahí la sustitución del sábado por el domingo. El cristiano debe adorar a Dios y santificar todos los días y no solamente uno. El sábado simbolizaba el "descanso en Dios", que se obtiene por medio de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte en su Pascua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En tercer lugar consideraremos la tradición eclesial del domingo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Desde Pentecostés, día en que la Iglesia se manifestó al mundo, la comunidad de los creyentes nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual. Desde ese principio hasta el presente existe una continuidad, que como vimos está atestiguada en los escritos del Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;En el año 112, Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, escribió una carta al emperador Trajano informándole que los cristianos tenían la costumbre de reunirse antes del alba en un día fijo para cantar himnos a Cristo como si fuera un Dios. Hacia mediados del siglo II, San Justino escribió en su Primera Apología que "&lt;em&gt;en el día llamado del sol los cristianos que habitan en la ciudad y en los campos se reúnen en un mismo lugar&lt;/em&gt;"; y da luego una descripción del desarrollo de la celebración eucarística, que es la más antigua que poseemos.&lt;br /&gt;El nexo entre la Pascua de Cristo y el domingo cristiano es un dato importante y constante en toda la tradición eclesial:&lt;br /&gt;· Para Tertuliano el domingo es "&lt;em&gt;el día de la resurrección del Señor&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;· Para Eusebio de Cesarea "&lt;em&gt;el domingo es el día de la resurrección salvífica de Cristo&lt;/em&gt;". Por eso –agrega- "&lt;em&gt;cada semana, en el domingo del Salvador, nosotros celebramos la fiesta de nuestra pascua&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;· San Basilio habla de "&lt;em&gt;el santo domingo, honrado con la resurrección del Señor, primicia de todos los otros días&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;· San Jerónimo afirma: "&lt;em&gt;El domingo es el día de la resurrección, el día de los cristianos; es nuestro día&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;La nota dominante de la celebración dominical es la alegría. La Didascalia de los Apóstoles llega a declarar que quien ayuna o está triste en domingo comete pecado.&lt;br /&gt;Fundándose en esta tradición, el Concilio Vaticano II afirma que &lt;em&gt;"el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles"&lt;/em&gt; (Constitución &lt;em&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/em&gt;, n. 106) y por tanto es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico. La celebración del domingo precedió a la celebración anual de la Pascua y a la organización del año litúrgico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En cuarto y último lugar consideraremos el significado teológico del domingo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El núcleo de la teología del domingo es su concepto y realidad de pascua semanal. La celebración del domingo permite a los creyentes participar de la resurrección de Cristo y de su alcance salvífico. Eso es lo que convierte al domingo en día sagrado.&lt;br /&gt;El domingo es un signo sacramental y es por lo tanto memoria del pasado, actualización en el presente de un acontecimiento salvífico y anuncio y profecía del futuro. San Agustín habla con frecuencia del domingo como “&lt;em&gt;sacramento de la Pascua&lt;/em&gt;”, un signo que, acogido con fe, une a los creyentes con Cristo resucitado e inserta a la Iglesia en la nueva creación inaugurada por la resurrección. La celebración del domingo implica esencialmente tres acciones sacramentales que los fieles realizan para celebrar la pascua del Señor en la Santa Misa: reunión de los creyentes en nombre del Señor, proclamación y escucha de la Palabra de Dios y memorial y acción de gracias en la liturgia eucarística.&lt;br /&gt;El acontecimiento pascual sintetiza todas las maravillas que Dios realizó en la historia de salvación. Santo Tomás de Aquino escribió que: &lt;em&gt;"El sábado, que recordaba la primera creación, se ha cambiado por el domingo, en el que se conmemora la nueva creación iniciada por la resurrección".&lt;/em&gt; En el domingo el cristiano toma conciencia de su participación en la vida del Resucitado y se compromete a construir en sí mismo el hombre nuevo y a contribuir a la edificación de un mundo nuevo.&lt;br /&gt;El domingo es ante todo un memorial del Señor. Es el día en que se hace memoria del paso de Jesús de este mundo al Padre, por su pasión, muerte en la cruz, exaltación a la derecha del Padre y don del Espíritu. Por la mediación sacramental, todo hombre puede pasar de la muerte a la vida y vivir una existencia pascual. El domingo es también profecía del futuro porque anuncia y anticipa la vuelta gloriosa del Resucitado. La comunidad cristiana que participa de la liturgia dominical tiene ya vida eterna, aunque en germen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;La vida cristiana es un itinerario que, de domingo en domingo, va hacia la plena comunión con Dios. Por eso el domingo es día de fiesta, día de alegría y liberación del trabajo. El domingo es también día de la Iglesia, día de la asamblea del pueblo que nació de la pascua de Cristo. La palabra de Dios es siempre, directa o indirectamente, un anuncio de la muerte y resurrección de Cristo. Por la oración eucarística y la comunión sacramental la pascua de Jesús se convierte en pascua de la Iglesia. Por eso el domingo sin eucaristía no puede ser plenamente día del Señor y de su Iglesia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Reina de los Apóstoles, ruego a Dios todopoderoso y eterno que te conceda participar cada semana, con el alma llena de fe, esperanza y amor, de la celebración semanal de la Resurrección de su Hijo Jesucristo en la Misa dominical y recibirlo en la santa comunión.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 37 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;28 de noviembre de 2006.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116384954382538053?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116384954382538053/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116384954382538053' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384954382538053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384954382538053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/11/programa-n-37-el-domingo-da-del-seor-2.html' title='Programa Nº 37: El domingo, día del Señor (2)'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116384884077182679</id><published>2006-11-18T09:09:00.000-02:00</published><updated>2006-11-18T09:20:41.756-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 36: El Espíritu Santo</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 36 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido al Espíritu Santo.&lt;br /&gt;En la primera parte del programa nos preguntaremos quién es el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139056"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc401057695"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc400933070"&gt;&lt;strong&gt;En el primer paso de nuestra reflexión veremos que el Espíritu Santo es Dios.&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos ha revelado la verdad acerca de Dios y la verdad acerca del hombre. El Dios revelado por Cristo es uno y trino; uno en naturaleza (un solo Dios) y trino en personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Si bien el misterio de Dios uno y trino está en el centro de la fe cristiana, la doctrina sobre la Santísima Trinidad no fue desarrollada sistemáticamente en el Nuevo Testamento. La Iglesia, con el auxilio del Espíritu Santo, desarrolló a lo largo de los siglos la doctrina trinitaria por medio de una reflexión teológica que explicita los contenidos de la Divina Revelación transmitida en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición. Con mucha frecuencia el desarrollo dogmático se generó como una respuesta eclesial al peligro mortal representado por las herejías.&lt;br /&gt;Hacia el año 260 el Papa Dionisio, en una carta a Dionisio Alejandrino, condenó las dos herejías trinitarias básicas: el triteísmo, que separa al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo considerándolos como tres dioses; y el modalismo o sabelianismo, que confunde al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, considerándolos como tres modalidades de la única persona divina.&lt;br /&gt;Las herejías trinitarias del siglo IV fueron subordinacionistas: no negaban la unidad de Dios ni la distinción de las tres personas, sino la divinidad del Hijo o del Espíritu Santo, considerándolos como creaturas. La Iglesia condenó estas herejías en los dos primeros Concilios ecuménicos. El Concilio de Nicea (del año 325) definió dogmáticamente la divinidad del Hijo, contra el arrianismo. El Primer Concilio de Constantinopla (del año 381) definió dogmáticamente la divinidad del Espíritu Santo, contra los macedonianos. Este Concilio completó el Credo del Concilio de Nicea, principalmente mediante el agregado de un párrafo referido al Espíritu Santo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Creemos... en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, que habló por los profetas.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Así se formó el Credo llamado niceno-constantinopolitano.&lt;br /&gt;En el siglo V el Símbolo &lt;em&gt;Quicumque&lt;/em&gt; expresó la fe católica en la Santísima Trinidad de un modo espléndido. Citaremos sólo un párrafo de ese símbolo de la fe:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Y la fe católica es ésta: que veneremos a un solo Dios en trinidad y a la trinidad en unidad, no confundiendo las personas ni separando las sustancias. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es una sola, la gloria igual, la majestad coeterna.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En el segundo paso de nuestra reflexión veremos que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Credo de Nicea y Constantinopla dice que el Espíritu Santo procede del Padre. A partir del siglo V se produjo un nuevo desarrollo del dogma trinitario, puesto que en los credos de la Iglesia de Occidente (por ejemplo el Símbolo &lt;em&gt;Quicumque&lt;/em&gt;, el Primer Concilio de Toledo y la Carta de San León Magno a Toribio) se comenzó a afirmar que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Poco a poco en Occidente se fue agregando al Credo niceno-constantinopolitano la expresión latina &lt;em&gt;Filioque&lt;/em&gt;, que quiere decir &lt;em&gt;“y del Hijo”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Recién en el siglo IX, en el contexto del primer cisma de Oriente, el Patriarca bizantino Focio rechazó esa innovación de los latinos. Así el &lt;em&gt;Filioque&lt;/em&gt; pasó a ser el principal tema de controversia teológica entre católicos y ortodoxos.&lt;br /&gt;El Segundo Concilio de Lyon (del año 1274), que procuró restablecer la unión con los griegos, abordó la cuestión y estableció que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo principio, por una única espiración.&lt;br /&gt;El Concilio de Florencia (de los años 1438 a 1445) volvió a intentar la unión con las Iglesias orientales. Aprobó un decreto de unión con los griegos (la bula &lt;em&gt;Laetentur coeli&lt;/em&gt; del Papa Eugenio IV) que reiteró la doctrina del Segundo Concilio de Lyon sobre el &lt;em&gt;Filioque&lt;/em&gt; y la explicó de este modo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Y puesto que todo cuanto es el Padre, lo ha dado el mismo Padre a su Hijo unigénito (a excepción del ser Padre), este mismo proceder el Espíritu Santo del Hijo, lo recibe el mismo Hijo eternamente del Padre, del cual es también eternamente engendrado.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;En el acto de clausura del “año de la fe” (el 30 de junio de 1968) el Papa Pablo VI pronunció una solemne profesión de fe llamada &lt;em&gt;“Credo del Pueblo de Dios”&lt;/em&gt;, en la cual explicitó una vez más la doctrina católica sobre la procesión del Espíritu Santo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Creemos en el Espíritu Santo, persona increada, que procede del Padre y del Hijo como Amor sempiterno de ellos.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En el tercer paso de nuestra reflexión sobre el Espíritu Santo, consideraremos la analogía del ser.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios, el misterio absoluto, permanece en último término incomprensible para la razón humana. Sin embargo el hombre puede conocer verdaderamente a Dios por su analogía con los seres creados. La analogía supone a la vez una semejanza y una desemejanza. Pero, como enseñó el Cuarto Concilio de Letrán, siempre debe recordarse que:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“entre el Creador y la creatura no puede señalarse una semejanza, sin ver que la desemejanza es aún mayor.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Podemos comprender algo más acerca de la persona del Espíritu Santo valiéndonos de sus semejanzas con algunas realidades creadas, pero purificándolas mediante la superación de toda limitación. Por eso la Sagrada Escritura emplea varios símbolos que pueden ayudarnos a conocer al Espíritu Santo: el agua, la unción, el sello, el fuego, la nube, la luz, la mano, el dedo y la paloma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139057"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc401057696"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc400933071"&gt;&lt;strong&gt;En el cuarto paso de nuestra reflexión sobre e&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;l Espíritu Santo, consideraremos la analogía de la fe.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Según la doctrina cristiana, Dios no es un ser solitario, sino una comunión de tres personas divinas tan íntimamente unidas entre sí que son un solo Ser divino. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven eternamente un dinamismo de amor infinito en sus relaciones mutuas (que la teología llama “&lt;em&gt;perijóresis&lt;/em&gt;”). El Padre engendra eternamente al Hijo de su misma substancia divina; el Espíritu Santo procede eternamente del Padre por el Hijo.&lt;br /&gt;Teniendo esto presente, podemos emplear diversas analogías para aproximarnos al misterio trinitario. Quizás el esfuerzo más audaz en este sentido fue el realizado por San Agustín en su obra &lt;em&gt;De Trinitate&lt;/em&gt;, en la cual el gran teólogo analizó numerosas analogías de la Trinidad. De entre ellas se destacan las siguientes dos:&lt;br /&gt;·      La analogía intrasubjetiva compara la Trinidad con la persona humana, en la cual se pueden distinguir tres realidades (mente, inteligencia y voluntad) unidas en la única persona. Aquí la mente representa al Padre, la inteligencia al Hijo y la voluntad al Espíritu Santo.&lt;br /&gt;·      La analogía intersubjetiva compara la Trinidad con la comunidad humana fundada en el amor. En este caso pueden distinguirse tres realidades (el amante, el amado y el amor) unidas en la misma relación. Aquí el amante representa al Padre, el amado al Hijo y el amor al Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Estas dos analogías presentan una importante coincidencia en la representación del Espíritu Santo como voluntad y como amor. El Decimoprimer Concilio de Toledo, desarrollando esa noción, afirmó que el Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, es la caridad o santidad de ambos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 36 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José. Saludo a todos los oyentes y los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas sobre los temas tratados en “Verdades de Fe”.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado al Espíritu Santo. En la primera parte del programa nos preguntamos quién es el Espíritu Santo. En esta segunda parte analizaremos el texto evangélico en el cual Jesús resucitado da el Espíritu Santo a sus discípulos:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros.” Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.” Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.””&lt;/em&gt; (Juan 20,19-23).&lt;br /&gt;                  &lt;br /&gt;Esta primera aparición de Cristo resucitado a los discípulos puede ser dividida en dos partes: un estadio de reconocimiento y un estadio de misión. Jesús motiva el reconocimiento de los discípulos presentándose en medio de ellos y mostrando las manos y el costado. Recordemos que el Evangelio de Juan es el único que relata la herida del costado. Los discípulos pasan del encierro por miedo a los judíos a la alegría de haber visto al Señor. El centro del estadio de reconocimiento es ocupado por el saludo de paz.&lt;br /&gt;La importancia del don de la paz es realzada mediante su reiteración. El tema de la paz se amplía con el tema del envío. Aquí se presenta un paralelismo entre el Padre que envía al Hijo y el Hijo que envía a sus discípulos. El puesto central del estadio de misión es ocupado por el don del Espíritu Santo, simbolizado por el soplo de Jesús sobre los discípulos. El significado de este gesto es explicado por las palabras de Jesús que lo siguen. Por otra parte, los dones del Espíritu Santo y del ministerio de la reconciliación se relacionan con el don de la paz y el envío misionero.&lt;br /&gt;Las palabras finales de Jesús contraponen el perdón y la retención de los pecados y presentan un paralelismo entre el perdón o la retención de los pecados por parte de los discípulos y el perdón o la retención de los pecados por parte de Dios.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc401057703"&gt;A continuación profundizaremos en algunos de los temas principales planteados por este texto.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139064"&gt;&lt;strong&gt;En primer lugar, consideraremos el don de la paz.&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En Juan 20,19-29 Jesús resucitado dirige tres veces a sus discípulos el saludo de paz. En la cultura judía la palabra “paz” (en hebreo, “&lt;em&gt;shalom&lt;/em&gt;”) significaba la integridad del cuerpo, la liberación aportada por el Mesías y la felicidad perfecta. El triple saludo de paz de Jesús resucitado a los discípulos no es mera cortesía, sino un signo eficaz mediante el cual Jesús reitera el don de su paz, otorgado ya a los discípulos en la Última Cena. Jesús posee la paz y la comunica como un regalo suyo. La paz de Cristo es distinta de la que da el mundo; excluye la turbación y el miedo y va ligada a la esperanza de un encuentro definitivo con Cristo. El encuentro con Jesús resucitado hace pasar a los discípulos del miedo a la alegría, parte integrante de la paz de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc401057704"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc402139065"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc401057705"&gt;&lt;strong&gt;En segundo lugar, consideraremos el don del Espíritu Santo.&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En los dos momentos de su glorificación (muerte y resurrección), Jesús entregó su Espíritu, cumpliendo la Promesa de la Última Cena. El Evangelio de Juan, al unir el misterio de Pentecostés con el día de la Pascua, subraya la relación de la misión de la Iglesia con la resurrección de Cristo. El Espíritu Santo Consolador da a los discípulos la paz, la alegría y la fuerza para realizar la misión que Jesús les encomienda. El Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo, recuerda a los discípulos las palabras de Jesucristo, Palabra del Padre y luz verdadera, está siempre con ellos y mora en ellos, en unión con el Padre y el Hijo.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139066"&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En tercer lugar, consideraremos el envío misionero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El encuentro con Jesús resucitado conlleva una misión. Jesús, el enviado del Padre, envía a sus discípulos a dar testimonio de Él. A fin de fortalecerlos para esta misión, les comunica el Espíritu Santo. El Espíritu capacita a los discípulos para hacer lo mismo que hace Jesús. Como Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, la misión de los discípulos incluye el ministerio del perdón de los pecados. La reconciliación con Dios y con los hermanos es necesaria para alcanzar la paz y la alegría que los discípulos han recibido en su encuentro con el Resucitado. La misión de los discípulos manifiesta que la resurrección de Jesús es para todos los hombres una fuente inagotable de alegría y paz. Los discípulos obedecieron inmediatamente el mandato misionero, anunciando al Apóstol Tomás la resurrección de Jesús.                &lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139068"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc401057707"&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En cuarto lugar, consideraremos el día del Señor.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La resurrección de Cristo ocurre en “&lt;em&gt;el primer día de la semana&lt;/em&gt;” (Juan 20,1). Por ello “&lt;em&gt;el primer día de la semana&lt;/em&gt;” se transformará (según Apocalipsis 1,10) en “&lt;em&gt;el día del Señor&lt;/em&gt;”, el domingo cristiano. En Juan 20,19-29, las dos apariciones de Jesús resucitado tienen lugar en “&lt;em&gt;el día del Señor&lt;/em&gt;”:&lt;br /&gt;·      La primera aparición se produce “&lt;em&gt;al atardecer de aquel día, el primero de la semana&lt;/em&gt;” (Juan 20,19), es decir el mismo día de la resurrección de Cristo.&lt;br /&gt;·      La segunda aparición se produce ocurre “&lt;em&gt;ocho días después&lt;/em&gt;” (Juan 20,26). Según el modo hebreo de contar los días, este acontecimiento ocurre también “el primer día de la semana”, una semana después de la primera aparición.&lt;br /&gt;Este detalle no es una mera casualidad. El Evangelio de Juan destaca así la importancia de la celebración eucarística del domingo como lugar de encuentro de los cristianos con Jesús resucitado. Cabe recordar que los primeros cristianos celebraban la eucaristía sólo los domingos.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc402139071"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="_Toc401057710"&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En quinto lugar, consideraremos a Jesús como modelo de los discípulos y a los primeros discípulos de Jesús como modelos de todos los creyentes futuros.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;“&lt;em&gt;Como el Padre me envió, también yo os envío&lt;/em&gt;” (Juan 20,21). Jesús, el enviado del Padre, es el modelo de los discípulos enviados por Jesús. El Evangelio nos invita a ser enviados de Jesucristo, testigos de su resurrección. Para ser un enviado de Jesucristo, el discípulo debe recibir el Espíritu Santo, el cual lo capacita para vivir en la paz de Cristo y para amar y perdonar como Jesús ama y perdona.&lt;br /&gt;Jesucristo resucitado declara al Apóstol Tomás: &lt;em&gt;“Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.”&lt;/em&gt; (Juan 20,29). Los primeros discípulos de Jesucristo lo han visto resucitado y han creído en Él. Así han pasado a ser los primeros testigos de la resurrección de Cristo. La citada declaración de Jesús anuncia un futuro en el cual, por medio del testimonio de estos primeros discípulos, muchas otras personas llegarán a encontrarse con Él por la fe, sin haberlo visto. Por ello lo que Jesús dijo a Tomás lo dice también a cada lector del Evangelio: “&lt;em&gt;No seas incrédulo sino creyente&lt;/em&gt;” (Juan 20,27). El autor del Evangelio de Juan nos hace una invitación a la fe en Jesucristo, que conduce a la felicidad perfecta de la vida eterna. Podemos afirmar que la invitación a la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, es la intención principal de todo el Evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;La meditación sobre un texto del Evangelio de Juan nos ha ayudado a descubrir las siguientes verdades cristianas fundamentales:&lt;br /&gt;·      Jesús resucitado da a sus discípulos su paz y el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;·      El encuentro con Jesús resucitado requiere un acto de fe en Él.&lt;br /&gt;·      Jesús, el Hijo enviado por el Padre, envía a sus discípulos a dar testimonio de su resurrección ante el mundo, con la fuerza del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;·      La celebración eucarística dominical es una ocasión privilegiada para el encuentro con Jesús resucitado.&lt;br /&gt;·      El lector del Evangelio es invitado a cumplir la misión encomendada por Jesucristo resucitado, del mismo modo que Él ha cumplido la misión que Dios Padre le encomendó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor, ruego a Dios todopoderoso y eterno que te conceda asumir ante Jesucristo, el Hijo de Dios, una actitud creyente que te haga bienaventurado.  &lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 36 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;21 de noviembre de 2006.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116384884077182679?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116384884077182679/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116384884077182679' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384884077182679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384884077182679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/11/programa-n-36-el-espritu-santo.html' title='Programa Nº 36: El Espíritu Santo'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-116384806016947234</id><published>2006-11-18T09:03:00.000-02:00</published><updated>2006-11-18T09:09:03.600-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 35: Creo en Dios</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 35 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a la fe en Dios. El Símbolo de los Apóstoles, antiquísima profesión de fe, comienza con estas palabras: &lt;em&gt;“Creo en Dios”&lt;/em&gt;. A continuación leeremos lo que nos dice sobre este tema el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, números del 36 al 43:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“¿Por qué la profesión de fe comienza con «Creo en Dios»?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La profesión de fe comienza con la afirmación «Creo en Dios» porque es la más importante: la fuente de todas las demás verdades sobre el hombre y sobre el mundo y de toda la vida del que cree en Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué profesamos un solo Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Profesamos un solo Dios porque Él se ha revelado al pueblo de Israel como el Único, cuando dice: «escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el Único Señor», «no existe ningún otro». Jesús mismo lo ha confirmado: Dios «es el único Señor». Profesar que Jesús y el Espíritu Santo son también Dios y Señor no introduce división alguna en el Dios Único.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Con qué nombre se revela Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso: «Yo soy el que soy (YHWH)». El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del Antiguo Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en el Nuevo Testamento, Jesús, llamado el Señor, aparece como verdadero Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Sólo Dios «es»?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Mientras las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer, sólo Dios es en sí mismo la plenitud del ser y de toda perfección. Él es «el que es», sin origen y sin fin. Jesús revela que también Él lleva el Nombre divino, «Yo soy».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué es importante la revelación del nombre de Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo Él es, desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra. Él es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, «rico en misericordia», siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la verdad y el amor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué sentido Dios es la verdad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios es la Verdad misma y como tal ni se engaña ni puede engañar. «Dios es luz, en Él no hay tiniebla alguna». El Hijo eterno de Dios, sabiduría encarnada, ha sido enviado al mundo «para dar testimonio de la Verdad».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿De qué modo Dios revela que Él es amor?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo «es amor», que se da completa y gratuitamente; que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por él». Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna comunicación de amor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué consecuencias tiene creer en un solo Dios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias; confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las cosas creadas por Él.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación haremos una breve reflexión sobre la naturaleza de Dios.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El primer artículo del Credo apostólico comienza con estas palabras: &lt;em&gt;"Creo en Dios"&lt;/em&gt;. Sería bueno que nos preguntáramos si conocemos a Dios, en quien creemos. A pesar del secularismo, en nuestra sociedad continúa hablándose bastante acerca de Dios; pero a menudo se da de Él una imagen falsa o distorsionada.&lt;br /&gt;Aunque el misterio de Dios supera la razón humana, ésta, si procede rectamente, puede conocer no sólo la existencia de Dios sino también algunos de sus atributos. La fe en la revelación divina confirma estos conocimientos naturales y permite ahondarlos en muchos puntos que superan a la sola razón. Así, por la fe y la razón, podemos conocer muchas propiedades de la naturaleza divina: Dios es infinito, inmenso, inmutable, incomprensible, todopoderoso, eterno, etc.&lt;br /&gt;Es razonable pensar que no todos los atributos divinos tienen igual jerarquía y que entre ellos hay uno o algunos que expresan más perfectamente la esencia divina. Esta cuestión es más importante de lo que aparenta a primera vista: si pensamos que Dios es ante todo omnipotente, la idea que nos haremos de Él será muy diferente que si pensamos que es sobre todo omnisciente.&lt;br /&gt;Habiéndose planteado esta pregunta, la teología escolástica respondió con claridad que Dios es el Ser, el Ser absoluto y necesario, el mismo Ser subsistente. Esta respuesta encuentra apoyo en Éxodo 3,14: desde una zarza que ardía sin consumirse, Dios reveló su nombre a Moisés: &lt;em&gt;"Yo soy el que es"&lt;/em&gt;. Este misterioso nombre divino expresa la trascendencia de Dios, que está infinitamente por encima de todo lo que podemos comprender o nombrar. No obstante, este "Dios escondido", de nombre inefable, es un Dios que está muy cerca de los hombres.&lt;br /&gt;El Catecismo de la Iglesia Católica, después de reproducir esta afirmación de la teología clásica, agrega una doble afirmación de fuerte raigambre bíblica: Dios, "el que es", es Verdad y Amor.&lt;br /&gt;Dios es la Verdad misma, sus palabras no pueden engañar; por eso sus promesas se cumplen siempre. El hombre se puede entregar con toda confianza a la verdad y la fidelidad de la palabra de Dios en todas las cosas. Esta Verdad se manifiesta en la revelación natural de la creación y sobre todo en la revelación sobrenatural cuya plenitud es la persona de Cristo.&lt;br /&gt;Sin embargo, a partir del Nuevo Testamento podemos asegurar que hay un atributo divino más importante aún que el Ser y la Verdad. Cuando San Juan tiene que expresar en una sola palabra qué es Dios, nos dice que &lt;em&gt;"Dios es Amor"&lt;/em&gt; (1 Juan 4,8.16). El ser mismo de Dios es una eterna comunicación de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El misterio de Dios es un misterio de amor, de amor infinito y eterno.&lt;br /&gt;De forma totalmente gratuita, Dios nos ha destinado a participar de su vida íntima. Si queremos vivir en comunión con Dios, que es Amor, debemos vivir en el Amor. He aquí el núcleo de la vida cristiana: Amar a Dios y a los hombres, con el mismo amor de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 35 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José. Saludo a todos los oyentes y los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas sobre los temas tratados en “Verdades de Fe”.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a la fe en el único Dios verdadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación, para intentar ahondar nuestro conocimiento de Dios, nos preguntaremos cómo es posible que Dios sea a la vez necesario y omnipotente.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hay quienes objetan lo siguiente:&lt;br /&gt;Dios no puede ser necesario y omnipotente. Para convencerse de esto basta con preguntarse si Dios puede aniquilarse a Sí mismo. Si puede hacerlo, entonces Dios puede no ser y por lo tanto no es un Ser necesario; si no puede hacerlo, entonces hay algo que Dios no puede hacer y por lo tanto no es un Ser omnipotente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentaremos ahora la respuesta de la filosofía cristiana a esa objeción.&lt;br /&gt;Con respecto a cualquier ente X podemos plantear las siguientes tres preguntas:&lt;br /&gt;1. La pregunta acerca de su existencia: ¿X es o no es?&lt;br /&gt;2. La pregunta acerca de su posibilidad: ¿X puede ser o no puede ser?&lt;br /&gt;3. La pregunta acerca de su contingencia: ¿X puede no ser o no puede no ser?&lt;br /&gt;Es fácil ver que cualquier ente puede ser clasificado en principio en una de las siguientes cuatro categorías (que luego reduciremos a tres):&lt;br /&gt;1. Los entes que son y pueden no ser (o sea, los entes contingentes).&lt;br /&gt;2. Los entes que son y no pueden no ser (o sea, los entes necesarios).&lt;br /&gt;3. Los entes que no son y pueden ser (o sea, los entes posibles en sentido estricto).&lt;br /&gt;4. Los entes que no son y no pueden ser (o sea, los entes imposibles).&lt;br /&gt;Nótese que, con respecto a los entes que son (contingentes o necesarios), la pregunta acerca de su posibilidad no aporta nada nuevo. Si un ente es, entonces puede ser. Análogamente, con respecto a los entes que no son (posibles o imposibles), la pregunta acerca de su contingencia no aporta nada nuevo. Si un ente no es, entonces puede no ser.&lt;br /&gt;Nótese además que podemos simplificar las definiciones de los entes necesarios y de los entes imposibles: si un ente no puede no ser, entonces es; si un ente no puede ser, entonces no es. Por lo tanto los entes necesarios son aquellos que no pueden no ser y los entes imposibles son aquellos que no pueden ser.&lt;br /&gt;Por consiguiente, los entes que pueden ser (entes posibles en sentido amplio) se dividen en entes que son (entes existentes) y entes que pueden ser y no son (entes posibles en sentido estricto). Los entes existentes se dividen a su vez en entes contingentes y entes necesarios.&lt;br /&gt;La filosofía tomista, que sigue las huellas del lúcido y fecundo pensamiento de Santo Tomás de Aquino, demuestra que existe un único ente necesario (Dios) y que todos los demás entes existentes son contingentes y creados por Dios.&lt;br /&gt;Un ente puede ser si su esencia no implica contradicción. Los centauros y los unicornios son entes posibles (en sentido estricto) porque no existen, pero pueden existir, porque sus respectivas esencias no implican contradicción alguna. Por lo tanto podrían existir en el futuro si Dios quisiere crearlos o podrían haber existido en el pasado si Dios hubiese querido crearlos.&lt;br /&gt;Un ente no puede ser si su esencia implica contradicción. Un círculo cuadrado es un ente imposible porque no existe ni puede existir, dado que su misma esencia implica una contradicción y que el principio de no-contradicción rige en cualquier mundo posible. Otro ejemplo de ente imposible es una posición del juego de ajedrez en la cual falte uno de los dos reyes. Una posición de este tipo es imposible porque contradice las reglas del ajedrez; si se da, entonces no se trata de ajedrez sino de algún otro juego.&lt;br /&gt;En realidad los "entes imposibles" ni siquiera son entes, porque no son ni pueden ser. Son ideas absurdas, propiamente inconcebibles; es decir, son "nada".&lt;br /&gt;Después de este breve análisis ontológico, estamos en condiciones de refutar la objeción planteada al principio. Dios no puede aniquilarse a Sí mismo, porque es el Ser necesario. Sin embargo, esto no implica que Dios no sea omnipotente, porque no hay "algo" que Dios no pueda hacer. La absurda idea de la auto-aniquilación de Dios no es "algo", sino que es "nada". Dios no puede hacer que algo que no puede ser sea, porque entonces ese "algo" podría ser y a la vez y en el mismo sentido no podría ser, lo cual es contradictorio. Dios puede crear cualquier ente posible de la nada, pero no puede hacer que la nada sea, porque la nada no es. Si la nada fuera, no sería "nada" sino "algo", es decir, no sería lo que es, lo cual es absurdo.&lt;br /&gt;La omnipotencia de Dios abarca todo el ámbito de lo posible en sentido amplio (lo que puede ser) y excluye sólo el ámbito de lo imposible (lo que no puede ser porque es en sí mismo contradictorio). Esta exclusión, como es obvio, no limita en modo alguno dicha omnipotencia, porque lo que queda excluido equivale a la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A continuación plantearemos una reflexión sobre la razón humana y el misterio de Dios.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Se dice que Santo Tomás de Aquino, el mayor teológo y filósofo medieval, tuvo hacia el final de su vida, mientras celebraba Misa, una experiencia mística que lo indujo a dejar inconclusa su obra magna, la "&lt;em&gt;Suma Teológica&lt;/em&gt;". Su amigo fray Reginaldo le rogó que volviese a sus costumbres ordinarias de leer y escribir, pero Tomás le respondió: &lt;em&gt;"No puedo escribir más. He visto cosas ante las cuales mis escritos son como paja".&lt;/em&gt; Volvió a la sencillez extrema de su vida monástica (era dominico, es decir: pertenecía a la orden mendicante fundada en 1215 por Santo Domingo de Guzmán) y sólo dejó su retiro por obediencia al Papa, quien requirió su presencia en el Concilio II de Lyon (en el año 1274). Se puso en camino hacia Lyon, pero poco después de comenzar el viaje enfermó y fue conducido a un monasterio. Allí pidió que le fuese leído todo el canto de Salomón, confesó sus pecados y murió. El confesor dijo que su confesión había sido como la de un niño de cinco años.&lt;br /&gt;Santo Tomás tuvo la inteligencia más brillante de su época, pero sin embargo reconoció con humildad que la profundidad del misterio de Dios rebasa los límites del entendimiento humano. Todo ser humano debe usar el don divino de la razón para tratar de conocer la verdad. Más aún, el cristiano debe estar siempre dispuesto a dar razón de su esperanza a todo el que se la pida (como dice la Escritura en 1 Pedro 3,15); pero, al decir de Blaise Pascal, &lt;em&gt;"el último paso de la razón es reconocer que hay una infinidad de cosas que la sobrepasan".&lt;/em&gt; Dios es siempre el Incomprensible y el Inefable. No obstante, este reconocimiento no anula el resultado de nuestros esfuerzos para penetrar en los misterios de la autorrevelación de Dios en su Hijo Jesucristo. Sólo al final de su monumental obra teológica Santo Tomás dio ese último paso que completó su trayectoria.&lt;br /&gt;Siguiendo el ejemplo de Tomás, debemos evitar dos errores contrarios:&lt;br /&gt;1. El error del racionalismo, o sea pensar que la razón humana es autosuficiente para conocer plenamente a Dios y a todas las cosas, sin el concurso de la fe.&lt;br /&gt;2. El error del fideísmo, o sea pensar que la razón humana es absolutamente impotente para conocer a Dios y que la fe cristiana no encuentra ningún apoyo en la razón.&lt;br /&gt;Jesucristo nos revela el misterio de Dios. Sin embargo, debido a la finitud de la razón humana, no podemos comprender plenamente ese misterio. Como escribe San Pablo en 1 Corintios 13, ahora conocemos a Dios en forma imperfecta, pero en la vida eterna lo veremos cara a cara; la fe y la esperanza ya no serán necesarias, pero el amor subsistirá por siempre. La Iglesia, mientras anhela la pronta venida del Reino de Dios y continúa en la tierra la misión del Redentor, no cesa de contemplar y estudiar los misterios divinos que conoce por la revelación. El estudio teológico, apoyado en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia, permite comprender cada vez más profundamente, a la luz de la fe, la verdad revelada en Cristo y por Cristo. Conviene pues que los cristianos lean, mediten y estudien asiduamente los Libros Sagrados, para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo, pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;La fe en Dios del cristiano no está basada en experiencias sensibles extraordinarias ni es un mero sentimiento religioso. La fe cristiana en Dios tiene un fundamento racional (los "preámbulos de la fe", que pueden ser demostrados racionalmente), pero en sí misma es suprarracional, un modo de conocimiento que supera el alcance de la razón y al cual sólo se puede acceder mediante una "conversión", una reorientación total de la propia vida hacia Dios. Esta conversión es entre otras cosas un "cambio en el pensamiento" (sentido sugerido por la palabra griega "&lt;em&gt;metanoia&lt;/em&gt;", empleada en el Nuevo Testamento para designar la conversión). La conversión tiene también una dimensión moral: es una decisión de entregar la propia confianza y el propio ser a Dios, revelado en su Palabra hecha carne, Jesucristo.&lt;br /&gt;Pascal escribió que "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". Una persona que decide amar a otra puede relacionarse con ella de tal modo que la capacita para conocerla mucho más profundamente que antes. Es cierto que nadie ama lo que no conoce; pero también es cierto que, en cierto modo, nadie conoce lo que no ama. Esto, que ocurre siempre, aunque en distintos grados, se da eminentemente en el caso de la relación del hombre con Dios. La fe no es un mero conocimiento, al que se puede acceder sin comprometer la propia vida. Involucra la decisión de arrojarse confiadamente en los brazos de Dios, de dejarse transformar por su gracia, de amarlo de todo corazón. En vano procurará conocer el misterio de Dios quien no esté dispuesto a responder de esta forma al llamado de Dios. Por eso, es posible acumular mucha erudición y tener muy poca sabiduría. Y a la inversa, una persona puede ser inculta a los ojos del mundo y ser muy sabia a los ojos de Dios.&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre del Redentor del hombre, ruego a Dios todopoderoso y eterno que, por medio de su Hijo Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, nos conceda crecer cada día en el conocimiento del único Dios verdadero, de quien procede toda verdad, bondad y belleza; y que este conocimiento nos impulse a amarlo cada vez más y a unirnos a Él para siempre.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 35 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;14 de noviembre de 2006. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-116384806016947234?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/116384806016947234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23000028&amp;postID=116384806016947234' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384806016947234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23000028/posts/default/116384806016947234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/2006/11/programa-n-35-creo-en-dios.html' title='Programa Nº 35: Creo en Dios'/><author><name>Daniel Iglesias Grèzes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10127113137153994971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_VckByWKRf9E/R-GBUD1DbqI/AAAAAAAAABA/41ikayt0xxY/S220/Daniel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23000028.post-115978602896947563</id><published>2006-10-02T08:43:00.000-02:00</published><updated>2006-10-22T14:07:10.766-02:00</updated><title type='text'>Programa Nº 34: Las uniones de hecho</title><content type='html'>Muy buenas noches. Les habla Daniel Iglesias. Les doy la bienvenida al programa Nº 34 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José y también a través de Internet. Los invito a enviarme sus comentarios o consultas al teléfono (035) 20535. Estaré dialogando con ustedes durante media hora.&lt;br /&gt;El programa de hoy estará referido a las uniones de hecho, también llamadas uniones libres o concubinarias. Leeremos parte del documento titulado &lt;em&gt;Familia, matrimonio y “uniones de hecho”&lt;/em&gt; del Pontificio Consejo para la Familia, publicado en el año 2000. Concretamente leeremos el Capítulo III, denominado &lt;em&gt;Las uniones de hecho en el conjunto de la sociedad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Dimensión social y política del problema de la equiparación&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ciertos influjos culturales radicales (como la ideología del «género» &lt;/em&gt;[…]&lt;em&gt;) tienen como consecuencia el deterioro de la institución familiar. «Aún más preocupante es el ataque directo a la institución familiar que se está desarrollando, tanto en el nivel cultural como en el político, legislativo y administrativo… Es clara la tendencia a equiparar a la familia otras formas de convivencia bien diversas, prescindiendo de fundamentales consideraciones de orden ético y antropológico». Es prioritaria, por tanto, la definición de la identidad propia de la familia. A esta identidad pertenece el valor y la exigencia de estabilidad en la relación matrimonial entre hombre y mujer, estabilidad que halla expresión y confirmación en un horizonte de procreación y educación de los hijos, lo que resulta en beneficio del entero tejido social. Dicha estabilidad matrimonial y familiar no está sólo asentada en la buena voluntad de las personas concretas, sino que reviste un carácter institucional de reconocimiento público, por parte del Estado, de la elección de vida conyugal. El reconocimiento, protección y promoción de dicha estabilidad redunda en el interés general, especialmente de los más débiles, es decir, los hijos. &lt;br /&gt;Otro riesgo en la consideración social del problema que nos ocupa es el de la banalización. Algunos afirman que el reconocimiento y equiparación de las uniones de hecho no debería preocupar excesivamente cuando el número de éstas fuera relativamente escaso. Más bien debería concluirse, en este caso, lo contrario, puesto que una consideración cuantitativa del problema debería entonces conducir a poner en duda la conveniencia de plantear el problema de las uniones de hecho como problema de primera magnitud, especialmente allí donde apenas se presta una adecuada atención al grave problema (de presente y de futuro) de la protección del matrimonio y la familia mediante adecuadas políticas familiares, verdaderamente incidentes en la vida social. La exaltación indiferenciada de la libertad de elección de los individuos, sin referencia alguna a un orden de valores de relevancia social, obedece a un planteamiento completamente individualista y privatista del matrimonio y la familia, ciego a su dimensión social objetiva. Hay que tener en cuenta que la procreación es principio «genético» de la sociedad, y que la educación de los hijos es lugar primario de transmisión y cultivo del tejido social, así como núcleo esencial de su configuración estructural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El reconocimiento y equiparación de las uniones de hecho discrimina al matrimonio&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Con el reconocimiento público de las uniones de hecho se establece un marco jurídico asimétrico: mientras la sociedad asume obligaciones respecto a los convivientes de las uniones de hecho, éstos no asumen para con la misma las obligaciones esenciales propias del matrimonio. La equiparación agrava esta situación puesto que privilegia a las uniones de hecho respecto de los matrimonios, al eximir a las primeras de deberes esenciales para con la sociedad. Se acepta de este modo una paradójica disociación que resulta en perjuicio de la institución familiar. Respecto a los recientes intentos legislativos de equiparar familia y uniones de hecho, incluso homosexuales (conviene tener presente que su reconocimiento jurídico es el primer paso hacia la equiparación), es preciso recordar a los parlamentarios su grave responsabilidad de oponerse a ellos, puesto que «los legisladores, y en modo particular los parlamentarios católicos, no podrían cooperar con su voto a esta clase de legislación, que, por ir contra el bien común y la verdad del hombre, sería propiamente inicua». Estas iniciativas legales presentan todas las características de disconformidad con la ley natural que las hacen incompatibles con la dignidad de ley. Tal y como dice San Agustín «La ley que no sea justa no deberá ser vista como ley». Es preciso reconocer un fundamento último del ordenamiento jurídico.&lt;br /&gt;«La vida social y su aparato jurídico exige un fundamento último. Si no existe otra ley más allá de la ley civil, debemos admitir entonces que cualquier valor, incluso aquellos por los cuales los hombres han combatido y considerado como pasos adelante cruciales en la lenta marcha hacia la libertad, pueden ser cancelados por una simple mayoría de votos. Quienes critican la ley natural deben cerrar los ojos ante esta posibilidad, y cuando promueven leyes -en contraste con el bien común en sus exigencias fundamentales- deben tener en cuenta todas las consecuencias de sus propias acciones, porque pueden impulsar a la sociedad en una peligrosa dirección».&lt;br /&gt;No se trata, por tanto, de pretender imponer un determinado «modelo» de comportamiento al conjunto de la sociedad, sino de la exigencia social del reconocimiento, por parte del ordenamiento legal, de la imprescindible aportación de la familia fundada en el matrimonio al bien común. Donde la familia está en crisis, la sociedad vacila.&lt;br /&gt;La familia tiene derecho a ser protegida y promovida por la sociedad, como muchas Constituciones vigentes en Estados de todo el mundo reconocen. Es éste un reconocimiento, en justicia, de la función esencial que la familia fundada en el matrimonio representa para la sociedad. A este derecho originario de la familia corresponde un deber de la sociedad, no sólo moral, sino también civil. El derecho de la familia fundada en el matrimonio a ser protegida y promovida por la sociedad y el Estado debe ser reconocido por las leyes. Se trata de una cuestión que afecta al bien común. Santo Tomás de Aquino, con una nítida argumentación, rechaza la idea de que la ley moral y la ley civil puedan determinarse en oposición: son distintas, pero no opuestas, ambas se distinguen, pero no se disocian, entre ellas no hay univocidad, pero tampoco contradicción. «Toda ley hecha por los hombres tiene razón de ley en tanto que deriva de la ley natural. Si algo, en cambio, se opone a la ley natural, no es entonces ley, sino corrupción de la ley».&lt;br /&gt;Como afirma Juan Pablo II, «Es importante que los que están llamados a guiar el destino de las naciones reconozcan y afirmen la institución matrimonial; en efecto, el matrimonio tiene una condición jurídica específica, que reconoce derechos y deberes por parte de los esposos, de uno con respecto a otro y de ambos en relación con los hijos, y el papel de las familias en la sociedad, cuya perennidad aseguran, es primordial. La familia favorece la socialización de los jóvenes y contribuye a atajar los fenómenos de violencia mediante la transmisión de valores y mediante la experiencia de la fraternidad y de la solidaridad, que permite vivir diariamente. En la búsqueda de soluciones legítimas para la sociedad moderna, no se la puede poner al mismo nivel de simples asociaciones o uniones, y éstas no pueden beneficiarse de los derechos particulares vinculados exclusivamente a la protección del compromiso matrimonial y de la familia, fundada en el matrimonio, como comunidad de vida y amor estable, fruto de la entrega total y fiel de los esposos abierta a la vida».&lt;br /&gt;Cuantos se ocupan de la política deberían ser conscientes de la seriedad del problema. La acción política actual tiende en Occidente, con cierta frecuencia, a privilegiar en general los aspectos pragmáticos y la llamada «política de equilibrios» sobre cosas muy concretas sin entrar en la discusión de los principios que puedan comprometer difíciles y precarios compromisos entre partidos, alianzas o coaliciones. Pero dichos equilibrios ¿no deberían, más bien, estar fundados en base a claridad de los principios, fidelidad a los valores esenciales, nitidez en los postulados fundamentales? «Si no existe ninguna verdad última que guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones pueden ser fácilmente instrumentalizadas con fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo abierto o sutil, como la historia lo demuestra». La función legislativa corresponde a la responsabilidad política; en este sentido, es propio del político velar (no sólo a nivel de principios sino también de aplicaciones) para evitar un deterioro, de graves consecuencias presentes y futuras, de la relación ley moral-ley civil y la defensa del valor educativo-cultural del ordenamiento jurídico. El modo más eficaz de velar por el interés público no consiste en la cesión demagógica a grupos de presión que promueven las uniones de hecho, sino la promoción enérgica y sistemática de políticas familiares orgánicas, que entiendan la familia fundada en el matrimonio como el centro y motor de la política social y que cubran el extenso ámbito de los derechos de la familia.&lt;br /&gt;«La familia es el núcleo central de la sociedad civil. Tiene ciertamente, un papel económico importante, que no puede olvidarse, pues constituye el mayor capital humano, pero su misión engloba muchas otras tareas. Es, sobre todo, una comunidad natural de vida, una comunidad que está fundada sobre el matrimonio y, por ello, presenta una cohesión que supera la de cualquier otra comunidad social».&lt;br /&gt;A este aspecto la Santa Sede ha dedicado espacio en la Carta de los Derechos de la Familia, superando una concepción meramente asistencialista del Estado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora haremos unos minutos de pausa para escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTERVALO MUSICAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos el programa Nº 34 de “Verdades de Fe”. Este programa es transmitido por Radio María Uruguay desde Florida, Melo, Tacuarembó y San José. Saludo a todos los oyentes y los invito a llamar al teléfono (035) 20535 para plantear sus comentarios o consultas sobre los temas tratados en “Verdades de Fe”.&lt;br /&gt;Nuestro programa de hoy está dedicado a las uniones de hecho.&lt;br /&gt;Proseguiremos la lectura del Capítulo III del documento titulado &lt;em&gt;Familia, matrimonio y “uniones de hecho”&lt;/em&gt; del Pontificio Consejo para la Familia, publicado en el año 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Presupuestos antropológicos de la diferencia entre el matrimonio y las "uniones de hecho"&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El matrimonio, en consecuencia, se asienta sobre unos presupuestos antropológicos definidos, que lo distinguen de otros tipos de unión y que -superando el mero ámbito del obrar, de lo «fáctico»- lo enraízan en el mismo ser de la persona de la mujer o del varón.&lt;br /&gt;Entre estos presupuestos, se encuentra: la igualdad de mujer y varón, pues «ambos son personas igualmente» (si bien lo son de modo diverso); el carácter complementario de ambos sexos, del que nace la natural inclinación entre ellos, impulsada por la tendencia a la generación de los hijos; la posibilidad de un amor al otro precisamente en cuanto sexualmente diverso y complementario, de modo que «este amor se expresa y perfecciona singularmente con la acción propia del matrimonio»; la posibilidad -por parte de la libertad- de establecer una relación estable y definitiva, es decir, debida en justicia; y, finalmente, la dimensión social de la condición conyugal y familiar, que constituye el primer ámbito de educación y apertura a la sociedad a través de las relaciones de parentesco (que contribuyen a la configuración de la identidad de la persona humana).&lt;br /&gt;Si se acepta la posibilidad de un amor especifico entre varón y mujer, es obvio que tal amor inclina (de por sí) a una intimidad, a una determinada exclusividad, a la generación de la prole y a un proyecto común de vida: cuando se quiere eso, y se quiere de modo que se le otorga al otro la capacidad de exigirlo, se produce la real entrega y aceptación de mujer y varón que constituye la comunión conyugal. Hay una donación y aceptación recíproca de la persona humana en la comunión conyugal. «Por tanto, el amor conyugal no es sólo ni sobre todo sentimiento; por el contrario es esencialmente un compromiso con la otra persona, compromiso que se asume con un acto preciso de voluntad. Exactamente eso califica dicho amor, transformándolo en conyugal. Una vez dado y aceptado el compromiso por medio del consentimiento, el amor se convierte en conyugal, y nunca pierde este carácter». A esto, en la tradición histórica cristiana de occidente, se le llama matrimonio. &lt;br /&gt;Por tanto se trata de un proyecto común estable que nace de la entrega libre y total del amor conyugal fecundo como algo debido en justicia. La dimensión de justicia, puesto que se funda una institución social originaria (y originante de la sociedad), es inherente a la conyugalidad misma: «Son libres de celebrar el matrimonio, después de haberse elegido el uno al otro de modo igualmente libre; pero, en el momento en que realizan este acto, instauran un estado personal en el que el amor se transforma en algo debido, también con valor jurídico». Pueden existir otros modos de vivir la sexualidad -aun contra las tendencias naturales-, otras formas de convivencia en común, otras relaciones de amistad -basadas o no en la diferenciación sexual-, otros medios para traer hijos al mundo. Pero la familia de fundación matrimonial tiene como específico que es la única institución que aúna y reúne todos los elementos citados, de modo originario y simultáneo.&lt;br /&gt;Resulta, en consecuencia, necesario subrayar la gravedad y el carácter insustituible de ciertos principios antropológicos sobre la relación hombre-mujer, que son fundamentales para la convivencia humana y mucho más para la salvaguardia de la dignidad de todas las personas. El núcleo central y el elemento esencial de esos principios es el amor conyugal entre dos personas de igual dignidad, pero distintas y complementarias en su sexualidad. Es el ser del matrimonio como realidad natural y humana el que está en juego, y es el bien de toda la sociedad el que está en discusión. «Como todos saben, hoy no sólo se ponen en tela de juicio las propiedades y finalidades del matrimonio, sino también el valor y la utilidad misma de esta institución. Aun excluyendo generalizaciones indebidas, no es posible ignorar, a este respecto, el fenómeno creciente de las simples uniones de hecho y las insistentes campañas de opinión encaminadas a proporcionar dignidad conyugal a uniones incluso entre personas del mismo sexo».&lt;br /&gt;Se trata de un principio básico: un amor, para que sea amor conyugal verdadero y libre, debe ser transformado en un amor debido en justicia, mediante el acto libre del consentimiento matrimonial. «A la luz de esos principios […] puede establecerse y comprenderse la diferencia esencial que existe entre una mera unión de hecho, aunque se afirme que ha surgido por amor, y el matrimonio, en el que el amor se traduce en un compromiso no sólo moral, sino también rigurosamente jurídico. El vínculo, que se asume recíprocamente, desarrolla desde el principio una eficacia que corrobora el amor del que nace, favoreciendo su duración en beneficio del cónyuge, de la prole y de la misma sociedad». &lt;br /&gt;En efecto, el matrimonio -fundante de la familia- no es una «forma de vivir la sexualidad en pareja»: si fuera simplemente esto, se trataría de una forma más entre las varias posibles.&lt;br /&gt;«El matrimonio determina el cuadro jurídico que favorece la estabilidad de la familia. Permite la renovación de las generaciones. No es un simple contrato o negocio privado, sino que constituye una de las estructuras fundamentales de la sociedad, a la cual mantiene unida en coherencia».&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;[El matrimonio] &lt;em&gt;Tampoco es simplemente la expresión de un amor sentimental entre dos personas: esta característica se da habitualmente en todo amor de amistad. El matrimonio es más que eso: es una unión entre mujer y varón, precisamente en cuanto tales, y en la totalidad de su ser masculino y femenino. Tal unión sólo puede ser establecida por un acto de voluntad libre de los contrayentes, pero su contenido específico viene determinado por la estructura del ser humano, mujer y varón: recíproca entrega y transmisión de la vida. A este don de sí en toda la dimensión complementaria de mujer y varón con la voluntad de deberse en justicia al otro, se le llama conyugalidad, y los contrayentes se constituyen entonces en cónyuges: «esta comunión conyugal hunde sus raíces en el complemento natural que existe entre el hombre y la mujer y se alimenta mediante la voluntad personal de los esposos de compartir todo su proyecto de vida, lo que tienen y lo que son; por eso tal comunión es el fruto y el signo de una exigencia profundamente humana».  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Mayor gravedad de la equiparación del matrimonio a las relaciones homosexuales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La verdad sobre el amor conyugal permite comprender también las graves consecuencias sociales de la institucionalización de la relación homosexual: «se pone de manifiesto también qué incongruente es la pretensión de atribuir una realidad conyugal a la unión entre personas del mismo sexo. Se opone a esto, ante todo, la imposibilidad objetiva de hacer fructificar el matrimonio mediante la transmisión de la vida, según el proyecto inscrito por Dios en la misma estructura del ser humano. Asimismo, se opone a ello la ausencia de los presupuestos para la complementariedad interpersonal querida por el Creador, tanto en el plano físico-biológico como en el eminentemente psicológico, entre el varón y la mujer...». El matrimonio no puede ser reducido a una condición semejante a la de una relación homosexual; esto es contrario al sentido común.&lt;br /&gt;«No hay equivalencia entre la relación entre dos personas del mismo sexo y aquella formada por un hombre y una mujer. Sólo esta última puede ser calificada de pareja, porque implica la diferencia sexual, la dimensión conyugal, la capacidad de ejercicio de la paternidad y la maternidad. La homosexualidad, es evidente, no puede representar este conjunto simbólico».&lt;br /&gt;En el caso de las relaciones homosexuales que reivindican ser consideradas unión de hecho, las consecuencias morales y jurídicas alcanzan una especial relevancia. «Las 'uniones de hecho' entre homosexuales, además, constituyen una deplorable distorsión de lo que debería ser la comunión de amor y vida entre un hombre y una mujer, en recíproca donación abierta a la vida». Todavía es mucho más grave la pretensión de equiparar tales uniones a «matrimonio legal», como algunas iniciativas recientes promueven. Por si fuera poco, los intentos de posibilitar legalmente la adopción de niños en el contexto de las relaciones homosexuales añaden a todo lo anterior un elemento de gran peligrosidad.&lt;br /&gt;«No puede constituir una verdadera familia el vínculo de dos hombres o de dos mujeres, y mucho menos se puede atribuir a esa unión el derecho de adoptar niños privados de familia». Recordar la trascendencia social de la verdad sobre el amor conyugal y, en consecuencia, el grave error que supondría el reconocimiento o incluso equiparación del matrimonio a las relaciones homosexuales no supone discriminar, en ningún modo, a estas personas. Es el mismo bien común de la sociedad el que exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, que se vería, de este modo, perjudicada.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, querida amiga:&lt;br /&gt;El pasado 12 de septiembre el Senado uruguayo aprobó un proyecto de ley que otorga reconocimiento y protección legal a las uniones concubinarias con al menos cinco años de convivencia, concediendo a dichas uniones, tanto heterosexuales como homosexuales, derechos y deberes análogos a los del matrimonio. Según el proyecto de ley aprobado, una persona casada podría unirse en concubinato legal con otra persona distinta de su cónyuge, por lo cual se estaría legalizando una especie de bigamia.&lt;br /&gt;El art. 40 de la Constitución Nacional establece lo siguiente: &lt;em&gt;“La familia es la base de nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad”&lt;/em&gt;. Es evidente que los constituyentes se refirieron a la familia basada en el matrimonio, unión estable entre un hombre y una mujer. Por consiguiente, no sería constitucional una ley que otorgue derechos propios del matrimonio a parejas que, o bien no quieren casarse o bien no pueden casarse debido a un impedimento legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Capitana y Guía de los Treinta y Tres Orientales, ruego a Dios todopoderoso y eterno que los ciudadanos uruguayos católicos hagamos todo lo humanamente posible para evitar la aprobación de ese proyecto de ley gravemente injusto e inconstitucional.&lt;br /&gt;Dando fin al programa Nº 34 de “Verdades de Fe”, me despido de ustedes hasta la semana próxima. Que Dios los bendiga día tras día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Iglesias Grèzes&lt;br /&gt;7 de noviembre de 2006.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23000028-115978602896947563?l=verdadesdefe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://verdadesdefe.blogspot.com/feeds/11597860289694
